Tardes perdidas…

Psicología, periodismo, fotografía, ciencia, voluntariado y demás. Vete tú a saber…

Acerca de:

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La paleta de colores dice mucho acerca de este país. La diferencia respecto del mío es enorme y pese a que no suelo hacer diferencias fronterizas en este caso es algo especial. En realidad, supongo que en todos los casos lo es, pero este es uno de los que a mí me ha tocado vivir así que voy a tratar de relatarlo. Trato de ir tocando todo lo que me sale al paso, dejando que mi olfato me diga como se llaman las cosas. En el idioma que sea. No son pues los ojos mi principal referencia aquí pese a haber empezado hablando de colores. Son el olfato y el tacto, grandes vilipendiados de la percepción, los que me dicen más cosas acerca de como funcionan aquí las cosas. El oído, por su parte, hace su trabajo harto complicado dada la dificultad que supone, a priori, la barrera del idioma. Unos lo hacen más deprisa, otros más alto, otros simplemente no lo hacen y, los más afortunados, mueven las manos, guiñan un ojo, hacen algún que otro aspaviento y, de camino, puede que te suelten un abrazo para hacerse entender. He tratado de explicar, more or less, que necesito darle un abrazo a la gente si esta quiere que pueda empalizar con ellos. El contacto entre las personas es más que importante y, en estos días de primeras impresiones continuas, son esos achuchones los que me hacen ver si sí o si no.

Lo grisaceo -

Como decía, la escala de colores de este país es realmente asombrosa y triste a partes iguales. Los que sabéis de fotografía me entenderéis cuando os digo que la mayoría de fotogramas que son capaces de captar mis ojos tienen una saturación muy por debajo de lo normal. El rango dinámico es pequeño y la vivacidad de las cosas en las cuales estoy embebido son inocuas y raras. Es como si la mayoría de la gente tratase de quedarse muy quieta, muy muy quieta, para poder de desaparecer. Con todo y eso no lo consiguen. Polite, así lo llaman. Lo políticamente correcto, el aspecto remilgado, pijo y ese tono de voz tan Rottenmeyer hay veces que me asustan. Es como si algunas de las personas que estoy conociendo estuviesen representando un papel, como si tuviesen la necesidad de mostrarse de una manera que les han enseñado, muy a modo de ese rebaño que estoy harto de que salga a la palestra en casi todo lo que escribo pero que, aquí más que en ningún otro lugar en el cual haya estado, se hace notar.

Lo estéreo -

Tratad de imaginar un largo pasillo, como de unos veinte o treinta metros, con puertas y ventanas a los lados. Muchas. Pues así, tal y como estáis imaginando, es como es este lugar. West Homes. En la parte superior de un hospital enorme, realmente grande, vivimos doce jóvenes personas de diferentes edades. Algunos con más cosas en común que otros. Y es donde aparece la palabra idioma. Tema que ya me apasionaba en su momento pero que ahora cobra mucho más sentido ya que hay veces que no tengo todas las palabras adecuadas para decir lo que quiero decir. Y uso gestos, trato de definir conceptos a partir de otros más sencillos para los cuales si tengo las herramientas necesarias. Ayer, por ejemplo, salió el tema del optimismo aderezado con la definición de el concepto en sí mismo, de la propia fe en el tipo de Dios que cada uno tiene para sí mismo y de, como no, la desconceptualización de todo este tipo de cosas. Y se pueden decir un montón de cosas a base de infinitivos y gerundios pero a veces uno se frustra, en el buen sentido de la palabra, a la hora de tratar de contar a alguien un pensamiento o algo por el estilo. Y luego, para colmo, vuelves a hablar tu idioma (por lo que sea) y hablas como si fuera inglés, esto es, con infinitivos. La comunicación se minimaliza, los conceptos se simplifican y las cebollas aparecen para explicar todo este tipo de cosas pues estas sirven, metafóricamente hablando, como perfecto ejemplo de capas y simplificaciones varias. El núcleo de la cebolla son los sentimientos y quizás, y sólo quizás, el resto de capas empiezan a utilizar el lenguaje, las palabras, los verbos y demás herramientas como algo necesario porque no se puede explicar un concepto sin palabras. No al menos en un contexto como este. La homogeneidad de los idiomas, las pronunciaciones, el acento y demás cobran un sentido vital. Y me enseñan italiano. Y francés. Y alemán. Y galés, que es como élfico. El batiburrillo léxico-semántico roza lo absurdo, es gracioso y difícil, eso también, pero te mantiene concentrado, atento, con todos los sentidos alerta. Y miras las bocas, y la acentuación de los mofletes. Es algo que todo el mundo debería probar alguna vez en su vida.

Lo congelado -

Y es así porque aquí hace un frío al que no estaba acostumbrado. Seco, con viento, sin luz y permanente. Y tiro de radiador para acercarme a lo que conozco pero joder, no dura demasiado, porqué no reconocerlo. Además me ha dado por coger todo aquello que me encuentro y ver como está hecho. Bueno, esto es algo que ya hacía pero aquí mucho más, no se. Es difícil de explicar pero la mayoría de las cosas me parecen nuevas, es otro tipo de sociedad y aunque en la misma Europa que yo hacen las cosas diferentes. Y no hablo sólo de la moneda o el conducir del revés, no. Hablo de como venden la leche, de las colas en los supermercados, de los tickets del autobús y de un montón de cosas más.

Lo que huele y lo que no -

Y es que este es otro punto a destacar. Pasas por una calle y huele realmente raro y quizás para esta gente sea lo normal pero para mí son olores extraños. En realidad son mezclas de olores porque no puedes notar uno solo. O eso quiero creer, si una cosa huele así no quiero saber lo que es. El café es una mierda. Una puta y jodida mierda. El más caro de los solubles llamando ‘Intense’ es mil veces mejor. Creo que os podéis hacer una idea. Toda la leche parece desnatada, incluida la entera obviously. La carne es como para suicidarse. Y el jamón york, joder con el jamón york… Bebeos una botella de southern confort a las dos de la mañana, ios a acostar a las 7, levantaos a las 3 de la tarde y no bebáis gota de agua en este proceso. Podéis también chupar el asfalto y comeos dos polvorones. Tal y como quede vuestra lengua así es como es el jamón york aquí. Una jodida locura.

Lo que sabe y lo que no -

Y al párrafo anterior me remito. Gusto y olfato suelen ir de la mano y aquí no es de otra manera. El café sabe a agua. La leche sabe a agua. La fruta sabe a agua. El agua, para no desentonar, sabe a agua. Qué cosas!

Me esperan semanas de ajetreo. Os voy contando.

Escrito por mmunerar

30 enero 2011 a 18:33

Tengo un plan. Hacer planes.

