Ilusión

Había una vez un campesino gordo y feo
que se había enamorado (¿cómo no?)
de una princesa hermosa y rubia…
Un día, la princesa -vaya usted a saber porqué-
dió un beso al feo y gordo campesino…
y mágicamente, éste se transformó en un esbelto y apuesto príncipe.

(Por lo menos así lo veía ella…)

(Por lo menos así se sentía él…)

De Jorge Bucay en Cartas para Claudia, 1982.

Este pequeño ensayo no viene a decir otra cosa más que la belleza como tal es esclava de la subjetividad. A día de hoy quizá haya demasiados canones de belleza establecidos, pero yo pienso que el amor no entiende de canones, el amor es un instinto y actua como tal. De esta forma, podemos tratar la belleza como una característica cualitativa pero no cuantitativa. La belleza no se puede medir, primero, porque cuerpo y alma van de la mano, ergo, la belleza reside tanto en uno como en el otro.

Segundo y más importante, uno no posee la belleza, la recibe, porque alguien te la da. La belleza reside en los ojos y en el corazón del que la aprecia y no de aquel que se mira en un espejo.

Anuncios

Un comentario en “Ilusión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s