Deberes de autor.
Llevo varios días en una disertación mental sobre los derechos de autor y el mundo en que vivimos. De la Ley Sinde-Wert, la Ley S.O.P.A y demás parafernalias que se empeñan en extender la vida de un modelo de negocio obsoleto, que también, valga la redudancia, tiene una obsolescencia programada y esta vez, más que nunca sin sentido alguno.
Me voy a apoyar en un pequeño fragmento que ayuda a definir bastante bien la relación autor-consumidor.
“Cuando se inicia una disertación sobre el tema del espectador en el mundo del arte es preciso hacer una advertencia capital. Este espectador existe porque ese mundo está malformado. Pretendo decir con esto que no debería existir un contemplador no autor, rigurosamente considerados ambos. Es la contrahecha estructura cultural la que permite el sinsentido de un hombre que se limita a mirar lo que otros hacen. Si admitimos esto como definición de espectador no es posible eludir la evidencia de que una tal pasividad no es humana, de que semejante indolencia creativa es algo contraria a la esencia misma de la naturaleza del hombre.
Conscientes de este desequilibrio, las buenas almas protectoras de este tinglado cultural han acuñado el eslogan de que una obra no se culmina hasta que alguien ajeno a ella la contempla. Algo que se resume en la condescendencia: hay tantas obras como contempladores.
-El espectador suspenso [Fragmento del texto de la conferencia impartida en el ciclo de la Distància: art espectador en Alicante en 1997]“
Tal y como se indica aquí y muy acertadamente existen tantas obras como observadores de esta y, por ende, no existe el creador per se, se necesita de observación para ello. Pero observación pasiva (el consumidor) y activa (el autor) pues este, se ha tenido que ver inspirado, desde el primer momento en que se tiene uso de razón, de ciertas otras obras que por el entramado cultural circulen. Se necesitan estímulos, inspiración, conocimiento cultural y contractual de situaciones y tejidos sociales que amparen e impulsen al autor en el proceso de creación de esa obra. Obra que, inconscientemente estará impregnada de un montón de particularidades reducibles por el mismo con las que, y si es honesto, será capaz de identificar (en según que tipo de obras claro está) las influencias e inspiraciones que ha tomado de otros.
El deber del autor es pues ya no tanto el de seguir produciendo obras (nótese que cambio crear por producir) para seguir en esa brecha cultural, no, es admitir y ser consciente de que un autor es a un consumidor lo que un internauta al ciudadano. Y que todo eso se tiene que devolver de alguna manera, que modelos de negocio existen que lo que se necesita principalmente es voluntad y cohesión. Cierto es que en esta cultura de la producción y el agasaje es muy difícil que convivan dos formas de ver las cosas tan radicalmente opuestas y que está en mano de los autores, de todos y a la vez, el poner en práctica la teoría de juegos de Nash y darse cuenta que, hoy más que nunca, en un mundo cortoplacista en el que viven cosas como Twitter o Facebook ha dejado de tener sentido la extensión de un modelo de negocio obsoleto y sin sentido.
Que está antes el grupo que el individuo y que ese grupo, la sociedad, también tiene unos derechos como un todo.
Iniciativas que muestran de buena manera como se puede (y en mi opinión se debe) funcionar son Bookcamping, Orsai, 15Mcc y demás donde se eliminan los mediadores, grandes destructores del autor como tal y se fomenta la cultural del procomún, de la legitimidad de la creación desde la observación de la obra y de la eliminación de la ambigüedad que exige unos derechos ya obsoletos en forma (que no en objetivo) desde hace mucho. Hay que proteger al autor, por supuesto pues todos queremos consumir cultura, pero nunca y por encima de nada se puede proteger a un autor en pos de la propiedad privada pues este, antes de autor, palabro erótico y ególatra donde los haya, fue un ciudadano que se dedicaba a mirar. Somos testigos de tiendas de aplicaciones en nuestros smartphones de aplicaciones gratis que subsisten, de grupos de música como Canteca de Macao que sacan adelante sus discos a base de crowdfunding (lo cual implica gente que fomenta la creación a priori, no a posteriori) en webs como Lanzanos o Goteo y luego se dedican a dar conciertos (a los que seguiré yendo y pagando). Los modelos de negocio están ahí, solo hay que adoptarlos.
Porque, y dejemos una cosa bien clara, cuando lo que se vende es bueno la gente lo paga. Y a Orsai y Canteca de Macao me remito. Es el creador malo el que tiene miedo de todo esto, el que necesita de esa industria anacrónica detrás que le garantice “ese 10% de lo suyo”.
Siempre me llamó la atención que, ciertas veces, cuando he decidido ir a comprar una película original, el mismo día que sale a la venta, solo encuentre la versión coleccionista entre las elegibles. De coleccionista normal a super-coleccionista. Que se fomente que el consumidor se sienta especial por ser consumidor y no al autor de ser autor porque este último, sin saberlo, ha llegado a convertirse en una máquina más de un proceso industrial de producción y el arte, como la cultura, nacieron para ser disfrutados, no consumidos.
Es algo que está en la naturaleza humana, la observación, y está tan ligada a la percepción como el emisor lo está al receptor en una conversación. Y sin uno no existe el otro.
De mi impacto Cochabambino, su gente y demás…
Hará un par de meses salí hacia Bolivia, Cochabamba donde he estado enclavado durante un tiempo mientras me empapaba de su contexto, de su pintura y del lienzo. Lo que no sabía es que todo lo que allí iba a encontrar terminaría por dar vuelta y media a un montón de raciocinios sin razón que estaban anclados en mi cabeza desde hace ya mucho tiempo.
http://www.flickr.com/photos/mmunera/sets/72157627970931942/show/
He podido observar, no sin cierto espacio de respeto, una sociedad marcada por el contraste social que supone esa mezcla de indígena y contemporaneidad. Del amor por el cuidado de las costumbres y las raíces frente a la voluntad de progreso que sociedades capitalistas, bien lejos de donde ellos están, se venden como el mejor producto de Apple. Y pasa que, cuando te compras algo así, estás pagando mucha marca. Allí pasa igual y un tono de mierda se incrusta en esas venas de América Latina de las que hablaba Galeano, personaje idolatrado y con razón. Llama a las puertas de cada casa, de cada ciudad y dice “Oigan ustedes, soy yo, esa otra forma de hacer las cosas que, sin tener ni idea de cómo funciona, ustedes tendrán que aplicar. En oposición, de no hacerlo, se les etiquetará. Ustedes, todos aquellos que deseen pensar y cuestionarse ciertos porqués, serán llamados de ahora en adelante indígenas. Entendiendo esto último como antiprogreso, retrógado y en una clave y lenguaje más de a pie, antipáticos. Seréis personas no-amigables pues lastran y lastrarán a los que no desean pensar”. Porque ser indígena es de lo peor que te puede pasar, pues en contra del progreso estás.
Lo poco que he visto de américa latina, con lo enorme en mi cabeza, me ha mostrado una pintura social encrucijada donde realmente lo peor que se puede encontrar es lo que yo llamaría “agringado”. Todo aquel que “bondadoso y humano”, busca un progreso vendido eficazmente, perdiendo todo aquello que le precede y de donde viene por el camino. Eso se debe olvidar. De eso te has de avergonzar, piensan algunos.
Me comentaban cierta gente Quechua que la educación se ha occidentalizado. Que simplemente se busca la escolarización como fin y no como medio. A mí eso me suena. Que se mata la creatividad y se reniega de la herencia, del que pela papas, del que siembra el trigo y de todo lo habido y por haber. Pero esta fuerza que no se ve, inocua por definición, no-palpable, que es ese modelo económico que todo lo rige, empuja y tiene la fuerza de otra de estas como es la gravedad. Te ata y te marea. Y mareados por el dinero y por el sueño euroamericano de la felicidad del inconformismo y el agasaje, mucha gente se ha visto llevada por el movimiento y el caudal de una corriente de mercantileo y monetarización de las cosas más abstractas que se puedan imaginar. De la mercantilización hasta del sentir.
Mente colonizada me dijeron que se llama.