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Cabe decir que ahora mismo estoy escribiendo desde el salón de mi casa. Y desde la cama, desde ahí también. Y sí, desde los dos sitios a la vez. Después de un día kilométrico en el que he terminado los últimos detalles con eso que llaman ‘paro’ he ido a comer pulpo a la gallega acompañado, como debe ser, de un buen albariño. Ha durado poco. Tanto Víctor (Kuku para los amigos) como yo  dimos buena cuenta de él antes de ponernos manos a la obra, literalmente. He pintado la habitación y ahora, tras dos años de negro y rojo, ha vuelto a la normalidad. Al blanco neutro. Son como las 23:50 ahora mismo y quedan poco más de 5 días para que salga hacia Wales. Juventud en acción, así lo llaman. Y aunque así es para mí son muchas cosas más.

Hará alrededor de un año y conforme pasaba el tiempo me dí cuenta que eso de la informática, aún sin poder quejarme demasiado, no era algo que me terminase de llenar. Necesitaba más movimiento, trabajar de pie y, sobre todo, con personas; requisito imprescindible que le pongo a la vida desde entonces: rodearme tanto como pueda de personas. De aprender de ellas y dar lo mejor que pueda de mí. Siempre ha sido así pero fue el ámbito laboral el que me hizo darme cuenta que si quería ser completamente feliz tenía que hacer algo con mi tiempo en el que esa inquietud estuviese presente. Apareció, como de repente, la palabra voluntariado. Dos sesiones de información y un año después todo ha salido (o está saliendo) tal y como había planeado. Tal que un 19 de Enero como ahora mismo pero en 2010 acudí a informarme sobre todo este tinglado cooperacional, a ver qué se cocía. Calculé que si mandaba todo a la mierda y me enfrascaba en todo este lío debería tener unos meses de prestación por desempleo. La fecha se alejaba hasta hoy más o menos. Un año me dije. Y aquí estoy, 365 después contando que, y a base de pensar que todo va a salir bien, efectivamente las cosas han y están saliendo bien. Que dure.

Sigo.

El plan, bien pensado, era el siguiente. Trabajar mientras pudiese de programador informático y buscar un proyecto que aunase de alguna manera las inquietudes sociales y psicológicas que, casi sin querer, he ido desarrollando. Así, y como rezaba hace un párrafo, me marcho a Wales, a un hospital psiquiátrico y una residencia de día en funciones de integrador social. La experiencia, como mínimo, se antoja curiosa.

“Ya que has abierto el melón, no pares” – Mi padre

Todo esto dura, de momento, seis meses pero, como bien dice mi padre, pretendo no parar. Es el momento de viajar, de conocer mundo. No dependo de nadie y nadie depende de mí. Lo haré.
Por otro lado una de las muchas cosas que me da energía de todo esto es la salida de esa rueda gigante del pagar y consumir. Es decir, aunque esto estrictamente literal es imposible, he conseguido, casi sin darme cuenta, cambiar de ciudad, de idioma, dejar de pagar piso, gasolina, vender el coche, tener un trabajo que desempeñar, un techo para dormir, gente nueva para conocer, tiempo para desarrollar aún más la fotografía y nada que pagar a ningún banco. Me he salido, de momento, de eso que llaman capitalismo. Estoy de puta madre… qué cojones, muy de puta madre.

Para colmo estoy recibiendo antes de irme el cariño de mucha gente que mola mucho y que me importa. Cierta personajilla me dijo la semana pasada que una de mis cosas buenas es mi capacidad de introspección. Como me sonó tan bien, y aunque me hacía una muy buena idea de lo que significaba, acudí a la wikipedia, a ver qué decía. Y cito:

“La introspeccióninspección interna es el conocimiento que el sujeto tiene de sus propios estados mentales. Así mismo es la condición previa para conseguir la interrupción del automatismo de la indignación y hacer una nueva valoración.”

Ahora casi me gusta más. Total, que, y como bien dice la cita, tras mucho pensar sobre lo que me viene mejor ha llegado el momento de hacerlo. Ahora el plan es no dejar de hacer planes. No tiene pérdida.

Escrito por mmunerar

19 enero 2011 a 23:31

Siete dudas y media de casi nada.

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¿Si se hace negocio con ello es arte?

¿Si tiene publicidad es política?

¿La economía es eso que habla acerca del dinero?

Haces X. Dices que has hecho X. Usas el haber hecho X como respaldo de tus convicciones y/o argumentos. ¿Eso rula?

¿Los consejos tienen derechos de autor? ¿Educadores, psicólogos y demás deberían cobrar en royalties?

¿Considerarme humilde es humilde?

¿La incertidumbre del ‘Y si…’ me acerca al final? ¿Si hay final tiene cabida la incertidumbre?

Escrito por mmunerar

18 enero 2011 a 20:56

Practicidad

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Está el que viste de una manera porque es cómodo y está el que lo hace porque es una moda, porque quieren que esa ropa les defina de alguna manera. En este sentido como en tantos otros la practicidad dicta entonces hasta qué punto somos realmente sinceros con nuestra ética y si ésta (y por consiguiente el intento de alcanzar sus máximas) es una actitud o una aptitud que queremos que se asocie a nuestro nombre como un parámetro más.

Escrito por mmunerar

11 enero 2011 a 20:21

La voluntad lo es todo.

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Muy al hilo del post que escribí hace un tiempo sobre el ‘activismo para la galería‘ y el debate generado en los comentarios comencé casi sin querer a desarrollar un poco esta idea. Esa idea que habla sobre la autocomplacencia, la autocondescendencia y la percepción que tenemos cada uno de nosotros mismos acerca de nuestra moralidad. Sobre esa delgada línea que separa la acción de las palabras, la voluntad, la capacidad de transgredir y el hecho de que, a priori, tengamos una actitud crítica con una ingente cantidad de cosas.

Parto de la base de que, para llegar a ser una persona auténtica (con todo lo que este amplio y abstracto concepto conlleva), esto es, alguien con la capacidad de plantearse cosas, de buscar el cambio, de ser humilde y de tener una actitud crítica desde el respeto respecto de los modelos establecidos se necesita de un proceso largo. De un contexto y un nucleo social de actitudes parecidas. Puede durar meses, años e incluso toda una vida pues éste, con el tiempo y las circustancias se depura, coge forma y se adapta al cambio a buscar. Pero que no sea una busqueda de una definición ni esa búsqueda de asociación de una idea o ética respecto de nuestra persona. Es una forma de hacer.

No dudo de que, por otro lado, siempre ha habido, hay y habrá gente que pueda llegar a conclusiones lógicas, coherentes, racionales y su modelo sea factible. Ahora, ¿hasta donde es gratuito largar una y mil ideas sobre lo que en base a nuestro criterio no va como debería de ir? ¿Dónde empieza la acción de las palabras? ¿Es equiparable a la de los actos? ¿Son las palabras una forma de actuar?

El problema reside en que, aún estando realmente convencido acerca de todo aquello que modela nuestra ética y moralidad, de todas esas cosas en las que creemos y que, puestos a charlar, somos capaces de defender a capa y espada es hipócrita y hace que pierda el sentido en sí mismo si no buscamos llegar a ello.

