Lo vinculante de lo que no elegimos

Domingo por la mañana. Me da por ir a dar un paseo con la perrita (Foto). Agarro las llaves, el tabaco y un zumo de piña y uva. Marta, que es un poco tonta decide por omisión que puede entrar a ese primer jardincito por el que pasamos antes de llegar al parque. Tampoco yo quise frenar su deseo de olisquear un poco por ahí. A lo lejos, en la terraza de un primero una señora con rulos en la cabeza y una bata estampada de flores me empieza a gritar. Y cito:

“Oye que ese cesped lo pago yo. Súbete a tu puta perra a que se mee y se cague en tu casa.”


Intenté hacerla explicar con más miedo que otra cosa que el pis es pis, que lo absorbe la tierra, que no se preocupe, que no pasa nada. Me hubiese gustado explicarle eso que suelo decir acerca de “¿Recordarás este como uno de los momentos más importantes de tu vida? La importancia a lo importante. Que la vida ya es complicada por sí sola…” pero no me apeteció lo más mínimo y por esa rabia con la que me decía las cosas entendí, sin explicarlo, que no me iba a entender, que eso “lo paga ella”. Estaba recién levantado como quien dice y estar a voces en medio de la calle intentando charlar con una pared no era precisamente una de esas cosas que metería en un “domingo perfecto”.

A lo que voy, que me enredo. Yo podría, como toda oveja de rebaño, cagarme en mil y una cosas y empezar a despotricar contra esa mujer, aceptar la parte de razón que ella llevaba, sí, pero patalear al fin y al cabo. No lo hice y vuelvo a lo de la empatía, ¿hasta que punto puedo hacer a alguien responsable de sus actos? ¿en qué medida? Quiero pensar, es más estoy seguro, que si a alguien se le preguntase si elegiría ser tal y como es nadie se conformaría con el 100% de la personalidad. Todos elegiríamos cambiar algo.

La educación, como tantas otras cosas, no se elige. Pero ni la educación, ni el país ni el color de piel ni tu familia ni un sin fín de términos vinculantes para con nosotros y nuestra personalidad.

Los compañeros Edu León y Olmo Calvo dedican parte de su trabajo a fotografiar redadas policiales a inmigrantes a los que se les trata como delincuentes por estar en la Casa de campo, por ejemplo, tratando de ganarse la vida sin licencia.

Sí, es una falta, pero es administrativa y es ese color de piel el que les delata, el que les hace malérrimos, el que le quita “el pan a nuestros hijos” y cosas así. Ea, pregunta, otra vez, en plan ciudadano estúpido ¿te has parado a pensar que en vez de tener una fructífera empresa de nadie sabe qué actividad industrial o de tener un puesto en un banco o en una empresa de desarrollo web y diseño, de tener ese puesto que te hace más acomodado… podrías ser negro, estar pasando hambre y no tener agua potable? ¿Te has parado a pensar lo jodidamente afortunado, y a la vez, avaricioso que eres?

Nadie absolutamente nadie elegimos todo esto. No se porqué hay gente que sigue empeñada en hacer de la propiedad privada el eje central de sus vidas. Aquél domingo, cuando aquella señora me gritó me sentí inmigrante. Inmigrante de la propiedad. Ella llevaba razón, lo reconozco. Ese jardín era más suyo que mío, al igual que esos inmigrantes deberían tener papeles que regulen su actividad en la Casa de campo pero, no se, ¿este tipo de cosas requieren de un trato tal? Me da miedo el erotismo del poder. De sentirse en derecho de casi cualquier cosa solo por el mero hecho de creer que uno lleva la razón.

Y vuelvo a lo de siempre, todo depende de la percepción. Creo que, bajo ningún concepto, debemos sentirnos en posesión de nada que nos lleva a afirmar categoricamente que alguien está equivocado. Todo es 99% verdad y 99% falso. Incluso un reloj parado da la hora correcta dos veces al día.

Dejo un vídeo sobre las reacciones ante el robo de una bicicleta dependiendo del color de piel. (Vía @kurioso)

http://www.worldstarhiphop.com/videos/video.php?v=wshhA5yGj42eclUn99k6

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Un comentario en “Lo vinculante de lo que no elegimos

  1. “Educacion” eso que tanto se -malinterpreta- como una formacion para ser productivo económicamente.
    Si dejásemos de considerarnos todos enemigos y nos dieramos cuenta, de una jodida vez, de que somos habitantes del mundo tan necesarios como el aire que respiramos (pues todos somos parte de un todo y quien piense que es lo que es solo gracias a si mismo se engaña) la tiranía del capitalismo se habría acabado. Sin embargo a los que manejan el cotarro no les interesa (eso creen). Es mejor darnos “Educacion” que educarnos. Y por eso nos encontramos con estos elementos, que tambien son victimas de ellos mismos.

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