Y en ciertas familias de por allá ocurre que el racismo, el machismo, el casquerío y demás expresiones de la coartación de la libertad se manifiestan en la familia, en lo más básico de la estructura social, en el puto núcleo de la cebolla. Familias donde al ‘varoncito’ más clarito de piel se le manda a La Paz o a Cochabamba a estudiar y donde el más oscurito irá a otro lugar “más para él”. Con suerte. La mujer, no entra siquiera dentro de la elección, no hay posibilidad para ella. Ella cuidará de los que tenga que cuidar, “que para eso está” piensan. Nacen en un marco que las obliga a completar las vidas del resto, a ser ese todoterreno en el que el resto se apoyarán para cumplir sus objetivos que, ciertamente, nunca cesarán pues ese mercado que todo lo cubre, te dice que tienes que llegar a más.
No saben que ya están donde deben estar, que todo lo que necesitan para ser felices en muchos casos ya lo tienen a su alcance. Que solo hay que querer. Y ahora me he vuelto de allá, desubicado y desoncertado. Y ocurre de igual manera que si agarras a un buzo recién salido del agua y lo metes en un avión a 5000 metros de altura. En efecto, enfermará, y tú, que vuelves con todo eso en tu cabeza sin tener ni idea de hasta que punto te ha calado sufres un mal por la presión de subir a esa nube sin proceso y aclimatación ninguna. Que esa escafandra cuesta quitarla con precisión, sin que haga daño, sin que el contraste social no te aplaste y te deje entre venas abiertas que nunca cicatrizarán.
Me han robado el corazón y no tiene pinta de que me lo vayan a devolver.
#meenamorédelperiodismo
Lo mejor de todo es que hay gente que se enamora. Está el que se enamora de las personas, de los viajes, de comer bien, de ser responsable, de amar, de twitter, del deporte, de pintar, de leer y de escribir… los hay que se enamoran de la apatía, de la manipulación, de la desidia, del dinero. Los hay que se equivocan y enamoran de lo malo, pero los hay que se enamoran de lo bueno y, entre todas esas cosas, hay una que enamora y engancha a la vez. Tiene lo bueno del amor y de la droga y, de esta última, tiene como peculiaridad que su delirium tremens te incita a recaer, a volver a informarte y, de paso, a ser mejor persona, qué cosas…
Esta recopilación surge gracias a una frase tonta y a gente que le da valor a las pequeñas cosillas, a las de en menos de 140 caracteres. @Nuksazi tiró del hilo, y aquí estoy, juntándolo todo. Pongo en negrita los motivos que, a mi parecer, son con las que más me siento identificado o que de alguna manera me han hecho pensar y darle una vueltecita de tuerca más, que de eso también va lo de amar. Y de eso también va el periodismo.
Yo #meenamoredelperiodismo cuando me di cuenta de que prefería estar donde sucedían las cosas… y que no me lo contase un periodista :) – @david_martos
Yo no #meenamorédelperiodismo, yo me hice yonki a los 14 años y no he podido dejarlo ;) @juanlusanchez
Digamos que #meenamorédelperiodismo al hacerlo también de personas que creían en él. @mirenm
No sé si primero #meenamorédelperiodismo, #meenamorédeescribir o #meenamorédesaber, lo que sé es que no me veo haciendo otra cosa. @eduardomurial
#meenamorédelperiodismo pero es un amor de esos fatales, con ratos de pasión, desesperación, sonrisas tontas, impulsividad y arrepentimiento. #meenamorédelperiodismo y las reconciliaciones son bestiales. @inma_ferragud
#meenamorédelperiodismo escuchando radio en la adolescencia y la primera vez que pisé una redacción me enganché para los restos. @imemine
#meenamorédelperiodismo prácticamente al nacer, pero luego maduras y se pasa, aunque sea tras la carrera y ejercerlo. @patrizia310
Yo no sé si #meenamorédelperiodismo pero he tenido intentos de divorcio y no lo consigo. @atemporal
El flechazo fue con Ébano, pero #meenamorédelperiodismo saliendo a la calle a perseguir historias. @Nuksazi
Yo #meenamorédelperiodismo de erasmus. @josmurgu
#meenamorédelperiodismo con 14 años y la cobertura de las Torres Gemelas de la CNN que nos ponían en la academia de inglés (sin entender na) @estherdelcampo
Yo #meenamorédelperiodismo pero sus padres nunca me dejaron verla tras me pasé años ofreciéndole amor bajo la ventana. #amornocorrespondido. @alberarce
#meenamorédelperiodismo cuando me lo presentó un micro. Me conquistó su interior, que es increíble, aunque su exterior deje mucho que desear. @verou_gomez
En realidad, yo #meenamorédelperiodismo un día en Salamanca, con diez años, viendo a Iñaki Gabilondo hacer una entrevista para @La_SER. @inma_ferragud
#Yoconfieso a @inma_ferragud que la serie de Lou Grant me creó el morbo de peque, pero #meenamorédelperiodismo con el periodismo del #23F. @davfernandez
#meenamorédelperiodismo simplemente escribiendo y leyendo periódicos desde niño. La más bonita profesión. @jalbgar
#meenamorédelperiodismo desde pequeña… por eso soy periodista por vocación… @sandracarbonero
Yo #meenamorédelperiodismo oyendo la radio que mis padres siempre tenían puesta. @marta_rruiz
Pues yo #meenamorédelperiodismo cuando ya lo conocía, tras cursar media carrera, gracias a otros compañeros enamorados como @jack_daniels. @trisco
Bueno, sí #meenamorédelperiodismo pero le fui infiel con el cine y pues me dejó. Pero yo no lo he dejado. el periodismo es como mi amante. @ayflaka
Yo #meenamoredelperiodismo cuando a los seis años, con una libreta y un lápiz, me hice mi propia revista. Mi madre la tiene enmarcada, claro. @EsantosE
Yo #meenamoredelperiodismo cuando me pusieron los cuernos publicidad y psicología. Eran mis tres (p…) preferidas. @jjbamo
Yo #meenamoredelperiodismo cuando supe que era el único trabajo que no se ejercía en una oficina… (pero me equivoqué). @UltimaFrontera
Yo #meenamoredelperiodismo muy pequeña, mucho antes de que las niñas guapas la postulasen como posible profesión, intercambiable con ser modelo. @mila__gonzalez
Yo #meenamorédelperiodismo cuando vi “Todos los hombres del presidente”. @mville31
Yo #meenamorédelperiodismo cuando mi padre mi dijo con 13 años “hija yo quiero que seas como los corresponsales que informan fuera de argelia. @Hadjiraa
Yo #meenamorédelperiodismo cuando aún no era adolescente. Y #yoconfieso que es el único amor que me ha durado tanto tiempo… @sanchez_sonia
@inma_ferragud #yomeenamoredelperiodismo…no hay fecha. Viene de fábrica…con el estrabismo. @CarmelaRios
De la politización espontánea, de los corrillos y las redes sociales 1.0
Mucho se ha hablado y se seguirá hablando del movimiento 15M, de Democracia Real Ya (DRY) y de acampadas varias a lo largo y ancho de nuestro globo. Yo, que he tenido la suerte de poder estar en una de ellas (concretamente en Londres), viendo como crecía desde el principio y con esa explosión, más si cabe, de optimismo desenfrenado, de ver que se puede. Bien, he sacado algunas conclusiones acerca de lo que allí ocurre, de la socialización del ser humano y de la politización espontánea de la ciudadanía.
No estamos de acuerdo. Ese vendría a ser a grandes rasgos el denominador común y el punto de encuentro de tantas y tantas personas.
Hemos tenido que ver censura, clausura de libertades a través de las flores, cuidadosamente, de manera indirecta, con tacto, sutil. Hemos tenido que ver como se defenestraba una democracia, relativizando hasta el extremo gracias y desde la suavidad del ocio, del entretenimiento. Donde se ha preferido darnos educación que educarnos con un modelo de obsolescencia obsoleto, valga la redundancia, y apretando de una manera tal a tanta gente a la vez que suceden este tipo de cosas. Es el comienzo desde la teoría del caos. Y el caos lo que tiene es que, a veces, es justo. Del caos y del efecto mariposa, causa efecto.