Me decía mi compañero de piso que “aún de acuerdo con eso, es difícil ser pionero, promover el cambio” y no le faltaba razón. Las trabas a día de hoy son difíciles y no es nada sencillo llegar hacia donde se piensa que se debe llegar pero, la voluntad lo es todo. Eso y el no olvidarse de como pensamos, de cuales son nuestros ideales, de que cosas rigen nuestro comportamiento. Ésta ética, como he dicho otras veces, no debe de ser una aptitud gratuita ni un rasgo de la personalidad, debe de ser una actitud. Creo que debemos tener presente a cada momento cómo funcionamos pues esa constante de racionalidad y ese “ponerse en tela de juicio” personal en el que encuadremos nuestros actos hará que, valga la redundancia, hagamos o dejemos de hacer ciertas cosas. Si vendemos ciertos quehaceres a modo de chascarrillo mientras hablamos de “lo mal que va todo” y se queda ahí, en simples comentarios cerveza en mano en petit comité todo habrá sido en vano y nos convertiremos en el peor hipócrita de todos, en el que, aún sabiéndolo, no hace nada por evitarlo.

Joder, yo mismo he tenido momentos en los que sinceramente no me apetecía. No me apetecía hacer o dejar de hacer, lo que fuera, pero ha sido ese “tenerlo siempre presente” y el rechazo de ser uno mismo hipócrita y además saberlo el que me ha llevado a moverme. A no quedarme quieto. E insisto, no me apetecía. Pero he sido sincero y me he cuestionado que, no vale absolutamente de nada pensar de puta madre, ser un tío legal y luego quedarme de brazos cruzados.

¿Cómo empezar? Asociándose. Está bastante claro que una persona sola no puede cambiar el mundo pero si algo he aprendido en todo este tiempo de comerme el tarro es que hay mil y una formas de ayudar. Mil reductos donde se necesita una mano. ¿Qué sabemos hacer? Esto. Lo que sea. Más que probable que puedas ayudar en algún sentido. He visto personas que con muchas más dificultades que yo han conseguido cosas extraordinarias así que, si ellas pueden, yo también. Hay que querer. Como decían en Batman Begins “se nos conoce por nuestros actos”. Pues eso.

Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos. -Mahatma gandhi


Escrito por mmunerar

7 enero 2011 a 10:39

Obsoletismo y modelos de negocio periodísticos.

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Con el cierre de CNN+ se marca una especie de hito o de marca en la línea de tiempo de los modelos de negocio periodísticos. En realidad es algo que siempre ha estado ahí pero que, cuando pasan este tipo de cosas, son cuestiones que vuelven a saltar a la palestra.

Mucha gente ayer en Twitter (@BlogdeBori, @mmerino, @yoriento entre otros) incluído yo anduvimos hablando acerca de este tipo de cuestiones. De la ardua y complicada línea que trata de unir la responsabilidad social con la rentabilidad económica. Y salieron ideas más que provechosas.
Partimos de la base de que la responsabilidad social en las empresas es algo que debería arraigarse para que los formatos evolucionen como deben. Esto es, no es suficiente con adecuarse a las nuevas tecnologías, cambiar el papel por lo digital, poner publicidad y a tirar. El periodismo es uno de esos gremios que ha estado, está y estará siempre en tela de juicio, precisamente, por la responsabilidad social y el papel que desempeña para la ciudadanía.
A mi modo de ver hay una incongruencia ya no semántica, que también, sino de concepto. Creemos que la rentabilidad económica de un medio de comunicación es una de esas cosas necesarias, entre otras, para el sobrevivir del mismo. Y así es, pero, en el momento en el que se hace negocio con la información esta pierde su capacidad transgresora, verdadera y empática con sus consumidores. Los modelos de negocio periodísticos se basan en la busqueda de la rentabilidad económica del contenido a posteriori. Así, se mide y se edita la información, se le da cabida o se merma su significado en función de la capacidad de generar volumen de tráfico que conlleve a esa rentabilidad económica de la que hablamos.
Existe una guerra en el consumo de ésta que forma un axioma que está en lo mejor y en lo peor de la información. La dupla rentabilidad – entretenimiento VS relevancia – responsabilidad. No creo que el término por el que se debe regir un medio sea el de la rentabilidad económica sino el de la sostenibilidad económica, que no es lo mismo. Ahora, no quiero ser hipócrita, los periodistas merecen la remuneración de su trabajo. ¿Cómo?
Creo que, en principio, falta asociativismo por parte de periodistas muy a modo de lo que hace la gente de 1001medios. Hay demasiados blogs para tan pocos medios. Falta responsabilidad social por parte del ciudadano, es decir, no podemos tirar piedras siempre contra los periodistas, quejarnos del estado de su gremio y luego no ser consecuentes a la hora de consumir información. El capitalismo y las leyes de la oferta y la demanda, como en todo, hacen que se produzcan, en este caso, contenidos adecuados a la demanda. Eso por un lado y siempre sin olvidar la cobertura que se da de la información realmente importante.
Así, también se necesita la descentralización de la cobertura económica de las empresas con los medios. Puede que, con el tiempo, si se alcanzan modelos de negocio cuyos intereses económicos (dificilmente desligables) estén repartidos entre varias empresas (grandes valedoras mal que me pese de esa sosteniblidad de la que hablo) la información sea más objetiva y no esté sujeta a los deseos de un grupo reducido de personas y los periodistas, que al fin y al cabo son los grandes damnificados de todo esto, puedan seguir ejerciendo su profesión tal y como, utopicamente hablando, les contaron en la facultad.

Nos amparamos en un Internet libre que nos saque de toda esta distópica situación pero olvidamos que, como bien me comentó @Scrich, ya vimos caer a gente como la de Soitu. Quizás, quiero creer, que uno de esos modelos rentables de una forma sana recae en el Creative Commons y en su defensa del compartir contenido libre de derechos y buscar la rentabilidad en otra parte, no lo sé.

En cualquier caso y para no seguir divagando y dando vueltas a lo mismo diré que, en mi opinión, se debe comenzar por cambiar la idea de rentabilidad económica a posteriori por sostenibilidad ecnómico-humana a priori del contenido. Se deben descentralizar los métodos de financiación de los medios para asegurar la estabilidad de la información y de, como es lógico, los periodistas y así evitaremos que pasen cosas como las de ayer con CNN+. Como reza el título del post, estamos cayendo en el error del obsoletismo, en la lógica de desperdicio del talento de tantos y tantos periodistas y mientras, los mecenas en estos tiempos de crisis, los que abalan al resto, terminan siendo los de siempre, nosotros.

Escrito por mmunerar

29 diciembre 2010 a 10:46

Ha cerrado CNN+. Así, como si nada…

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Pedimos responsabilidad social. Nos quejamos del estado del periodismo. Nos quejamos de los periodistas en sí, de los medios de comunicación. Pataleamos en general vaya.
Ahora, cierra CNN+ y como si nada. Parece que todo sigue el rumbo que debe seguir. Digo yo que habría que plantearse si, quizás, y sólo quizás, hemos llegado a un punto en el que podamos decir alto y claro que sí, que los modelos de negocio periodísticos están obsoletos con todo lo que eso conlleva. Señores, no estamos hablando de gente que hace cajas (con todo mi respeto vaya), estamos hablando de periodismo, de información, de la base para que la educación social de la ciudadanía se nutra como debe.
No podemos exigir responsabilidad social al periodismo si el modelo de negocio que rige todas y cada una de sus competencias está controlado e intrínsecamente ligado a los intereses de una o varias empresas. Es indeterminación. No tiene sentido.

