¿Qué es noticia?

Me asalta la duda. ¿Qué criterios se siguen para decidir qué es y qué no es noticia? Y puestos a malas y hablando en plata, ¿quién cojones decide eso? La dedocracia siempre me llamó mucho la atención. A mí que Belén Esteban sea noticia es a la fama lo que el Rey sea el Rey a los títulos nobiliarios. Vamos, gratuito a más no poder pero en fín…
Voy a intentar atender a todos los criterios que se pueden llegar a seguir por parte de un “editor” a la hora de decidir qué es noticia.

Por periodicidad podríamos decir, supongo, que algo es noticia si no ocurre a menudo. Todo lo extreordinario entraría aquí. Desde el terremoto que arrasa equis lugar terrestre hasta el caso de malos tratos del vecino “que parecía normal” en un lugar perdido de algún pueblo manchego. A todo esto, todo parecido con la realidad es fruto única y puramente de la casualidad.

Por humanidad podríamos decir, supongo, que algo es noticia si su contenido es de interés general y humano. Esto por un lado se puede dar de bruces con el anterior punto pues hambre hay en el mundo cada día. Su contenido es general y humano pero eeeep, fallo, pasa todos los días. Primer filtro. ¿Qué va antes? ¿lo humano o lo extraordinario?

Por economicidad podríamos decir, supongo, que algo es noticia si su contenido es ya no económico en el sentido de barato sino en el sentido de generación de capital, de dinero vaya. Esto puede entrar en conflicto con los dos anteriores criterios.

Por positividad podríamos decir, supongo, que algo es noticia si su contenido puede llevar a la evasión. Esa “tan necesaria” para gente que “lucha” a diario en reuniones y tiene que lidiar con jefes incompetentes normalmente asignados siguiendo los términos del contrato estiupulados en el estatuto de la sobrinocracia. Esto último es una crítica completamente gratuita y en parte demagoga por mi parte pero ea, que me la trae al fresco. Soy fan de la demagogia positiva y de las “bofetadas en la cara”. Hay que ser más cínico en este sentido. Como lo es House o gente de semejante calaña. Las cosas claras y el chocolate espeso que se dice.

Podría parecer que básicamente los criterios son esos pero no. Hay alguno más. Aunque me joda.

Por gratuicidad podríamos decir, supongo, que algo es noticia si a alguien se le antoja y se le pone entre ceja y ceja. Normalmente y obviamente gente que tiene esa ardua y difícil tarea de elegir. Los que tienen la potestad de hacer ese filtro.

Ejemplo práctico: Tenemos 5 minutos para escoger una noticia. Tenemos cinco noticias. A saber: (e insisto, cualquier parecido con la realidad es pura casualidad)

A: Huracán Equis. Arrasa las ciudades Zeta e Y.
B: Situación actual de civiles situados en el contexto de un país en reconstrucción tras, una guerra, un cambio de gobierno o vetetúasaberqué.
C: Los parques de atracciones acuáticos resurgen este verano.
D: El Real Madrid ficha a equis.
E: El actor M y la actriz N se dejan ver acompañados de sus hijos por la capital de L.

Existe un concepto en psicología llamado percepción selectiva. Es un proceso mental que dice que, por ejemplo, al comprar un coche de determinada marca o determinado color y en el contexto del futuro inmediato tras la compra de este la persona en cuestión que haya adquirido tal coche comenzará, no sin cierto asombro, a ver por la calle, garajes y demás más modelos de ese coche, más modelos de ese color por encima del resto. Y siempre estuvieron ahí pero en base a su percepción estos no le llamaban, aún, la atención.

¿Cómo conseguir cambiar la percepción selectiva de los ciudadanos para conseguir atraer su atención en la noticia sea esta cual fuere, independientemente de sus inquietudes o estado de ánimo? Parto pues, de la base en que la noticia debe ser un sujeto y la vez un sustantivo, equánime y neutral y no verse sujeta a conjeturas y disposiciones propias de todos y cada uno de nosotros.

En el ejemplo anterior probablemente y en función también del eco del resto de medios unos u otros se decantarán por A o D. Quizás incluso por C. Si estas tres noticias ya hubiesen sido comentadas en una parte anterior del informativo, blog, periódico o etc’s lo más probable es que la opción que ocupase en última instancia esos 5 minutos fuese la E.

¿Porqué B no? A priori parece de interés general, humana y joder, porqué no decirlo, importante. Pues porque ni es algo novedoso así que no conviene recordarlo porque nada ha cambiado, ni genera una atención que pueda llevar a generar capital en base a la publicidad anterior o posterior a la noticia, ni es positiva porque y seamos serios, la gente vuelve a casa a comer y le apetece buen rollo. Desconectar. A nadie le apetece ver a niños de mal rollo ni a madres desoladas ni a padres sin trabajo por poner un ejemplo. Por supuesto poner una noticia así no sería para nada gratuito pero, en base a la educación social que tenemos para con el periodismo así podría parecerlo porque, insisto, nada ha cambiado. ¿Para qué remover la mierda? Eso dirán muchos, supongo.

Vale, ahora es cuando reconozco que esto es probablemente, con mucho, lo más demagógico que he escrito. Sí. Lo reconozco. Pero ea creo que, en el fondo, es no necesario (que también) sino útil recordar que somos todos un buen rabañito.

Ayer pegué la oreja en un bar a una conversación que tenía un mejicano con sus amigos españoles. El primero les decía con más acierto que otra cosa que “aquí no hay estrés, aquí lo que hay es mucho mártir”. Pues eso. Más responsabilidad a la hora de comunicar, a la hora de informarse y a la hora de quejarse. Que tampoco cuesta tanto.

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