Hay un gran abanico de pequeñas historias, de pequeños imaginarios y realidades que es necesario contar, que es por donde se debe empezar. Lo más difícil que es movilizar a la gente está hecho y ahora que está encendida la mecha no podemos dejar que se apague. Y lo explico. Para mí lo mejor es ese flujo de información, ese de corrillo a corrillo, en cada círculo dejando que libremente se compartan inquietudes, experiencias y sentido común porque es ahí donde está el verdadero aprendizaje. Pero también desde el amor, desde la parte más humanista de todo esto. El afán por ser personas y por hacer del sentir y de la felicidad el relevo del dinero en la escala de importancia que rige este mundo. Hay que empezar educándonos mutuamente, compartiendo, para luego llegar a la politización de la ciudadanía que es una asignatura que siempre hemos tenido pendiente. Tenemos que aprender esa parte política y una vez con las herramientas y la motivación, ir a por ello.
Todo este tema de las acampadas no es otra cosa sino las redes sociales 1.0. El facebook llevado a la calle de una vez con toda la potencia para tejer una red vastísima. De ponerle contexto a las mensajes. Caras, sonidos, expresiones, tono de voz y hacerlo de una manera completamente sana, respetando el entorno, limpiando las plazas, siendo consciente del que está al lado. En definitiva, con empatía.
Sin embargo, hay que saber conservar la estructura del movimiento y, tal y como se está haciendo, creo (no lo se debido a la magnitud) ceder en ambos sentidos. Saber que, por encima de todo, por encima de todas esas diferencias que podamos tener, loables y con cabida por la diversidad que implican las culturas, todos somos seres humanos y, ahora más que nunca, nos conviene ponernos de acuerdo. Porque hay un objetivo común mucho más fuerte que el color de la piel, que el idioma, que las fronteras, que la religión, que las banderas, que los equipos de fútbol y en general por encima de todas esas cosas que o no las elegimos o se nos pone en la tesitura de elegir. Es, en resumen, la desmitificación de las etiquetas, los grupos y el girar todos en una misma dirección, por raro que parezca.
Al menos, esa es, la realidad que quiero imaginar está por venir.
Estoy completamente convencido de que puede salir bien porque nos sobra energía y no estamos solos, ni nosotros ni nadie y por otro lado sienta un precedente maravilloso como es el no esperar hasta que nos la metan hasta el fondo para tener que salir a la calle a decir lo que se piensa. Y que todo esto se haga como una actitud, con optimismo, sinceridad, humildad, justicia y sobre todo constancia, desde un espectro completamente pacífico. Demostrando los valores por el camino sin dejar que se convierta en una moda pasajera.
Acerca de:
La paleta de colores dice mucho acerca de este país. La diferencia respecto del mío es enorme y pese a que no suelo hacer diferencias fronterizas en este caso es algo especial. En realidad, supongo que en todos los casos lo es, pero este es uno de los que a mí me ha tocado vivir así que voy a tratar de relatarlo. Trato de ir tocando todo lo que me sale al paso, dejando que mi olfato me diga como se llaman las cosas. En el idioma que sea. No son pues los ojos mi principal referencia aquí pese a haber empezado hablando de colores. Son el olfato y el tacto, grandes vilipendiados de la percepción, los que me dicen más cosas acerca de como funcionan aquí las cosas. El oído, por su parte, hace su trabajo harto complicado dada la dificultad que supone, a priori, la barrera del idioma. Unos lo hacen más deprisa, otros más alto, otros simplemente no lo hacen y, los más afortunados, mueven las manos, guiñan un ojo, hacen algún que otro aspaviento y, de camino, puede que te suelten un abrazo para hacerse entender. He tratado de explicar, more or less, que necesito darle un abrazo a la gente si esta quiere que pueda empalizar con ellos. El contacto entre las personas es más que importante y, en estos días de primeras impresiones continuas, son esos achuchones los que me hacen ver si sí o si no.
Lo grisaceo -
Como decía, la escala de colores de este país es realmente asombrosa y triste a partes iguales. Los que sabéis de fotografía me entenderéis cuando os digo que la mayoría de fotogramas que son capaces de captar mis ojos tienen una saturación muy por debajo de lo normal. El rango dinámico es pequeño y la vivacidad de las cosas en las cuales estoy embebido son inocuas y raras. Es como si la mayoría de la gente tratase de quedarse muy quieta, muy muy quieta, para poder de desaparecer. Con todo y eso no lo consiguen. Polite, así lo llaman. Lo políticamente correcto, el aspecto remilgado, pijo y ese tono de voz tan Rottenmeyer hay veces que me asustan. Es como si algunas de las personas que estoy conociendo estuviesen representando un papel, como si tuviesen la necesidad de mostrarse de una manera que les han enseñado, muy a modo de ese rebaño que estoy harto de que salga a la palestra en casi todo lo que escribo pero que, aquí más que en ningún otro lugar en el cual haya estado, se hace notar.
Lo estéreo -
Tratad de imaginar un largo pasillo, como de unos veinte o treinta metros, con puertas y ventanas a los lados. Muchas. Pues así, tal y como estáis imaginando, es como es este lugar. West Homes. En la parte superior de un hospital enorme, realmente grande, vivimos doce jóvenes personas de diferentes edades. Algunos con más cosas en común que otros. Y es donde aparece la palabra idioma. Tema que ya me apasionaba en su momento pero que ahora cobra mucho más sentido ya que hay veces que no tengo todas las palabras adecuadas para decir lo que quiero decir. Y uso gestos, trato de definir conceptos a partir de otros más sencillos para los cuales si tengo las herramientas necesarias. Ayer, por ejemplo, salió el tema del optimismo aderezado con la definición de el concepto en sí mismo, de la propia fe en el tipo de Dios que cada uno tiene para sí mismo y de, como no, la desconceptualización de todo este tipo de cosas. Y se pueden decir un montón de cosas a base de infinitivos y gerundios pero a veces uno se frustra, en el buen sentido de la palabra, a la hora de tratar de contar a alguien un pensamiento o algo por el estilo. Y luego, para colmo, vuelves a hablar tu idioma (por lo que sea) y hablas como si fuera inglés, esto es, con infinitivos. La comunicación se minimaliza, los conceptos se simplifican y las cebollas aparecen para explicar todo este tipo de cosas pues estas sirven, metafóricamente hablando, como perfecto ejemplo de capas y simplificaciones varias. El núcleo de la cebolla son los sentimientos y quizás, y sólo quizás, el resto de capas empiezan a utilizar el lenguaje, las palabras, los verbos y demás herramientas como algo necesario porque no se puede explicar un concepto sin palabras. No al menos en un contexto como este. La homogeneidad de los idiomas, las pronunciaciones, el acento y demás cobran un sentido vital. Y me enseñan italiano. Y francés. Y alemán. Y galés, que es como élfico. El batiburrillo léxico-semántico roza lo absurdo, es gracioso y difícil, eso también, pero te mantiene concentrado, atento, con todos los sentidos alerta. Y miras las bocas, y la acentuación de los mofletes. Es algo que todo el mundo debería probar alguna vez en su vida.
Lo congelado -
Y es así porque aquí hace un frío al que no estaba acostumbrado. Seco, con viento, sin luz y permanente. Y tiro de radiador para acercarme a lo que conozco pero joder, no dura demasiado, porqué no reconocerlo. Además me ha dado por coger todo aquello que me encuentro y ver como está hecho. Bueno, esto es algo que ya hacía pero aquí mucho más, no se. Es difícil de explicar pero la mayoría de las cosas me parecen nuevas, es otro tipo de sociedad y aunque en la misma Europa que yo hacen las cosas diferentes. Y no hablo sólo de la moneda o el conducir del revés, no. Hablo de como venden la leche, de las colas en los supermercados, de los tickets del autobús y de un montón de cosas más.
Lo que huele y lo que no -
Y es que este es otro punto a destacar. Pasas por una calle y huele realmente raro y quizás para esta gente sea lo normal pero para mí son olores extraños. En realidad son mezclas de olores porque no puedes notar uno solo. O eso quiero creer, si una cosa huele así no quiero saber lo que es. El café es una mierda. Una puta y jodida mierda. El más caro de los solubles llamando ‘Intense’ es mil veces mejor. Creo que os podéis hacer una idea. Toda la leche parece desnatada, incluida la entera obviously. La carne es como para suicidarse. Y el jamón york, joder con el jamón york… Bebeos una botella de southern confort a las dos de la mañana, ios a acostar a las 7, levantaos a las 3 de la tarde y no bebáis gota de agua en este proceso. Podéis también chupar el asfalto y comeos dos polvorones. Tal y como quede vuestra lengua así es como es el jamón york aquí. Una jodida locura.