La culpa no la tienen los periodistas. Si a cada uno que sale de la facultad le preguntases que tipo de periodismo desea hacer dudo muy mucho que las respuestas se acerquen lo más mínimo al periodismo que en gran medida se consume en este país.

El simple hecho de que el trabajo de profesionales, sean cuales fueren sus obligaciones (en este caso periodísticas) estén asociados a la rentabilidad económica a posteriori del contenido dista mucho de lo que, en modelo y forma, debería ser una profesión como esta.

Pero claro, desde nuestra percepción sobre el supuesto pensamiento crítico que tenemos acerca de esta y otras tantas cosas nos creemos en posesión de algunas medias verdades y con eso nos parece bastar. Y repito, luego pasa lo que pasa. Mientras, “los que mandan” y nos moldean actúan como en la antigua Roma. Pan y circo. Esto es, por ejemplo, Gran Hermano (sí, es demagogia, lo sé). Creemos haber evolucionado algo respecto de estos pero no. Es más, ellos, al menos, tenían el pan. A nosotros parece que solo nos queda el circo.

“Está pasando. Lo estás viendo. Estamos cerrando”

En fin…

Escrito por mmunerar

28 diciembre 2010 a 23:35

Wikileaks nos ha echado un cable, el #Sindegate.

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Hay una serie de realidades que nos envuelven estos días que están relacionadas de una manera u otra.  Por un lado tenemos a Wikileaks y su principal abanderado Julian Assange. Perseguido por gobiernos y periodistas en medio de esa campaña de descrédito a la que creo personalmente está siendo sometido por ser la cabeza visible de toda la organización responsable de la filtración de los más de 250000 documentos que todos conocemos como el #cablegate.
Localmente hablando tenemos que ha llegado el momento de votar la #leysinde. Esa ley anticonstitucional que, entre otras cosas, pretendía crear una órgano administrativo que se saltase a la torera todo el sistema judicial español para poder cerra webs a su antojo en pos de sociedades como la SGAE. Y esto, no se confunda, no era una ley antidescargas, no atacaba solo a las páginas de enlaces. Esto atacaba a todas y cada una de las webs que forman Internet, a la ciudadanía, a la libertad de expresión y algún que otro derecho constitucional.

Ayer fue un día largo en el congreso. Y si no que se lo digan a gente como Mirentxu Mariño que retransmitío vía Twitter todo el proceso en una jornada maratoniana. Tras el colapso de webs como las del PSOE o CIU tras el ataque DDoS de grupos hacktivistas varios llegaba el momento en que se debía votar a esta ley de economía sostenible renombrada, muy acertadamente, como Ley Sinde. Así, tras las intervenciones por parte de todos y cada uno de los grupos políticos presentes en el congreso, creímos, llegaba el momento de la votación. Cual fue la sorpresa al ver que ésta se retrasaba una  y otra vez hasta, finalmente, alrededor de las diez de la noche en el pleno de la sesión se llegaba a la solución que todos esperábamos. La Ley Sinde como parte de la LES (Ley de Economía Sostenible) era denegada. Ella y la LES entera por ser, como afirmaban ciertos políticos, “confusa en muchos sentidos”.

¿Y bien? ¿Cuál es la interpretación de todo esto?

En mi opinión, e intentando hacer converger un poco todo, creo que la denegación de la ley ha sido posible gracias a dos puntos bien diferenciados. Primero porque los grupos políticos en los que el PSOE buscó el apoyo para que ésta saliese adelante tenían pretensiones que los primeros no estaban dispuestos a cumplir. Muy a modo del antiguo trueque los que tenían patatas querían tomates pero no se llegó a acuerdo alguno. Así, y como muchos deseábamos el apoyo no llegó y con él la Ley Sinde se quedó por el camino.

Y segundo. La presión popular. Internet ardió como nunca, (aunque no saliese de ahí) y un gran número de personas nos inmiscuimos en este proceso de presión de alguna manera. Un breve tweet, ataques DDoS, una publicación en el muro de Facebook o el simple hecho de comentarlo, del boca a boca. Que se supiese que no estábamos de acuerdo. Y yo me pregunto ¿ahora qué? ¿Ha marcado esto, como dicen algunos, un antes y un después en el significado de democracia? ¿Es esta la llamada democracia 2.0? ¿Participativa? ¿Dónde la ciudadanía sí tiene algo que decir? ¿Dónde no somos esclavos de nuestro voto durante cuatro años?

Pues oye, servidor no tiene ni idea, pero sí que pienso que si por algún sitio se ha de empezar es por aquí. Por el de utilizar este abanico de nuevas herramientas que nos brinda el avance de la tecnología y más en concreto Internet para hacernos, no oír, no, escuchar. Ya no es mero volumen, es voz. Al menos en algún sentido que ahora mismo desconozco pero que, por lo que se ve, tiene sus efectos. Es imposible mirar para otro lado cuando tienes a un colectivo diciéndote una y otra vez “no estoy de acuerdo, vuelve a preguntarme”.

¿Esta democracia participativa está cerca? Tampoco lo sé. Lo que sí sé es que gracias a todo esto se ha denegado una ley generada y casi impuesta por lobbys y gobiernos externos en pos de sus propios intereses y no el de los nuestros. Leí ayer que la democracia es “eso en que el pueblo elige a los que obedecen a los que mandan”. Y parece que cambia. Y aquí es donde entra Wikileaks ya que ha sido gracias a los cables publicados por El País por los cuáles hemos sabido, a ciencia cierta y lejos ya de cualquier sospecha infundada, que sí, que esto es así, que las presiones llegan y que como me decía cierto amigo mío ayer mismo, esto pasa como en cualquier patio de vecinos, y presidentes de ambas comunidades se cambian cosas. Y ahí, parafraseándonos todos un poco surgió el #sindegate y yo, como vecino del 2º he logrado estar al corriente y no estoy por la labor así que gracias Wikileaks por echarnos un cable en este sentido.

En cualquier caso no cantemos victoria tan rápido, la ley ahora pasa al senado en otro proceso que se antoja cinematográfico como muy bien explica en Periodismo Humano David Martos.

http://twitter.com/#!/search?q=%23leysinde

Escrito por mmunerar

22 diciembre 2010 a 11:16

Responsabilité

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Sahara, Todra, MarrakechEl sentido de la responsabilidad social nace desde la no-complacencia con uno mismo, el pensamiento crítico y el no dejar que la percepción sobre nuestras actitudes y aptitudes nos defina. No es el “soy”, es el estoy. La actitud. Todo aquello que nos forma. Desde la moralidad y la ética, pasando por las costumbres y el arraigo cultural, la empatía y la tolerancia. Todo eso deben ser actitudes, no algo que se pueda vender al resto. No es algo que se tenga que contar al despedirte pulgar hacia arriba o guiñando un ojo. Eso y el aprender a poner en tela de juicio nuestros actos desde un espectro hipotéticamente razonable.

