El futuro ya no es lo que era

El hecho de que nuestro planeta sufre es algo de lo que la gran mayoría de los que estamos aquí somos conscientes. Conscientes porque nuestros actos así lo dicen, y cada uno, en el fondo de sí, sabe la realidad, cruda, de cada una de sus acciones. Consciente o inconscientemente y envueltos en sobres de desidia bien herméticos hemos degradado hasta niveles no-verosímiles lo que nos da de comer, nos mantiene y nos alberga. Límites que han hecho que verdaderas distopías más propias de filmes de ciencia ficción se hayan convertido en realidades no asumibles por cada uno de nosotros, como individuos. Este carácter de dejadez a la hora de actuar es uno de los, a mi modo de ver, grandes problemas de la sociedad actual, y no logro atisbar demasiado donde puede estar la raiz del problema. Quizás la educación. Quizás las normas infundadas a las que a nosotros llamamos costumbres y asumimos a rajatabla cumpliendo ‘nuestro papel para con la sociedad’. Quizás el egoísmo. Quizás la necesidad de recibir algo a cambio por todo. No lo sé.

Me doy cuenta, a veces, que este ritmo de vida actual que llevamos en los países ‘ricos’ es poco menos que insostenible. No solo para la naturaleza sino también para nosotros. Hemos aceptado que debemos competir, por un puesto de trabajo mejor, por un coche mejor, por una casa mejor. Por más y mejores comodidades. Y, en el camino, hemos olvidado el verdadero sentido de todo esto que nos pasa cada día por delante. Nosotros. Las personas. Ese carácter de lo podríamos llamar egoísmo, de lo que podríamos llamar autoprotección, de lo que podríamos llamar mecanismo de defensa; eso, es lo que nos está haciendo olvidar verdaderamente el verdadero sentido de disfrutar.

Y como todo, tiene sus consecuencias. El nivel de producción y de consumo actual es exacerbado. Yo, mismamente, creo que tengo muchísimo más de lo que necesito. Cosas que probablemente en otro tiempo, no hubiese echado de menos y que, ahora, se me hace difícil vivir sin ellas. Para mantener toda esta serie de necesidades se requiere de una infraestructura logística descomunal. No se de cifras y porcentajes, y nunca me gustaron, prefiero basarme en realidades o hechos, y el hecho es que en este último siglo que la población mundial se ha multiplicado, el planeta se ha degradado también de forma exponencial. Pienso que debemos ser conscientes de las responsabilidades que tenemos cada día para con este lugar. Creo que nos falta consideración y consciencia de todo lo que este sitio significa. Puede sonar muy comeflores, si se me permite el término, pero, y lo digo hablando en plata, me jode ver que hay gente que se cree más especial por tener raciocinio. Y es algo que, y puedo estar equivocado como en todo lo que digo, me parece que está bastante arraigado.

No quiero entrar a debatir en, por ejemplo, el tema del toreo y todo lo que ello conlleva, pero me parece muy mal que se defiendan ideas como ‘es que un toro no sirve para nada más’. Me parece de un mal gusto insoportable. Cualquier vida del índole que sea sirve, como mínimo, para vivirla. No jodamos.

Entiendo las normas de la naturaleza, esas que establecen reglas entre los reinos. Esas que vemos cada día en los documentales. Esas en las que los animales, como nosotros, matan para poder sobrevivir. La duda que se me antoja es a qué precio y hasta donde nos estamos saltando esas normas. ¿En qué forma estamos desvirtuandolas y creyendonos en derecho de casi cualquier cosa? Matar por recreo no es sobrevivir. Fabricar abrigos de pieles no es sobrevivir. Fabricar bombas no es sobrevivir.

Ese futuro utópico, en el que somos capaces de producir sosteniblemente para todos los que aquí estamos. Ese futuro en el que las personas se respetan y se eliminan fronteras. Fronteras en los mapas, en la religión, en el idioma… Ese futuro, a ese, hemos llegado. Y ya no es lo que era.

Dejo un par de vídeos para ilustrar esto que me parecen que van muy al hilo de algunas cosas de las que aquí hablo.

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Un comentario en “El futuro ya no es lo que era

  1. ¿futuro?=¿evolución? ó ¿el futuro pasa irremediablemente por una involución?
    Si el valor de las ideas, de la ética, la moral, la educación…, en fin de la vida y de la finalidad de esta se mide en términos de rentabilidad económica

    Responder

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