Lo que sabe y lo que no -
Y al párrafo anterior me remito. Gusto y olfato suelen ir de la mano y aquí no es de otra manera. El café sabe a agua. La leche sabe a agua. La fruta sabe a agua. El agua, para no desentonar, sabe a agua. Qué cosas!
Me esperan semanas de ajetreo. Os voy contando.
Tengo un plan. Hacer planes.
Cabe decir que ahora mismo estoy escribiendo desde el salón de mi casa. Y desde la cama, desde ahí también. Y sí, desde los dos sitios a la vez. Después de un día kilométrico en el que he terminado los últimos detalles con eso que llaman ‘paro’ he ido a comer pulpo a la gallega acompañado, como debe ser, de un buen albariño. Ha durado poco. Tanto Víctor (Kuku para los amigos) como yo dimos buena cuenta de él antes de ponernos manos a la obra, literalmente. He pintado la habitación y ahora, tras dos años de negro y rojo, ha vuelto a la normalidad. Al blanco neutro. Son como las 23:50 ahora mismo y quedan poco más de 5 días para que salga hacia Wales. Juventud en acción, así lo llaman. Y aunque así es para mí son muchas cosas más.
Hará alrededor de un año y conforme pasaba el tiempo me dí cuenta que eso de la informática, aún sin poder quejarme demasiado, no era algo que me terminase de llenar. Necesitaba más movimiento, trabajar de pie y, sobre todo, con personas; requisito imprescindible que le pongo a la vida desde entonces: rodearme tanto como pueda de personas. De aprender de ellas y dar lo mejor que pueda de mí. Siempre ha sido así pero fue el ámbito laboral el que me hizo darme cuenta que si quería ser completamente feliz tenía que hacer algo con mi tiempo en el que esa inquietud estuviese presente. Apareció, como de repente, la palabra voluntariado. Dos sesiones de información y un año después todo ha salido (o está saliendo) tal y como había planeado. Tal que un 19 de Enero como ahora mismo pero en 2010 acudí a informarme sobre todo este tinglado cooperacional, a ver qué se cocía. Calculé que si mandaba todo a la mierda y me enfrascaba en todo este lío debería tener unos meses de prestación por desempleo. La fecha se alejaba hasta hoy más o menos. Un año me dije. Y aquí estoy, 365 después contando que, y a base de pensar que todo va a salir bien, efectivamente las cosas han y están saliendo bien. Que dure.
Sigo.
El plan, bien pensado, era el siguiente. Trabajar mientras pudiese de programador informático y buscar un proyecto que aunase de alguna manera las inquietudes sociales y psicológicas que, casi sin querer, he ido desarrollando. Así, y como rezaba hace un párrafo, me marcho a Wales, a un hospital psiquiátrico y una residencia de día en funciones de integrador social. La experiencia, como mínimo, se antoja curiosa.
“Ya que has abierto el melón, no pares” – Mi padre
Todo esto dura, de momento, seis meses pero, como bien dice mi padre, pretendo no parar. Es el momento de viajar, de conocer mundo. No dependo de nadie y nadie depende de mí. Lo haré.
Por otro lado una de las muchas cosas que me da energía de todo esto es la salida de esa rueda gigante del pagar y consumir. Es decir, aunque esto estrictamente literal es imposible, he conseguido, casi sin darme cuenta, cambiar de ciudad, de idioma, dejar de pagar piso, gasolina, vender el coche, tener un trabajo que desempeñar, un techo para dormir, gente nueva para conocer, tiempo para desarrollar aún más la fotografía y nada que pagar a ningún banco. Me he salido, de momento, de eso que llaman capitalismo. Estoy de puta madre… qué cojones, muy de puta madre.
Para colmo estoy recibiendo antes de irme el cariño de mucha gente que mola mucho y que me importa. Cierta personajilla me dijo la semana pasada que una de mis cosas buenas es mi capacidad de introspección. Como me sonó tan bien, y aunque me hacía una muy buena idea de lo que significaba, acudí a la wikipedia, a ver qué decía. Y cito:
“La introspección o inspección interna es el conocimiento que el sujeto tiene de sus propios estados mentales. Así mismo es la condición previa para conseguir la interrupción del automatismo de la indignación y hacer una nueva valoración.”
Ahora casi me gusta más. Total, que, y como bien dice la cita, tras mucho pensar sobre lo que me viene mejor ha llegado el momento de hacerlo. Ahora el plan es no dejar de hacer planes. No tiene pérdida.
Siete dudas y media de casi nada.
¿Si se hace negocio con ello es arte?
¿Si tiene publicidad es política?
¿La economía es eso que habla acerca del dinero?
Haces X. Dices que has hecho X. Usas el haber hecho X como respaldo de tus convicciones y/o argumentos. ¿Eso rula?
¿Los consejos tienen derechos de autor? ¿Educadores, psicólogos y demás deberían cobrar en royalties?
¿Considerarme humilde es humilde?
¿La incertidumbre del ‘Y si…’ me acerca al final? ¿Si hay final tiene cabida la incertidumbre?
Practicidad
Está el que viste de una manera porque es cómodo y está el que lo hace porque es una moda, porque quieren que esa ropa les defina de alguna manera. En este sentido como en tantos otros la practicidad dicta entonces hasta qué punto somos realmente sinceros con nuestra ética y si ésta (y por consiguiente el intento de alcanzar sus máximas) es una actitud o una aptitud que queremos que se asocie a nuestro nombre como un parámetro más.
La voluntad lo es todo.
Muy al hilo del post que escribí hace un tiempo sobre el ‘activismo para la galería‘ y el debate generado en los comentarios comencé casi sin querer a desarrollar un poco esta idea. Esa idea que habla sobre la autocomplacencia, la autocondescendencia y la percepción que tenemos cada uno de nosotros mismos acerca de nuestra moralidad. Sobre esa delgada línea que separa la acción de las palabras, la voluntad, la capacidad de transgredir y el hecho de que, a priori, tengamos una actitud crítica con una ingente cantidad de cosas.
Parto de la base de que, para llegar a ser una persona auténtica (con todo lo que este amplio y abstracto concepto conlleva), esto es, alguien con la capacidad de plantearse cosas, de buscar el cambio, de ser humilde y de tener una actitud crítica desde el respeto respecto de los modelos establecidos se necesita de un proceso largo. De un contexto y un nucleo social de actitudes parecidas. Puede durar meses, años e incluso toda una vida pues éste, con el tiempo y las circustancias se depura, coge forma y se adapta al cambio a buscar. Pero que no sea una busqueda de una definición ni esa búsqueda de asociación de una idea o ética respecto de nuestra persona. Es una forma de hacer.
No dudo de que, por otro lado, siempre ha habido, hay y habrá gente que pueda llegar a conclusiones lógicas, coherentes, racionales y su modelo sea factible. Ahora, ¿hasta donde es gratuito largar una y mil ideas sobre lo que en base a nuestro criterio no va como debería de ir? ¿Dónde empieza la acción de las palabras? ¿Es equiparable a la de los actos? ¿Son las palabras una forma de actuar?
El problema reside en que, aún estando realmente convencido acerca de todo aquello que modela nuestra ética y moralidad, de todas esas cosas en las que creemos y que, puestos a charlar, somos capaces de defender a capa y espada es hipócrita y hace que pierda el sentido en sí mismo si no buscamos llegar a ello.
Me decía mi compañero de piso que “aún de acuerdo con eso, es difícil ser pionero, promover el cambio” y no le faltaba razón. Las trabas a día de hoy son difíciles y no es nada sencillo llegar hacia donde se piensa que se debe llegar pero, la voluntad lo es todo. Eso y el no olvidarse de como pensamos, de cuales son nuestros ideales, de que cosas rigen nuestro comportamiento. Ésta ética, como he dicho otras veces, no debe de ser una aptitud gratuita ni un rasgo de la personalidad, debe de ser una actitud. Creo que debemos tener presente a cada momento cómo funcionamos pues esa constante de racionalidad y ese “ponerse en tela de juicio” personal en el que encuadremos nuestros actos hará que, valga la redundancia, hagamos o dejemos de hacer ciertas cosas. Si vendemos ciertos quehaceres a modo de chascarrillo mientras hablamos de “lo mal que va todo” y se queda ahí, en simples comentarios cerveza en mano en petit comité todo habrá sido en vano y nos convertiremos en el peor hipócrita de todos, en el que, aún sabiéndolo, no hace nada por evitarlo.