Escrito por mmunerar

16 diciembre 2010 a 10:52

Contrastes: Sahara, Todra, Marrakech

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Días 1 y 2:

De sentidos infinitos, direcciones cuánticas, granos de arena que se agrupan en montañas, gigantes amarillos y paletas de colores planos. De olores rojos, colores salados, contaminación y la indeterminación de los caminos. De perpendiculares infinitas, paralelas que se cruzan y la inmensidad llevada al extremo. Eso es Marrakech. Me llama mucho la atención y como decían en cierta peli “¿Sabes lo bueno que tiene el caos? Que es justo” y así es. Funciona. Volveré en una semana. Ahora rumbo a otro sitio.

Sahara, Todra, Marrakech

Tres autobuses, una furgoneta, dos 4×4, una parada en medio de la nada y 10 horas después… el desierto.

Y es aquí donde la palabra incertidumbre cobra verdaderamente sentido. Me mantiene alerta, me contagia, me da forma, me jode, me anuda el estómago y me corta la respiración. Y suspiro. Y palante. No sé muy bien en qué punto del viaje he llegado a todo este cúmulo de sensaciones… Pones un poquito de novedad, algo de alerta, risas, oscuridad por aquí, amistad por allá y aderezado todo con la velocidad que coje tu corazón en determinados momentos que sale una mezcla con más especias que un cus-cus para veinte.

Sahara, Todra, Marrakech

Día 3:

Hay algo de salinidad en el ambiente, un leve toque a cocina allá por donde vamos. Pero cocina de la buena y de la mala, todo sea dicho. Recién saboreas el mejor de los Tallines (que es el recipiente, no el contenido) una bofetada a goma quemada te solapa al jersey y te ata, sin querer, a los últimos atisbos del desodorante de nadie sabe cuando. Y vuelve la incertidumbre, vamos rumbo a un pueblo del que no se ni el nombre. A medio camino entre el Sahara de Merzouga y Algeria. Buena mezcla. Ahora, ya allí, un grupo de personas de color nos deleitan con una especie de castañuelas metálicas, una bandurria del desierto y poco más, salvo el baile, eso sí. Nos arrimamos a bailar. No me gusta la sensación que tengo. Me dedican un espectáculo por unos cuantos euros. Soy el blanco capitalista. Cocacola lo llaman ellos a modo de ironía y con bastante ingenio, porqué no decirlo (curioso símil la verdad). Es como si el valor del dinero estuviese impregnado en mi ropa y, por ende, ellos deben de ofrecerme algo y yo pagarlo a base de Dirhams. Y este olor de occidente se pega en todas las paredes y hasta en el último grano de arena de este inmenso desierto.

Cae la jodida noche que tanta alerta trae. Un enorme número de estrellas reposa sobre nuestras cabezas. Impenetrables, perpetuas e inalcanzables, sí, pero acompañándonos en estos momentos como el mejor de los amigos.

Después de una larga charla con coreano y americana incluída nos vamos a la cama. Intento transmitir algo de buen rollo en el ambiente aunque no sé si lo consigo. Unas palmas, trés o cuatro medias vueltas después volvemos a permanecer cerca de los tres hermanos. Uno que come mucho y nunca engorda. El que vuela y no vuelve y un tercero que está siempre tumbado. Fuego, humo y brasas. Mañana es el cumpleaños de Kuku y el regalo se lo doy hoy. Un poco más de charla, dicho sea de paso. Feliz no cumpleaños le digo. Y abrazos. Y tardo horas en dormir. Hay que joderse lo lento que pasa el tiempo tumbado en las haimas estas.

Sahara, Todra, Marrakech

Día 4:

Tengo una alteración brutal en toda mi percepción. Las magnitudes son maleables y todo lo que antes tenía sentido ahora carece de él. Éste, el sentido común, no escapa a ello y aquí, en el desierto, cambia como las dunas, como el viento que mueve miles de granos de arena por segundo. Bueno, qué digo miles… millones. He perdido toda referencia a la hora de comparar nada. Pero me siento de puta madre en este escondrijo lejos de casi todo y cerca de lo que más quiero, mis amigos.

Me alejo en el camino para subir a una de esas grandes dunas. Y todo influye. Las betas que genera el resbalar de la arena indican la perpendicularidad con la que se deben suceder los pasos si avanzar es lo que pretendes. Y la presión en tus pisadas… hay que ser meticuloso para avanzar más de lo que se retrocede al hundirte en ella pero al final, la recompensa es grande. La paz absoluta. Como la línea del horizonte cuando ves el mar pero en todas direcciones cambiando las gotas de agua por motas de polvo y arena. Otra vez, felicidad.

Es curioso como algo tan desierto como el desierto, valga la redundancia, puede llegar a servir de escondite. Y ahí está Pedro, incansable al igual que todos. Un guiño de ojo y ya sabemos qué cojones nos estamos queriendo decir. Rápido como una de las decenas de estrellas fugaces que puedes ver aquí en una sola noche, como el mejor de los portazos y con más información en todos estos hechos que la más grande de las bibliotecas. Me río yo de Alejandría. La complicidad y el entendimiento lleva su tiempo. Y no es con el único que me pasa que por ahí anda Elena, charla y paz infinita aseguradas entonces.

¡Hay un pozo! En la monotonía de la arena, las dunas y demás ahí está, ocre y árido, en medio de la puta nada. El contraste vuelve a ser brutal.

Llegamos al campamento bereber a dormir con una familia. Hassan y Mohammed de tres y año medio respectivamente andan por ahí con una cara de felicidad de aupa. Con los más mayores jugamos un partido de fútbol. De fondo dromedarios dunas y demás. La estampa vista desde fuera es una jodida locura. Estoy enamorado de este sitio, de este momento.

Sahara, Todra, Marrakech

Y despejo el balón y atizo un pelotazo en el culo a Kike. Acto seguido, al rebote, entro con fuerza intentando evitar que Mohammed (uno de los 5 o 6 que he conocido esta semana) llegue a la pelota y ésta, harto traicionera, rebota en su pierna, en la mía y acaba en la cara de Kike que cae desplomado al suelo. Él y todos. La risa en el desierto se contagia más fácil, debe ser la pimienta que dan a la vida estos granos de arena. Corro a pedirle perdón y nos fundimos en un “abrazo de cojones” que diríamos por aquí. Gran momento.

