La publicidad que no tolero, que es mucha.

Hablaba ayer o anteayer, vayaustéasaberporqué, acerca de la publicidad y demás artimañas comerciales con las que tenemos que lidiar todos los días. Es, con mucho, uno de los temas que más me joden. La “gratuicidad” a la hora de imponer la idea en la que debemos aceptar per se que la publidad es ya no útil, que también, sino necesaria.

Seamos serios, en ciertos casos la publicidad es el mayor eufemismo de tergiversar que existe. Es una “artimaña” mediante la cual se trata de tornar nuestros procesos de selección a través de la percepción. No hay publicidad no-subliminal porque toda publicidad desea y tiene como objetivo, como mínimo, ascender en tu pirámide mental de producto. Imponer su logo, su eslogan, su estilo por encima del resto llevando a cabo todo eso que conlleva la llamada “imagen de marca”. A veces con la subliminalidad, con la mera asociación de ideas no implícita directamente pero sí sugerida (en el ejemplo campeones-iberia, “Asocia y verás” parece decir). Otras por la mera repetición a cascoporro del anuncio en sí. De pagar por estar en televisiones, webs, carteles de carretera; esa forma en la que simplemente por la desidia inherente del ser humano llegamos a aceptar unas marcas por encima de otras sólo porque las hemos visto más y no nos cuestionamos, como ellos desean, si la calidad final y verdadera corresponde con la calidad de lo anunciado… que no es lo mismo.

Pero hay publicidad y publicidad. Como en todo. Hay cosas para las que si me  parece útil. Pongo ejemplo y no lo explico porque no hace falta.

Luego, por otro lado, está la publicidad desubicada que la llamaría yo. A mí que se haga propaganda electoral, se cuelguen carteles por doquier y demás con tipografías, colores y esloganes más que estudiados me parece asqueroso. Es la forma (el cartel o anuncio) la que contamina el objetivo (ganar) utilizando al objeto (el político o partido) como un verdadero pelele situándolo a la altura de Ronaldinho y sus natillas. Hace que me fíe menos de lo que dicen esas personas porque utilizar técnicas como estas nubla su mensaje y me hace pensar que quizás en vez de estar “velando por mis derechos” lo que están haciendo es velar por su monedero y/o apetencia convenida por el erotismo del poder. Publicidad y política en una misma frase o contexto debería ser indeterminación ¿no?

Que una campaña política se base en infografías y mítines ‘a grito pelao’ poniendo verde al de al lado me hace dudar. Lo reconozco.

Me da asco.

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