Joder, yo mismo he tenido momentos en los que sinceramente no me apetecía. No me apetecía hacer o dejar de hacer, lo que fuera, pero ha sido ese “tenerlo siempre presente” y el rechazo de ser uno mismo hipócrita y además saberlo el que me ha llevado a moverme. A no quedarme quieto. E insisto, no me apetecía. Pero he sido sincero y me he cuestionado que, no vale absolutamente de nada pensar de puta madre, ser un tío legal y luego quedarme de brazos cruzados.
¿Cómo empezar? Asociándose. Está bastante claro que una persona sola no puede cambiar el mundo pero si algo he aprendido en todo este tiempo de comerme el tarro es que hay mil y una formas de ayudar. Mil reductos donde se necesita una mano. ¿Qué sabemos hacer? Esto. Lo que sea. Más que probable que puedas ayudar en algún sentido. He visto personas que con muchas más dificultades que yo han conseguido cosas extraordinarias así que, si ellas pueden, yo también. Hay que querer. Como decían en Batman Begins “se nos conoce por nuestros actos”. Pues eso.
Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos. -Mahatma gandhi
Obsoletismo y modelos de negocio periodísticos.
Con el cierre de CNN+ se marca una especie de hito o de marca en la línea de tiempo de los modelos de negocio periodísticos. En realidad es algo que siempre ha estado ahí pero que, cuando pasan este tipo de cosas, son cuestiones que vuelven a saltar a la palestra.
Mucha gente ayer en Twitter (@BlogdeBori, @mmerino, @yoriento entre otros) incluído yo anduvimos hablando acerca de este tipo de cuestiones. De la ardua y complicada línea que trata de unir la responsabilidad social con la rentabilidad económica. Y salieron ideas más que provechosas.
Partimos de la base de que la responsabilidad social en las empresas es algo que debería arraigarse para que los formatos evolucionen como deben. Esto es, no es suficiente con adecuarse a las nuevas tecnologías, cambiar el papel por lo digital, poner publicidad y a tirar. El periodismo es uno de esos gremios que ha estado, está y estará siempre en tela de juicio, precisamente, por la responsabilidad social y el papel que desempeña para la ciudadanía.
A mi modo de ver hay una incongruencia ya no semántica, que también, sino de concepto. Creemos que la rentabilidad económica de un medio de comunicación es una de esas cosas necesarias, entre otras, para el sobrevivir del mismo. Y así es, pero, en el momento en el que se hace negocio con la información esta pierde su capacidad transgresora, verdadera y empática con sus consumidores. Los modelos de negocio periodísticos se basan en la busqueda de la rentabilidad económica del contenido a posteriori. Así, se mide y se edita la información, se le da cabida o se merma su significado en función de la capacidad de generar volumen de tráfico que conlleve a esa rentabilidad económica de la que hablamos.
Existe una guerra en el consumo de ésta que forma un axioma que está en lo mejor y en lo peor de la información. La dupla rentabilidad – entretenimiento VS relevancia – responsabilidad. No creo que el término por el que se debe regir un medio sea el de la rentabilidad económica sino el de la sostenibilidad económica, que no es lo mismo. Ahora, no quiero ser hipócrita, los periodistas merecen la remuneración de su trabajo. ¿Cómo?
Creo que, en principio, falta asociativismo por parte de periodistas muy a modo de lo que hace la gente de 1001medios. Hay demasiados blogs para tan pocos medios. Falta responsabilidad social por parte del ciudadano, es decir, no podemos tirar piedras siempre contra los periodistas, quejarnos del estado de su gremio y luego no ser consecuentes a la hora de consumir información. El capitalismo y las leyes de la oferta y la demanda, como en todo, hacen que se produzcan, en este caso, contenidos adecuados a la demanda. Eso por un lado y siempre sin olvidar la cobertura que se da de la información realmente importante.
Así, también se necesita la descentralización de la cobertura económica de las empresas con los medios. Puede que, con el tiempo, si se alcanzan modelos de negocio cuyos intereses económicos (dificilmente desligables) estén repartidos entre varias empresas (grandes valedoras mal que me pese de esa sosteniblidad de la que hablo) la información sea más objetiva y no esté sujeta a los deseos de un grupo reducido de personas y los periodistas, que al fin y al cabo son los grandes damnificados de todo esto, puedan seguir ejerciendo su profesión tal y como, utopicamente hablando, les contaron en la facultad.
Nos amparamos en un Internet libre que nos saque de toda esta distópica situación pero olvidamos que, como bien me comentó @Scrich, ya vimos caer a gente como la de Soitu. Quizás, quiero creer, que uno de esos modelos rentables de una forma sana recae en el Creative Commons y en su defensa del compartir contenido libre de derechos y buscar la rentabilidad en otra parte, no lo sé.
En cualquier caso y para no seguir divagando y dando vueltas a lo mismo diré que, en mi opinión, se debe comenzar por cambiar la idea de rentabilidad económica a posteriori por sostenibilidad ecnómico-humana a priori del contenido. Se deben descentralizar los métodos de financiación de los medios para asegurar la estabilidad de la información y de, como es lógico, los periodistas y así evitaremos que pasen cosas como las de ayer con CNN+. Como reza el título del post, estamos cayendo en el error del obsoletismo, en la lógica de desperdicio del talento de tantos y tantos periodistas y mientras, los mecenas en estos tiempos de crisis, los que abalan al resto, terminan siendo los de siempre, nosotros.
Ha cerrado CNN+. Así, como si nada…
Pedimos responsabilidad social. Nos quejamos del estado del periodismo. Nos quejamos de los periodistas en sí, de los medios de comunicación. Pataleamos en general vaya.
Ahora, cierra CNN+ y como si nada. Parece que todo sigue el rumbo que debe seguir. Digo yo que habría que plantearse si, quizás, y sólo quizás, hemos llegado a un punto en el que podamos decir alto y claro que sí, que los modelos de negocio periodísticos están obsoletos con todo lo que eso conlleva. Señores, no estamos hablando de gente que hace cajas (con todo mi respeto vaya), estamos hablando de periodismo, de información, de la base para que la educación social de la ciudadanía se nutra como debe.
No podemos exigir responsabilidad social al periodismo si el modelo de negocio que rige todas y cada una de sus competencias está controlado e intrínsecamente ligado a los intereses de una o varias empresas. Es indeterminación. No tiene sentido.
La culpa no la tienen los periodistas. Si a cada uno que sale de la facultad le preguntases que tipo de periodismo desea hacer dudo muy mucho que las respuestas se acerquen lo más mínimo al periodismo que en gran medida se consume en este país.
El simple hecho de que el trabajo de profesionales, sean cuales fueren sus obligaciones (en este caso periodísticas) estén asociados a la rentabilidad económica a posteriori del contenido dista mucho de lo que, en modelo y forma, debería ser una profesión como esta.
Pero claro, desde nuestra percepción sobre el supuesto pensamiento crítico que tenemos acerca de esta y otras tantas cosas nos creemos en posesión de algunas medias verdades y con eso nos parece bastar. Y repito, luego pasa lo que pasa. Mientras, “los que mandan” y nos moldean actúan como en la antigua Roma. Pan y circo. Esto es, por ejemplo, Gran Hermano (sí, es demagogia, lo sé). Creemos haber evolucionado algo respecto de estos pero no. Es más, ellos, al menos, tenían el pan. A nosotros parece que solo nos queda el circo.
“Está pasando. Lo estás viendo. Estamos cerrando”
En fin…
Wikileaks nos ha echado un cable, el #Sindegate.
Hay una serie de realidades que nos envuelven estos días que están relacionadas de una manera u otra. Por un lado tenemos a Wikileaks y su principal abanderado Julian Assange. Perseguido por gobiernos y periodistas en medio de esa campaña de descrédito a la que creo personalmente está siendo sometido por ser la cabeza visible de toda la organización responsable de la filtración de los más de 250000 documentos que todos conocemos como el #cablegate.
Localmente hablando tenemos que ha llegado el momento de votar la #leysinde. Esa ley anticonstitucional que, entre otras cosas, pretendía crear una órgano administrativo que se saltase a la torera todo el sistema judicial español para poder cerra webs a su antojo en pos de sociedades como la SGAE. Y esto, no se confunda, no era una ley antidescargas, no atacaba solo a las páginas de enlaces. Esto atacaba a todas y cada una de las webs que forman Internet, a la ciudadanía, a la libertad de expresión y algún que otro derecho constitucional.