Pasa el rato, cus-cus por doquier, mandarina y etecés… Rumbo al medio del desierto, hoguera en mano, botellas que queman, tam tam y “castañuelas”. La liamos parda. Así, tal cual. Y celebramos el cumpleaños de Kuku por todo lo alto. Waka Waka, “saca la botella”, solo arena y estrellas. Y de vuelta a las emociones. Aquí hay de todo a cada rato que pasa. El viaje está siendo una especie de montaña rusa o mejor dicho, de duna, arriba y abajo. Y la mezcla de sensaciones me atiborra y me bloquea por momentos. Pero estoy feliz de la puta vida.

Día 5:

Partimos del desierto para ver el salir del sol tras las dunas. Llegamos al albergue. Recogemos y marchamos. En el camino conocemos a Cristina y Zulema que nos presentan a otro de los grandes personajes de este viaje, por no decir el que más, Mohammed, al que pedimos si amablemente nos lleva con él a Todra donde tiene un hostal. Dicho y hecho. En Tinghir Kike da puerta a Rashid. “Si tú te indignas, yo más” y así fue. Ole. Este falso guía se aprovechaba de nosotros amparándose en los vacíos legales que tiene la semántica y en la incertidumbre que genera el estar lejos de casi todo. Ya es historia.

Sahara, Todra, Marrakech

Llegamos muy bien a Todra aún con tiempo. Nos establecemos en Le Ciel Bleu (un lugar cuasi mágico) y damos un paseo el resto de la tarde hasta que anochece. De paso cambiamos nuestros planes y decidimos quedarnos un día más (la mejor decisión que podríamos haber tomado aunque aún no lo sabíamos) con Mohammed que se merecía, desde ya, casi cualquier cosa. Nos trató como a reyes. Escribo en el libro de oro del hostal sobre las buenas sensaciones que desde el primer momento me está dejando todo esto y cito:

“Lo bueno de pensar que todo va a salir bien es pensar que todo va a salir bien y así es y aquí estoy”

Como a las 10 de la noche se escucha la llamada. Un sinfín de regodeos, agudos y graves al aire que empapan todo este pueblo de un aroma musical que ya quisieran en muchos de los conciertos que aquí vemos. Un espectáculo.

Cena. Charla. A dormir. Yo me quedo un ratín más en la azotea, tranquilo, viendo este pueblo de película, tirando alguna foto y pensando en todo y en nada. Momento brutal.

Día 6:

Nos espera un día largo y así fue. Desayunamos a lo bestia. Café, té, zumo, mantequilla, mermelada… Delicia. Y salimos rumbo a las gargantas de Todra. Con la cantidad de tabaco que he fumado estos días mientras ando no logro saber como no me canso pero el deporte me está viniendo genial. Necesitaba sudar y cansarme. Cualquier mala vibración que pueda tener el cuerpo se expulsa por los poros a modo de té a la menta. Pasamos un maravilloso rato con Agmed y Yusef, padre e hijo respectivamente de una de las familias bereberes que viven en las cuevas de lo alto de la montaña. No existe lenguaje léxico, corporal ni sentimental que tenga las herramientas suficientes para poder describir el agradecimiento infinito que siento en este momento. Y es cosa de todos. Basta con mirarnos un breve segundo a los ojos entre nosotros para saber que estamos en paz y armonía y que daríamos lo que fuera por hacer de ese momento algo infinito. Pero se acaba. Nos tenemos que marchar. Y sigue la marcha.

Sahara, Todra, Marrakech

Y vuelve la sensación de contrastes. En un día hemos pasado de montañas de arena que se extienden por kilómetros a gigantes de piedra de más de 150 metros de altura, palmeras y riachuelos suaves y agudos.

Sahara, Todra, Marrakech

Andamos durante horas, cogemos “Taksis” y pasamos por la casa de una familia bereber que nos atiende gustosamente, té en mano, a enseñarnos el proceso de fabricación de algunas de sus alfombras. Tejido, bordado y anudado. La maña sobresale por los cuatro costados. Parece fácil pero Elena, al intentarlo, nos confirma que no lo es. Y es que en este lugar aunque nada es igual, nada ha cambiado y nada es lo que parece. La duda acecha. Mola.

Sahara, Todra, Marrakech

Volvemos. Veo barrer a gente con juncos y hojas de palmera. El adelanto tecnológico respecto de nuestra sociedad me abruma. Nos ganan por goleada. Todo es mil y una veces más sano y natural que en mi país. Y me doy cuenta, en ese momento, que no quiero que esto se acabe nunca.

Días 7 y 8:

Partimos pronto de Todra rumbo a Marrakech. Todos nos fundimos en un abrazo bestial con Mohammed que se merece todo y más. Qué tío más grande. Aún hay cabida para algo de incertidumbre pues nos dividimos. Cuatro en un Taxi y dos en otro. Y quizás no nos dé tiempo a llegar… Al final sale bien, nos damos una carrera y ahí estamos. El viaje en autobús es de recapacitación sobre lo ocurrido en toda esta semana. Llamamos a Mohammed para darle las gracias por todo aunque aún habría otra cosa más por la que darselas. Al recoger las habitaciones se encontró 800 dh de Elena en un cajón. Nos da las instrucciones necesarias para recogerlos en una tienda en el Zoco de Marrakech donde él tiene un familiar. De traca lo de este hombre. Grande hasta el final.

Sahara, Todra, Marrakech

Cenamos y volvemos al hotel a bebernos la última botella que nos queda. Jack Daniels para siete que hay invitado de excepción. Él solo francés y árabe. Nosotros solo inglés y castellano. No entendemos ni papa. Oki doki amigo. Risas por doquier. Ouazat, Hassan, Tralará, Rabat, Essan, Setan y Sevà. Y así hasta el Oki, oki, oki, oki…

Compras de última hora a la mañana siguiente. Y vuelve el regateo, algo que me llama la atención de una forma que no sé explicar. ¿Porqué si en mi país un jersey de lana en Springfield me cuesta 30 € no lo regateo aunque me parezca un robo? ¿Porque somos todos un buen rebaño y acepto, como buen sumiso, que esto es así y punto? Y aquí, aunque el precio me parezca normal ¿lo regateo porque sí? Pues no estoy por la labor, hay cosas y cosas. Es decir, ellos dan por hecho que les vas a regatear por eso su primera oferta probablemente sea siempre desorbitada. Allá donde fueres haz lo que vieres, sí, pero con sentido común. Aquí la mujer no tiene mucho valor y no por ello vengo yo y la desprestigio sin rechistar. No es algo que vaya a imitar porque sí. Con el regateo me pasa igual. Nosotros hemos regateado lo que nos ha parecido desorbitado hasta llegar a algo justo. Salomón o la cuenta bereber que ellos llamaban. Tu precio más el mío dividido entre dos. Y así fue muchas veces. Me alegro. En fín, desayuno, rumbo al aeropuerto y c’est finí.

Gracias amigos por poder disfrutar de todos vosotros y de este inolvidable viaje que es desde ya, para toda la vida. Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias. Que se me gasten los gracias porque no hay suficientes para describir esto. Y que Juanjo es el jefe de la caravana es algo de lo que no hay duda. Que no se olvide!

