Activismo para la galería.

Si hay una cosa que me jode sobremanera en estos tiempos de escarnio y prosapia es lo que yo tiendo a llamar ‘activismo para la galería’. Es esa actitud, remilgada no-lujosa, “perroflautica” por momentos, arraigada en uno mismo y con un cierto toque de erotismo deliberadamente interesantoso alrededor de la imagen personal.

“Que yo me quejo, que no me gusta como van las cosas”. Eso escucho a veces, y ojo, servidor se mete en este saco de hipocresía porque es realmente difícil no caer en en el ser fatuo e irreductible con actitudes contrarias. En el nazismo de la palabra y en la discriminación por artículo 33 de, y desde la confusión y la subjetividad de la percepción, las ideas banales y vulgares.

Hablo a veces con mis compañeros de piso sobre el verdadero significado de la palabra ‘transgredir’. Leí por twitter el otro día que transgredir es mostrar la estupidez de las estupideces, de hacer pensar en el cambio, de erradicar el pensamiento generalizado que dice que la búsqueda de este es por momentos idealista y utópica.

Yo discrepo. Se puede. Hay que querer. Ahora, hay un momento en que alcanzas una forma de pensar, politicamente correcta, moralmente neutra, escéptica incluso y abierta a nuevas ideas para con uno mismo en las que cuesta, y mucho, tolerar cierto grado de estupidez. Porque esto viene del vender “que no te estoy vendiendo nada”, del embaucar con la palabra, por medio de la neutralidad. Y funciona, hace pensar y recapacitar y dices “joder, es verdad”. Pero es pura teoría meritocráticamente obtenida, lejos del hacer y de la puesta en práctica.

Trato de erradicar de mi mismo esa visión autocondescendiente que me dice que estoy haciendo bien las cosas, y me pongo en tela de juicio sobre todo lo que hago o dejo de hacer. Busco la autenticidad de mis actos, porque si una cosa tengo clara es que la conciencia quiero tenerla tranquila. Porque solo cada uno de nosotros sabe si es realmente auténtico a la moralidad que profesa, que “vende” o regala.

Porque es llegado a ese punto de pensamiento, en el que tienes más presente cada día el ponerte en la piel de los demás, en el que sabes que hay gente que tiene mierda que tragar, ese día es en el que te tienes que poner a actuar. No pido culpabilidad sobre eso, este mundo tiene cosas que no gustan a nadie, otras que no gustan a unos pocos y al revés. Todo el mundo tiene algo de lo que quejarse pero abogar por la desidia y tirar por ese camino que prefiere el propio devenir de las cosas, el llevarse por la corriente y demás es el que lo hace hipócrita. Lo que te joda, trata de cambiarlo. No es culpabilidad, no, nadie debe sentirse así por aquello que escapa a sus competencias pero sí es responsabilidad. Responsabilidad a la hora de informarse o de informar, de actuar y de hacer ver ese error. Porque si lo cuentas, lo transmites mientras te tomas unas cervezas o vas camino del cine es deliberadamente cabrón el luego ampararse en “es que solo soy un granito de arena de este vasto desierto”.

Allá cada uno con el erotismo de la galería. Queda muy bonito saberse más listo que el resto, creer imperiosamente en tu forma de ver las cosas pero luego no hacer nada. Eso está feo. Los que hacen del activismo y el hacer pensar una moda son los verdaderos hipócritas de todo esto. ¿La solución? Haz lo que crees. Esto es, no bajarse los pantalones y apretar el culo cuando te quieran joder. Si es injusto, hazlo saber.

Con todo y eso todo este artículo podría ser precisamente lo que critíco, autorreferente en sí mismo y redundante. Pero solo yo, mientras lo escribo, puedo saber verdaderamente las cotas de autenticidad que tiene esto que digo, si es desde el corazón o no. Allá cada uno.

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8 comentarios en “Activismo para la galería.