Ayer fue un día largo en el congreso. Y si no que se lo digan a gente como Mirentxu Mariño que retransmitío vía Twitter todo el proceso en una jornada maratoniana. Tras el colapso de webs como las del PSOE o CIU tras el ataque DDoS de grupos hacktivistas varios llegaba el momento en que se debía votar a esta ley de economía sostenible renombrada, muy acertadamente, como Ley Sinde. Así, tras las intervenciones por parte de todos y cada uno de los grupos políticos presentes en el congreso, creímos, llegaba el momento de la votación. Cual fue la sorpresa al ver que ésta se retrasaba una y otra vez hasta, finalmente, alrededor de las diez de la noche en el pleno de la sesión se llegaba a la solución que todos esperábamos. La Ley Sinde como parte de la LES (Ley de Economía Sostenible) era denegada. Ella y la LES entera por ser, como afirmaban ciertos políticos, “confusa en muchos sentidos”.
¿Y bien? ¿Cuál es la interpretación de todo esto?
En mi opinión, e intentando hacer converger un poco todo, creo que la denegación de la ley ha sido posible gracias a dos puntos bien diferenciados. Primero porque los grupos políticos en los que el PSOE buscó el apoyo para que ésta saliese adelante tenían pretensiones que los primeros no estaban dispuestos a cumplir. Muy a modo del antiguo trueque los que tenían patatas querían tomates pero no se llegó a acuerdo alguno. Así, y como muchos deseábamos el apoyo no llegó y con él la Ley Sinde se quedó por el camino.
Y segundo. La presión popular. Internet ardió como nunca, (aunque no saliese de ahí) y un gran número de personas nos inmiscuimos en este proceso de presión de alguna manera. Un breve tweet, ataques DDoS, una publicación en el muro de Facebook o el simple hecho de comentarlo, del boca a boca. Que se supiese que no estábamos de acuerdo. Y yo me pregunto ¿ahora qué? ¿Ha marcado esto, como dicen algunos, un antes y un después en el significado de democracia? ¿Es esta la llamada democracia 2.0? ¿Participativa? ¿Dónde la ciudadanía sí tiene algo que decir? ¿Dónde no somos esclavos de nuestro voto durante cuatro años?
Pues oye, servidor no tiene ni idea, pero sí que pienso que si por algún sitio se ha de empezar es por aquí. Por el de utilizar este abanico de nuevas herramientas que nos brinda el avance de la tecnología y más en concreto Internet para hacernos, no oír, no, escuchar. Ya no es mero volumen, es voz. Al menos en algún sentido que ahora mismo desconozco pero que, por lo que se ve, tiene sus efectos. Es imposible mirar para otro lado cuando tienes a un colectivo diciéndote una y otra vez “no estoy de acuerdo, vuelve a preguntarme”.
¿Esta democracia participativa está cerca? Tampoco lo sé. Lo que sí sé es que gracias a todo esto se ha denegado una ley generada y casi impuesta por lobbys y gobiernos externos en pos de sus propios intereses y no el de los nuestros. Leí ayer que la democracia es “eso en que el pueblo elige a los que obedecen a los que mandan”. Y parece que cambia. Y aquí es donde entra Wikileaks ya que ha sido gracias a los cables publicados por El País por los cuáles hemos sabido, a ciencia cierta y lejos ya de cualquier sospecha infundada, que sí, que esto es así, que las presiones llegan y que como me decía cierto amigo mío ayer mismo, esto pasa como en cualquier patio de vecinos, y presidentes de ambas comunidades se cambian cosas. Y ahí, parafraseándonos todos un poco surgió el #sindegate y yo, como vecino del 2º he logrado estar al corriente y no estoy por la labor así que gracias Wikileaks por echarnos un cable en este sentido.
En cualquier caso no cantemos victoria tan rápido, la ley ahora pasa al senado en otro proceso que se antoja cinematográfico como muy bien explica en Periodismo Humano David Martos.
Responsabilité
El sentido de la responsabilidad social nace desde la no-complacencia con uno mismo, el pensamiento crítico y el no dejar que la percepción sobre nuestras actitudes y aptitudes nos defina. No es el “soy”, es el estoy. La actitud. Todo aquello que nos forma. Desde la moralidad y la ética, pasando por las costumbres y el arraigo cultural, la empatía y la tolerancia. Todo eso deben ser actitudes, no algo que se pueda vender al resto. No es algo que se tenga que contar al despedirte pulgar hacia arriba o guiñando un ojo. Eso y el aprender a poner en tela de juicio nuestros actos desde un espectro hipotéticamente razonable.
Contrastes: Sahara, Todra, Marrakech
Días 1 y 2:
De sentidos infinitos, direcciones cuánticas, granos de arena que se agrupan en montañas, gigantes amarillos y paletas de colores planos. De olores rojos, colores salados, contaminación y la indeterminación de los caminos. De perpendiculares infinitas, paralelas que se cruzan y la inmensidad llevada al extremo. Eso es Marrakech. Me llama mucho la atención y como decían en cierta peli “¿Sabes lo bueno que tiene el caos? Que es justo” y así es. Funciona. Volveré en una semana. Ahora rumbo a otro sitio.
Tres autobuses, una furgoneta, dos 4×4, una parada en medio de la nada y 10 horas después… el desierto.
Y es aquí donde la palabra incertidumbre cobra verdaderamente sentido. Me mantiene alerta, me contagia, me da forma, me jode, me anuda el estómago y me corta la respiración. Y suspiro. Y palante. No sé muy bien en qué punto del viaje he llegado a todo este cúmulo de sensaciones… Pones un poquito de novedad, algo de alerta, risas, oscuridad por aquí, amistad por allá y aderezado todo con la velocidad que coje tu corazón en determinados momentos que sale una mezcla con más especias que un cus-cus para veinte.
Día 3:
Hay algo de salinidad en el ambiente, un leve toque a cocina allá por donde vamos. Pero cocina de la buena y de la mala, todo sea dicho. Recién saboreas el mejor de los Tallines (que es el recipiente, no el contenido) una bofetada a goma quemada te solapa al jersey y te ata, sin querer, a los últimos atisbos del desodorante de nadie sabe cuando. Y vuelve la incertidumbre, vamos rumbo a un pueblo del que no se ni el nombre. A medio camino entre el Sahara de Merzouga y Algeria. Buena mezcla. Ahora, ya allí, un grupo de personas de color nos deleitan con una especie de castañuelas metálicas, una bandurria del desierto y poco más, salvo el baile, eso sí. Nos arrimamos a bailar. No me gusta la sensación que tengo. Me dedican un espectáculo por unos cuantos euros. Soy el blanco capitalista. Cocacola lo llaman ellos a modo de ironía y con bastante ingenio, porqué no decirlo (curioso símil la verdad). Es como si el valor del dinero estuviese impregnado en mi ropa y, por ende, ellos deben de ofrecerme algo y yo pagarlo a base de Dirhams. Y este olor de occidente se pega en todas las paredes y hasta en el último grano de arena de este inmenso desierto.
Cae la jodida noche que tanta alerta trae. Un enorme número de estrellas reposa sobre nuestras cabezas. Impenetrables, perpetuas e inalcanzables, sí, pero acompañándonos en estos momentos como el mejor de los amigos.
Después de una larga charla con coreano y americana incluída nos vamos a la cama. Intento transmitir algo de buen rollo en el ambiente aunque no sé si lo consigo. Unas palmas, trés o cuatro medias vueltas después volvemos a permanecer cerca de los tres hermanos. Uno que come mucho y nunca engorda. El que vuela y no vuelve y un tercero que está siempre tumbado. Fuego, humo y brasas. Mañana es el cumpleaños de Kuku y el regalo se lo doy hoy. Un poco más de charla, dicho sea de paso. Feliz no cumpleaños le digo. Y abrazos. Y tardo horas en dormir. Hay que joderse lo lento que pasa el tiempo tumbado en las haimas estas.