Sahara, Todra, Marrakech

Sahara, Todra, Marrakech

Sahara, Todra, Marrakech

Sahara, Todra, Marrakech

Sahara, Todra, Marrakech

Sahara, Todra, Marrakech

Escrito por mmunerar

14 diciembre 2010 a 16:47

Contenido VS Continente: Round 1 – WikiLeaks

con 2 comentarios

WikiLeaks

Imaginemos una historia, a ver si lo logramos en pantomima. Digamos que, un día, un hombre decide, cansado de mil y una cosas, hacer algo por cambiarlas. Digamos que, este mismo hombre se da cuenta del poder de alguna de las nuevas tecnologías que hoy nos ocupan. Así, supongamos también que decide crear una web en la que publicar secretos secretísimos, verdades escondidas, de estas cabronas, de las que joden. De esas que cuando te tocaba en aquél famoso juego de niños elegías atrevimiento.

Sigamos.

Intentemos imaginar también que este hombre va a intentar preservar la privacidad de todos aquellos que traen para compartir esas verdades incómodas, esos fondos de cajón. Así y tras un vasto proceso de recopilación Alejandrino se encuentre con que, como el que no quiere la cosa, tiene, yo que sé, pongamos un número al azar… 250000 documentos. Y llegamos a la parte que más mola de la historia, esa parte en la que este hombre decide, no sin cierto titubeo, “donar” estos documentos a cinco grandes medios de comunicación de todo el mundo. ¿Os suena?

La historia podría parar aquí, que se publicasen ciertos trapos sucios de un montón de personas habidas y por haber o, por el contrario, seguir haciendo un vasto ejercicio de desglose y recopilación de ideas de todos estos documentos. Es esta segunda versión de la historia la que más mola pero es la que cuenta con un doble rasero que da mucho miedo, de desconceptualización, descontextualización y condescendencia comprada. Complacencia interrumpida y un sin fín de cosas más.

Y me remito al título de esta entrada que es donde radica toda esta mierda. Contenido VS Continente. No debemos olvidar que todos esos documentos filtrados por Wikileaks han ido a parar a cinco grandes medios de comunicación de todo el mundo y aunque muchos de ellos están al alcance de todo el mundo, gran parte de la versión final que se crea la gente de esta historia radicará en la interpretación de las filtraciones por parte de los periodistas de The Guardian, Le monde o El país.

Así, la noticia de la filtración y la filtración en sí puede pasar a un segundo plano si el protagonismo comienza a recaer en el continente de éstas. Esto es, los medios. Y son capaces de acaparar esa atención, no creáis que no. Con una historia así entre manos el sensacionalismo y el amarillismo es como una golosina para un niño pequeño, como un oasis para un sediento. Los intereses políticos, económicos y demás siguen ahí (que no se olvide) y pueden jugar un papel ejecutor en las interpretaciones muy grande.

Ahora, es responsabilidad del ciudadano el contrastar, el dudar y el tener un pensamiento crítico acerca de lo que se diga. Ya sea desde el espectro del “esto ya lo sabía, sólo que no se había hecho público” o desde el de “no me creo nada, esto es una campaña de descrédito hacia multitud de políticos”. Habrá opiniones de todo tipo, sí, pero recaen en uno mismo, en cada uno de nosotros el poner en tela de juicio todo lo que se lea.

Todo esto puede ser un giro de 360º en las relaciones diplomáticas internacionales, en la forma de hacer periodismo, en el valor del reportero local y su función de testigo (en este caso nuestro reportero local sería Wikileaks).
En mi caso veo todo esto comop algo muy positivo pero no nos aventuremos en el optimismo tan rápido, andemos con pies de plomo y vayamos con mesura alrededor de todas estas informaciones. El avance puede ser muy grande y la hostia si esto falla monumental.

Cuidado.

Escrito por mmunerar

30 noviembre 2010 a 17:41

Jisas Yu Holem Hand Blong Mi – The thin red line

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No digo más. Esta canción me lleva a otro lado.

Escrito por mmunerar

24 noviembre 2010 a 15:21

A fuerza de:

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La mayoría de los que me conocéis un poquito me habréis escuchado decir alguna vez algo como “El optimismo está infravalorado” o algún tipo de sucedáneo por el estilo. De su relación con el karma o de cómo a base de pensar que algo va a salir bien acaba haciéndolo y se convierte, a la vez, en una causa-consecuencia. La profecía autocumplida, el efecto pigmalión o llámalo equis.

Viene a ser en el fondo lo mismo pero dicho de otra manera. El caso es que cuando te tiras un año detrás de algo (como en mi caso ha sido el voluntariado o, más indagando en el problema, el cambio del ordenador por las personas) y al final lo consigues la recompensa es doble. Pero es doble porque a pesar de los baches, de todas esas cosas que a veces te tocan los cojones y te pueden hacer venirte a bajo uno mismo se lo salta a la torera. Y no duda. Y confía. Y palante. Es el hecho de no dudar nunca en que las cosas van a salir bien el que te hace que luego te sientas mucho mejor. Eso y el prestarle atención al primer peldaño de la escalera. Sólo al primero. Porque siempre hay que tener puesto el ojo en el primer peldaño del resto de la escalera. Se tropieza si se mira al final de ella.

Os animo, desde este post chorra a que pongais todas las ganas posibles en todo aquello que buscais. Que al final todo sale bien y si no está bien entonces es que no era el final. Mantener la actitud. Que no se diga!

Escrito por mmunerar

18 noviembre 2010 a 16:02

Definiciones

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El amor es eso que pasa cuando de repente una persona llama a tus ideas y las hace cambiar de opinión. Cuando te muestra esa otra forma de ver las cosas que, estando ahí, habías obviado y te das cuenta de quea parte de su veracidad son buenas y radican en la empatía, en el amor por los pequeños detalles. En el estar atento y en disfrutar, en proteger al de al lado y aprender de él. En ser transparente, sincero y humilde. En tener presente que, por encima de todo, la vida siempre gana. Tiene que ganar. En no dudar y en permanecer optimista. Y en utilizar todo eso no como un rasgo de la personalidad. No buscar que eso te defina. No es un rasgo, es una actitud y en el poder de cuídarla y tener un pensamiento crítico sobre ella, en mantenerte alerta… en eso estás tú. Uno mismo.

Escrito por mmunerar

14 noviembre 2010 a 21:15

I heard it through the grapevine – Creedence Clearwater Revival

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Escrito por mmunerar

11 noviembre 2010 a 10:15

7 posibles memes que me veo venir “de aquí a nada”.