  1. Entiendo tu punto de vista, y creo, que tal como haces, y muchas veces he hecho, ya sea sola o en grupo, el replanteamiento constante de las acciones y decisiones que tomamos, el llevar las acciones en el seno de un grupo democrático (pero de raíz, no solo de forma edulcorada) a discutirlas, contraponerlas y tomar decisiones colectivas, es la mejor forma de no caer en la autocomplacencia, y autojustificación.
    Parto de la base que todo lo que haga es poco, y la dificultad y falta de tiempo, no es una justificación para lo limitado de nuestros actos, es un impedimento y barrera a superar, como tantas otras.
    He sufrido a veces esa respuesta de “como vendes tu causa”, pero lo rechazo de pleno, ninguna causa es mía, son del genero humano, y si quiero ser humana debo conmoverme y moverme por intentar la transformación, que cada vez necesitan una radicalidad mayor para no caer en el “todas las opiniones son respetables”. Pues sin querer caer en dogmatismos, no puedo respetar las opiniones xenofobas, rascistas, machistas, discriminatorias, que tanto abundan solapadas en una globalización de la preocupación. Es decir: somos tantos los que tenemos problemas que tengo que preocuparme por “nosotros”; y casi siempre excluye o margina a los “otros”.
    Lo que si he detectado que el egoísta carece de la pasión de aquellos que se mueven por el humanismo. Por que la ambición, deseo ardiente de poseer riquezas, fama, poder u honores nunca sera igualable a la utopía donde lo importante no es solo la critica a la realidad, ni la idea de como debe organizarse la vida social, política etc.. sino su coexistencia tensional. Esta tensionalidad explica la naturaleza, estructura y dinamismo de las utopías.
    Y ahí estamos en el continuo conflicto entre el “ser” y el “deber ser”.
    Sobre ello me intereso este articulo:
    http://www.aporrea.org/ideologia/a88463.html

    Perdona haberme enrollado pero merecía la pena como inicio de reflexión y autocuestionamiento.
    Saludos

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  2. Perdona la redacción y alguna falta de ortografía pero voy rápido, corrijo sobre la marcha y no revisé al final.
    Si moderas te pido que corrijas. Ese “ahí” que tanto canta.
    Gracias

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  3. Mario,

    activismo de cara a la galería. Casi todo el activismo lo es. Pero ¿quien juzga?. Puedes ver la película o el documental de hace un par de años sobre la RAF, fracción del ejército rojo, o el documental “ni viejos ni traidores” que habla de gente que tras una evolución intelectual dio el salto que les condujo directamente a la muerte. A la suya y a la de otros. como silogismo, todos sus razonamientos son perfectos. Como ejemplo de coherencia, es imposible superarlos. Como ejemplo ético, llega el cuestionamiento….

    le he dado muchas vueltas a este tema. activismo y galería. creo que el borde del acantilado se supera cuando estás dispuesto a luchar con algo más que las palabras. cuando saltas al vacío. cuando la evolución lógica del pensamiento se convierte en acción. cuando comienzas a cometer acciones ilegales, cuando comienzas a jugarte la vida o a jugar con las de otros.

    siempre ha sido así. hasta que dejó de serlo. por disminución del número de personas y por aplastamiento desde arriba.

    piensa en los pistoleros de la CNT en barcelona. Morían y mataban para ganar huelgas, para doblegar patrones. eran cientos, miles, perdieron.

    luego en los sesenta, eran cientos otra vez. volvieron a perder.

    o a equivocarse.

    y hoy ya no queda nadie.

    si tienes 90 minutos para ver esta película entenderás que todo sucede a través de una evolución intelectual y la aplicación de la coherencia. aunque el sueño de la razón produzca monstruos.

    http://naranjasdehiroshima.blogspot.com/2008/03/ni-viejos-ni-traidores.html

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    • Estoy totalmente de acuerdo en que la galería se deja cuando llega la acción, cuando se dejan las palabras. Es por eso que, en cierta medida, y dada mi posición más o menos cómoda puede ser bastante hipócrita o al menos algo todo esto que escribo. Pero es lo mismo que cuando digo que no me gusta vender fotos y me quiero dedicar a ello. Es decir, hay cosas, como el mero egoísmo de protección personal, tu contexto familiar y demás que te impiden, por egoísmo y comprensión con el resto, llevar a cabo cosas de ese tipo. Soy consciente de que hay que llegar a la acción, a cometer actos “ilegales” o al menos fuera del sentido no-común de las leyes que nos rigen pero por otro lado hay una parte inherente de mí que me bloquea y me impide, a veces (que no siempre) hacer cosas así.

      Por otro lado siempre he sido bastante optimista, idealista a la hora de luchar. Me gusta hacerlo desde el buenrrollo. Y sí, se que suena cobarde en algunos sentidos, comeflores, utópico y demás cosas, pero he obtenido resultados dando abrazos a quien no los merecía, ayudando a quien no lo merecía, tendiendo la mano a quien no la merecía y sobre todo y por encima de todas las cosas restando importancia a grandes putadas y errores que comete la gente y aplicando un sentido común que ya me gustaría que aplicaran conmigo. Esto es, perdonando. Creo firmemente, y es una idea que tengo bastante arraigada, que se puede transgredir y promover el cambio desde el bien pero también soy consciente de que, a veces cuando me sale la vena nazi e irreductible para ciertos comportamientos, el cambio solo se puede obtener con otro tipo de acciones, con las “bofetadas en la cara” por decirlo de alguna manera.