Día 4:
Tengo una alteración brutal en toda mi percepción. Las magnitudes son maleables y todo lo que antes tenía sentido ahora carece de él. Éste, el sentido común, no escapa a ello y aquí, en el desierto, cambia como las dunas, como el viento que mueve miles de granos de arena por segundo. Bueno, qué digo miles… millones. He perdido toda referencia a la hora de comparar nada. Pero me siento de puta madre en este escondrijo lejos de casi todo y cerca de lo que más quiero, mis amigos.
Me alejo en el camino para subir a una de esas grandes dunas. Y todo influye. Las betas que genera el resbalar de la arena indican la perpendicularidad con la que se deben suceder los pasos si avanzar es lo que pretendes. Y la presión en tus pisadas… hay que ser meticuloso para avanzar más de lo que se retrocede al hundirte en ella pero al final, la recompensa es grande. La paz absoluta. Como la línea del horizonte cuando ves el mar pero en todas direcciones cambiando las gotas de agua por motas de polvo y arena. Otra vez, felicidad.
Es curioso como algo tan desierto como el desierto, valga la redundancia, puede llegar a servir de escondite. Y ahí está Pedro, incansable al igual que todos. Un guiño de ojo y ya sabemos qué cojones nos estamos queriendo decir. Rápido como una de las decenas de estrellas fugaces que puedes ver aquí en una sola noche, como el mejor de los portazos y con más información en todos estos hechos que la más grande de las bibliotecas. Me río yo de Alejandría. La complicidad y el entendimiento lleva su tiempo. Y no es con el único que me pasa que por ahí anda Elena, charla y paz infinita aseguradas entonces.
¡Hay un pozo! En la monotonía de la arena, las dunas y demás ahí está, ocre y árido, en medio de la puta nada. El contraste vuelve a ser brutal.
Llegamos al campamento bereber a dormir con una familia. Hassan y Mohammed de tres y año medio respectivamente andan por ahí con una cara de felicidad de aupa. Con los más mayores jugamos un partido de fútbol. De fondo dromedarios dunas y demás. La estampa vista desde fuera es una jodida locura. Estoy enamorado de este sitio, de este momento.
Y despejo el balón y atizo un pelotazo en el culo a Kike. Acto seguido, al rebote, entro con fuerza intentando evitar que Mohammed (uno de los 5 o 6 que he conocido esta semana) llegue a la pelota y ésta, harto traicionera, rebota en su pierna, en la mía y acaba en la cara de Kike que cae desplomado al suelo. Él y todos. La risa en el desierto se contagia más fácil, debe ser la pimienta que dan a la vida estos granos de arena. Corro a pedirle perdón y nos fundimos en un “abrazo de cojones” que diríamos por aquí. Gran momento.
Pasa el rato, cus-cus por doquier, mandarina y etecés… Rumbo al medio del desierto, hoguera en mano, botellas que queman, tam tam y “castañuelas”. La liamos parda. Así, tal cual. Y celebramos el cumpleaños de Kuku por todo lo alto. Waka Waka, “saca la botella”, solo arena y estrellas. Y de vuelta a las emociones. Aquí hay de todo a cada rato que pasa. El viaje está siendo una especie de montaña rusa o mejor dicho, de duna, arriba y abajo. Y la mezcla de sensaciones me atiborra y me bloquea por momentos. Pero estoy feliz de la puta vida.
Día 5:
Partimos del desierto para ver el salir del sol tras las dunas. Llegamos al albergue. Recogemos y marchamos. En el camino conocemos a Cristina y Zulema que nos presentan a otro de los grandes personajes de este viaje, por no decir el que más, Mohammed, al que pedimos si amablemente nos lleva con él a Todra donde tiene un hostal. Dicho y hecho. En Tinghir Kike da puerta a Rashid. “Si tú te indignas, yo más” y así fue. Ole. Este falso guía se aprovechaba de nosotros amparándose en los vacíos legales que tiene la semántica y en la incertidumbre que genera el estar lejos de casi todo. Ya es historia.
Llegamos muy bien a Todra aún con tiempo. Nos establecemos en Le Ciel Bleu (un lugar cuasi mágico) y damos un paseo el resto de la tarde hasta que anochece. De paso cambiamos nuestros planes y decidimos quedarnos un día más (la mejor decisión que podríamos haber tomado aunque aún no lo sabíamos) con Mohammed que se merecía, desde ya, casi cualquier cosa. Nos trató como a reyes. Escribo en el libro de oro del hostal sobre las buenas sensaciones que desde el primer momento me está dejando todo esto y cito:
“Lo bueno de pensar que todo va a salir bien es pensar que todo va a salir bien y así es y aquí estoy”
Como a las 10 de la noche se escucha la llamada. Un sinfín de regodeos, agudos y graves al aire que empapan todo este pueblo de un aroma musical que ya quisieran en muchos de los conciertos que aquí vemos. Un espectáculo.
Cena. Charla. A dormir. Yo me quedo un ratín más en la azotea, tranquilo, viendo este pueblo de película, tirando alguna foto y pensando en todo y en nada. Momento brutal.
Día 6:
Nos espera un día largo y así fue. Desayunamos a lo bestia. Café, té, zumo, mantequilla, mermelada… Delicia. Y salimos rumbo a las gargantas de Todra. Con la cantidad de tabaco que he fumado estos días mientras ando no logro saber como no me canso pero el deporte me está viniendo genial. Necesitaba sudar y cansarme. Cualquier mala vibración que pueda tener el cuerpo se expulsa por los poros a modo de té a la menta. Pasamos un maravilloso rato con Agmed y Yusef, padre e hijo respectivamente de una de las familias bereberes que viven en las cuevas de lo alto de la montaña. No existe lenguaje léxico, corporal ni sentimental que tenga las herramientas suficientes para poder describir el agradecimiento infinito que siento en este momento. Y es cosa de todos. Basta con mirarnos un breve segundo a los ojos entre nosotros para saber que estamos en paz y armonía y que daríamos lo que fuera por hacer de ese momento algo infinito. Pero se acaba. Nos tenemos que marchar. Y sigue la marcha.
Y vuelve la sensación de contrastes. En un día hemos pasado de montañas de arena que se extienden por kilómetros a gigantes de piedra de más de 150 metros de altura, palmeras y riachuelos suaves y agudos.
Andamos durante horas, cogemos “Taksis” y pasamos por la casa de una familia bereber que nos atiende gustosamente, té en mano, a enseñarnos el proceso de fabricación de algunas de sus alfombras. Tejido, bordado y anudado. La maña sobresale por los cuatro costados. Parece fácil pero Elena, al intentarlo, nos confirma que no lo es. Y es que en este lugar aunque nada es igual, nada ha cambiado y nada es lo que parece. La duda acecha. Mola.
Volvemos. Veo barrer a gente con juncos y hojas de palmera. El adelanto tecnológico respecto de nuestra sociedad me abruma. Nos ganan por goleada. Todo es mil y una veces más sano y natural que en mi país. Y me doy cuenta, en ese momento, que no quiero que esto se acabe nunca.
Días 7 y 8:
Partimos pronto de Todra rumbo a Marrakech. Todos nos fundimos en un abrazo bestial con Mohammed que se merece todo y más. Qué tío más grande. Aún hay cabida para algo de incertidumbre pues nos dividimos. Cuatro en un Taxi y dos en otro. Y quizás no nos dé tiempo a llegar… Al final sale bien, nos damos una carrera y ahí estamos. El viaje en autobús es de recapacitación sobre lo ocurrido en toda esta semana. Llamamos a Mohammed para darle las gracias por todo aunque aún habría otra cosa más por la que darselas. Al recoger las habitaciones se encontró 800 dh de Elena en un cajón. Nos da las instrucciones necesarias para recogerlos en una tienda en el Zoco de Marrakech donde él tiene un familiar. De traca lo de este hombre. Grande hasta el final.