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- Arturo Pérez Reverte acusa a la poesía de Antonio gala de facilona y este, harto de comparaciones, se pone un escote “que no veas”. #antoniogalafacts

- Un recién matriculado en periodismo, becario y que no llega a mileurista se queja del estado del periodismo. Como solución alternativa, se tira un órdago a pares. La cafetería en Noviembre se suele petar. #algunosperiodistasfacts

- Un chaval lanza un petardo a la Moncloa causando daños irreparables, se arma la marimorena y el Gobierno decide no condenar los actos ya que “no se trata de una carrera para ver quién condena más rápido”. #gobiernofacts

- La RAE lanza una nueva norma ortográfica aunando castellano y argentino. Ahora ortografía significa escribir como el culo. La “jota” se pasa a llamar “flema”. #raefacts

- El paro aumenta al 100% y la policía se queja de que la gente se manifieste sin permiso. Que por ahí no se puede pasar. Algunos ciudadanos se quejan, “no sé dónde coño meterme”. #parofacts

- Mourinho cita a Florentino para la copa. El luso se defiende, “aquí jugamos todos”. Guardiola dice que “contestará cuando le parezca”. #moufacts

- Belén Esteban es nombrada hija predilecta del pueblo llano y pide que le traigan otra copa, que ella se está fumando un piti. #laestebanfacts

Escrito por mmunerar

10 noviembre 2010 a 11:59

Black Rio

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Escrito por mmunerar

4 noviembre 2010 a 9:58

Escrito en Cultura, Música, Vídeos

El escepticismo de lo relativo.

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Por mi parte, no tengo la menor duda de que, a pesar de que sea normal esperar progresos en física, las doctrinas actuales acerca del mundo están en estos momentos más cerca de la verdad que cualquier otra. La ciencia nunca es enteramente cierta y muy a menudo es bastante falsa, pero tiene por lo general más posibilidades de ser cierta que las teorías no científicas. Por tanto es razonable aceptarla hipotéticamente.

-Bertrand Russell

Leo también en ‘Mas allá de las imposturas intelectuales’ lo siguiente:

Para ilustrar esto vamos a considerar un ejemplo que se sitúa a medio camino entre el conocimiento científico y el cotidiano: una investigación criminal. En algunos casos, ni siquiera el escéptico más acérrimo sería capaz, en la práctica, de dudar que se ha encontrado al culpable: la posesión del arma, las huellas dactilares, la prueba del ADN, documentos, el móvil del crimen, etcétera, apuntan a una misma persona. Sin embargo el camino que conduce a esos descubrimientos puede ser considerablemente complicado. El investigador tiene que tomar (relacionadas con las pistas que debe seguir o con los indicios que debe buscar) y aventurar deducciones provisionales en situaciones en las que carece totalmente de información. En casi todas las investigaciones es necesario deducir lo que no se ha observado (quién cometió el crimen) de lo observado. Y en ellas, como en la ciencia, unas deducciones son más racionales que otras. La investigación podría haber sido una chapuza, o la policía podría haber inventado los indicios. Pero no hay forma de decidir a priori, independientemente de las circunstancias, qué distingue una buena investigación de una mala, ni nadie puede garantizar por completo que una investigación determinada haya llegado al resultado correcto. Tampoco se puede escribir un tratado definitivo sobre La lógica de la investigación criminal. Sin embargo, y ésta es la clave de la cuestión, nadie duda de que, en algunas investigaciones (en las mejores), el resultado corresponde efectivamente con la realidad.

Escrito por mmunerar

30 octubre 2010 a 15:00

Activismo para la galería.

con 8 comentarios

Si hay una cosa que me jode sobremanera en estos tiempos de escarnio y prosapia es lo que yo tiendo a llamar ‘activismo para la galería’. Es esa actitud, remilgada no-lujosa, “perroflautica” por momentos, arraigada en uno mismo y con un cierto toque de erotismo deliberadamente interesantoso alrededor de la imagen personal.

“Que yo me quejo, que no me gusta como van las cosas”. Eso escucho a veces, y ojo, servidor se mete en este saco de hipocresía porque es realmente difícil no caer en en el ser fatuo e irreductible con actitudes contrarias. En el nazismo de la palabra y en la discriminación por artículo 33 de, y desde la confusión y la subjetividad de la percepción, las ideas banales y vulgares.

Hablo a veces con mis compañeros de piso sobre el verdadero significado de la palabra ‘transgredir’. Leí por twitter el otro día que transgredir es mostrar la estupidez de las estupideces, de hacer pensar en el cambio, de erradicar el pensamiento generalizado que dice que la búsqueda de este es por momentos idealista y utópica.

Yo discrepo. Se puede. Hay que querer. Ahora, hay un momento en que alcanzas una forma de pensar, politicamente correcta, moralmente neutra, escéptica incluso y abierta a nuevas ideas para con uno mismo en las que cuesta, y mucho, tolerar cierto grado de estupidez. Porque esto viene del vender “que no te estoy vendiendo nada”, del embaucar con la palabra, por medio de la neutralidad. Y funciona, hace pensar y recapacitar y dices “joder, es verdad”. Pero es pura teoría meritocráticamente obtenida, lejos del hacer y de la puesta en práctica.

Trato de erradicar de mi mismo esa visión autocondescendiente que me dice que estoy haciendo bien las cosas, y me pongo en tela de juicio sobre todo lo que hago o dejo de hacer. Busco la autenticidad de mis actos, porque si una cosa tengo clara es que la conciencia quiero tenerla tranquila. Porque solo cada uno de nosotros sabe si es realmente auténtico a la moralidad que profesa, que “vende” o regala.

Porque es llegado a ese punto de pensamiento, en el que tienes más presente cada día el ponerte en la piel de los demás, en el que sabes que hay gente que tiene mierda que tragar, ese día es en el que te tienes que poner a actuar. No pido culpabilidad sobre eso, este mundo tiene cosas que no gustan a nadie, otras que no gustan a unos pocos y al revés. Todo el mundo tiene algo de lo que quejarse pero abogar por la desidia y tirar por ese camino que prefiere el propio devenir de las cosas, el llevarse por la corriente y demás es el que lo hace hipócrita. Lo que te joda, trata de cambiarlo. No es culpabilidad, no, nadie debe sentirse así por aquello que escapa a sus competencias pero sí es responsabilidad. Responsabilidad a la hora de informarse o de informar, de actuar y de hacer ver ese error. Porque si lo cuentas, lo transmites mientras te tomas unas cervezas o vas camino del cine es deliberadamente cabrón el luego ampararse en “es que solo soy un granito de arena de este vasto desierto”.

Allá cada uno con el erotismo de la galería. Queda muy bonito saberse más listo que el resto, creer imperiosamente en tu forma de ver las cosas pero luego no hacer nada. Eso está feo. Los que hacen del activismo y el hacer pensar una moda son los verdaderos hipócritas de todo esto. ¿La solución? Haz lo que crees. Esto es, no bajarse los pantalones y apretar el culo cuando te quieran joder. Si es injusto, hazlo saber.

Con todo y eso todo este artículo podría ser precisamente lo que critíco, autorreferente en sí mismo y redundante. Pero solo yo, mientras lo escribo, puedo saber verdaderamente las cotas de autenticidad que tiene esto que digo, si es desde el corazón o no. Allá cada uno.

Escrito por mmunerar

28 octubre 2010 a 9:43

Todo depende de la percepción.

con un comentario

Que tengamos nuestra opinión no implica que no existan dos formas reales de ver las cosas.

Escrito por mmunerar

24 octubre 2010 a 20:47

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