      Creo que, si tanto detesto como lo hago las guerras la violencia explícita en algunos sentidos deja de ser una forma de guerra. En mi caso me gusta promoverlo desde la guerra ideológica y preguntándole a la gente ¿para qué coño estás aquí? ¿tanto te cuesta pararte a pensar y salirte del rebaño? A día de hoy tenemos la información tan a mano que el aprendizaje que se debe llevar es, tal y como dice Punset, el de aprender a aprender. Son competencias olvidadas que son tan necesarias como la propia cultura. No tiene sentido memorizar textos si no soy capaz de desgranarlos.

      En cualquier caso, como digo creo que mi actitud, lejos de llegar tanto a la acción (o al menos para ojos de un tercero) como haces tú (que ya me gustaría a mí tener los cojones, dicho sea de paso) no hago nada para la galería. Lo hago por convicción, por deformación personal y me la trae completamente al fresco lo que piense la gente. Como digo al final del texto, en la totalidad de los casos, si el activismo, militancia y demás es algo para la galería solo lo sabemos cada uno de nosotros para con nosotros mismos y no hay manera de demostrar si es un pensamiento de verdad o infundado en el erotismo del “es que mira lo que hago y que comprometido soy”.

      Me alegro de poder contar entre el núcleo de gente con la que me relaciono de vez en cuando con gente como tú que me aporta ese pensamiento crítico lejos de las palabras y me hace que me ponga en tela de juicio una y otra vez, así que gracias por la parte que te toca, de verdad.

      Por otro lado, me voy a bajar el docu ese y ya te comentaré en su momento cuando lo vea. A ver que tal ;)

      Un abrazo Alberto!

      Responder
  4. lo mejor del docu, que está en streaming, jejejeje. En Francia, en mi exilio dorado, no se puede descargar nada. te cortan internet. En fin.

    Mario, yo hace tiempo que dejé de actuar. Y no porque no quisiera, sino porque no he podido seguir actuando. Menos aún desde que decidí tener una hija.

    yo estaba dispuesto a jugármela. y me la jugué. unas cuantas veces. Pero el problema es que cuando pasas líneas rojas, no hay marcha atrás. piensa que si vas demasiado lejos, inmediatamente te marcarán, te expulsarán, te utilizarán como un monito de feria mientras interese y de empaque, aires de libertad e independencia, sirviendo a intereses no declarados en los que harás de “plácido” en “siente un pobre a su mesa”.

    de hecho, si ves Plácido, podría ir poniéndote ejemplos de como Berlanga sigue vigente hoy. De cómo lo más rancio del casquerío español se ha colado entre las venas y hoy es el modo de actuar de los progres, jeje.

    Pero acabará la navidad, se recogerá la mesa, se lavarán los platos, y se acabó. nunca fuiste miembro de la familia.

    Ahora, la batalla es desplazarse a un lateral de la carretera, ver pasar el pelotón a toda velocidad desde la cuneta y decirle a mi hija “mira, si quieres, súbete, yo te invito a que te subas, pero piensa que te puedes caer, como me caí yo”.

    Mario. el trabajo más difícil hoy en día es que, al menos, no te engañen los vendedores de humo. diferenciar entre vendedores de humo y gente auténtica. cada vez es más difícil.

    no es que no se pueda confiar en los hechos. porque hay cada vez menos, es que las palabras no significan absolutamente nada tampoco.

    mucha suerte en Inglaterra!

    Paco Ibañez y leon felipe. “ya no hay locos”.

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    • Mmmm, Plácido, no lo concía y me extraña. Otra cosa que me apunto, gracias jejeje.

      Precisamente, esto que dices “te utilizarán como un monito de feria mientras interese y de empaque, aires de libertad e independencia, sirviendo a intereses no declarados en los que harás de “plácido” en “siente un pobre a su mesa”. ” es lo que más miedo me da la verdad.

      Creo que, al menos, como bien dices, logro que no me engañen, al menos no demasiado, los vendedores de humo y desde el espectro este del “poner en tela de juicio casi todo” me protejo bastante y me mantengo bastante escéptico con casi todo así que por ese lado creo que bien.

      En fín, es lo de siempre, pero bueno como decían en Cadena Perpetua al llegar al pueblo ese de ciguatanejo “la esperanza es algo bueno y las cosas buenas no mueren”. Aún me queda eso, confío en que el cambio llegará. No tengo ni puta idea de cuando, pero llegará, o eso quiero creer.

      Suerte igualmente por las tierras francesas y cuidado con las leyes restrictivas de internet de allí que la ley hadopi esa da bastante miedo jeje!

      Un abrazo para tí, para Sara y tu pequeña! ;)

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  5. Pingback: La voluntad lo es todo. « Tardes perdidas…

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