Cenamos y volvemos al hotel a bebernos la última botella que nos queda. Jack Daniels para siete que hay invitado de excepción. Él solo francés y árabe. Nosotros solo inglés y castellano. No entendemos ni papa. Oki doki amigo. Risas por doquier. Ouazat, Hassan, Tralará, Rabat, Essan, Setan y Sevà. Y así hasta el Oki, oki, oki, oki…
Compras de última hora a la mañana siguiente. Y vuelve el regateo, algo que me llama la atención de una forma que no sé explicar. ¿Porqué si en mi país un jersey de lana en Springfield me cuesta 30 € no lo regateo aunque me parezca un robo? ¿Porque somos todos un buen rebaño y acepto, como buen sumiso, que esto es así y punto? Y aquí, aunque el precio me parezca normal ¿lo regateo porque sí? Pues no estoy por la labor, hay cosas y cosas. Es decir, ellos dan por hecho que les vas a regatear por eso su primera oferta probablemente sea siempre desorbitada. Allá donde fueres haz lo que vieres, sí, pero con sentido común. Aquí la mujer no tiene mucho valor y no por ello vengo yo y la desprestigio sin rechistar. No es algo que vaya a imitar porque sí. Con el regateo me pasa igual. Nosotros hemos regateado lo que nos ha parecido desorbitado hasta llegar a algo justo. Salomón o la cuenta bereber que ellos llamaban. Tu precio más el mío dividido entre dos. Y así fue muchas veces. Me alegro. En fín, desayuno, rumbo al aeropuerto y c’est finí.
Gracias amigos por poder disfrutar de todos vosotros y de este inolvidable viaje que es desde ya, para toda la vida. Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias. Que se me gasten los gracias porque no hay suficientes para describir esto. Y que Juanjo es el jefe de la caravana es algo de lo que no hay duda. Que no se olvide!
Contenido VS Continente: Round 1 – WikiLeaks
Imaginemos una historia, a ver si lo logramos en pantomima. Digamos que, un día, un hombre decide, cansado de mil y una cosas, hacer algo por cambiarlas. Digamos que, este mismo hombre se da cuenta del poder de alguna de las nuevas tecnologías que hoy nos ocupan. Así, supongamos también que decide crear una web en la que publicar secretos secretísimos, verdades escondidas, de estas cabronas, de las que joden. De esas que cuando te tocaba en aquél famoso juego de niños elegías atrevimiento.
Sigamos.
Intentemos imaginar también que este hombre va a intentar preservar la privacidad de todos aquellos que traen para compartir esas verdades incómodas, esos fondos de cajón. Así y tras un vasto proceso de recopilación Alejandrino se encuentre con que, como el que no quiere la cosa, tiene, yo que sé, pongamos un número al azar… 250000 documentos. Y llegamos a la parte que más mola de la historia, esa parte en la que este hombre decide, no sin cierto titubeo, “donar” estos documentos a cinco grandes medios de comunicación de todo el mundo. ¿Os suena?
La historia podría parar aquí, que se publicasen ciertos trapos sucios de un montón de personas habidas y por haber o, por el contrario, seguir haciendo un vasto ejercicio de desglose y recopilación de ideas de todos estos documentos. Es esta segunda versión de la historia la que más mola pero es la que cuenta con un doble rasero que da mucho miedo, de desconceptualización, descontextualización y condescendencia comprada. Complacencia interrumpida y un sin fín de cosas más.
Y me remito al título de esta entrada que es donde radica toda esta mierda. Contenido VS Continente. No debemos olvidar que todos esos documentos filtrados por Wikileaks han ido a parar a cinco grandes medios de comunicación de todo el mundo y aunque muchos de ellos están al alcance de todo el mundo, gran parte de la versión final que se crea la gente de esta historia radicará en la interpretación de las filtraciones por parte de los periodistas de The Guardian, Le monde o El país.
Así, la noticia de la filtración y la filtración en sí puede pasar a un segundo plano si el protagonismo comienza a recaer en el continente de éstas. Esto es, los medios. Y son capaces de acaparar esa atención, no creáis que no. Con una historia así entre manos el sensacionalismo y el amarillismo es como una golosina para un niño pequeño, como un oasis para un sediento. Los intereses políticos, económicos y demás siguen ahí (que no se olvide) y pueden jugar un papel ejecutor en las interpretaciones muy grande.
Ahora, es responsabilidad del ciudadano el contrastar, el dudar y el tener un pensamiento crítico acerca de lo que se diga. Ya sea desde el espectro del “esto ya lo sabía, sólo que no se había hecho público” o desde el de “no me creo nada, esto es una campaña de descrédito hacia multitud de políticos”. Habrá opiniones de todo tipo, sí, pero recaen en uno mismo, en cada uno de nosotros el poner en tela de juicio todo lo que se lea.
Todo esto puede ser un giro de 360º en las relaciones diplomáticas internacionales, en la forma de hacer periodismo, en el valor del reportero local y su función de testigo (en este caso nuestro reportero local sería Wikileaks).
En mi caso veo todo esto comop algo muy positivo pero no nos aventuremos en el optimismo tan rápido, andemos con pies de plomo y vayamos con mesura alrededor de todas estas informaciones. El avance puede ser muy grande y la hostia si esto falla monumental.
Cuidado.
Jisas Yu Holem Hand Blong Mi – The thin red line
No digo más. Esta canción me lleva a otro lado.
A fuerza de:
La mayoría de los que me conocéis un poquito me habréis escuchado decir alguna vez algo como “El optimismo está infravalorado” o algún tipo de sucedáneo por el estilo. De su relación con el karma o de cómo a base de pensar que algo va a salir bien acaba haciéndolo y se convierte, a la vez, en una causa-consecuencia. La profecía autocumplida, el efecto pigmalión o llámalo equis.
Viene a ser en el fondo lo mismo pero dicho de otra manera. El caso es que cuando te tiras un año detrás de algo (como en mi caso ha sido el voluntariado o, más indagando en el problema, el cambio del ordenador por las personas) y al final lo consigues la recompensa es doble. Pero es doble porque a pesar de los baches, de todas esas cosas que a veces te tocan los cojones y te pueden hacer venirte a bajo uno mismo se lo salta a la torera. Y no duda. Y confía. Y palante. Es el hecho de no dudar nunca en que las cosas van a salir bien el que te hace que luego te sientas mucho mejor. Eso y el prestarle atención al primer peldaño de la escalera. Sólo al primero. Porque siempre hay que tener puesto el ojo en el primer peldaño del resto de la escalera. Se tropieza si se mira al final de ella.
Os animo, desde este post chorra a que pongais todas las ganas posibles en todo aquello que buscais. Que al final todo sale bien y si no está bien entonces es que no era el final. Mantener la actitud. Que no se diga!
Definiciones
El amor es eso que pasa cuando de repente una persona llama a tus ideas y las hace cambiar de opinión. Cuando te muestra esa otra forma de ver las cosas que, estando ahí, habías obviado y te das cuenta de quea parte de su veracidad son buenas y radican en la empatía, en el amor por los pequeños detalles. En el estar atento y en disfrutar, en proteger al de al lado y aprender de él. En ser transparente, sincero y humilde. En tener presente que, por encima de todo, la vida siempre gana. Tiene que ganar. En no dudar y en permanecer optimista. Y en utilizar todo eso no como un rasgo de la personalidad. No buscar que eso te defina. No es un rasgo, es una actitud y en el poder de cuídarla y tener un pensamiento crítico sobre ella, en mantenerte alerta… en eso estás tú. Uno mismo.
7 posibles memes que me veo venir “de aquí a nada”.
- Arturo Pérez Reverte acusa a la poesía de Antonio gala de facilona y este, harto de comparaciones, se pone un escote “que no veas”. #antoniogalafacts
- Un recién matriculado en periodismo, becario y que no llega a mileurista se queja del estado del periodismo. Como solución alternativa, se tira un órdago a pares. La cafetería en Noviembre se suele petar. #algunosperiodistasfacts
- Un chaval lanza un petardo a la Moncloa causando daños irreparables, se arma la marimorena y el Gobierno decide no condenar los actos ya que “no se trata de una carrera para ver quién condena más rápido”. #gobiernofacts
- La RAE lanza una nueva norma ortográfica aunando castellano y argentino. Ahora ortografía significa escribir como el culo. La “jota” se pasa a llamar “flema”. #raefacts
- El paro aumenta al 100% y la policía se queja de que la gente se manifieste sin permiso. Que por ahí no se puede pasar. Algunos ciudadanos se quejan, “no sé dónde coño meterme”. #parofacts
- Mourinho cita a Florentino para la copa. El luso se defiende, “aquí jugamos todos”. Guardiola dice que “contestará cuando le parezca”. #moufacts
- Belén Esteban es nombrada hija predilecta del pueblo llano y pide que le traigan otra copa, que ella se está fumando un piti. #laestebanfacts


















