La deformación de informarse.

Informarse es un derecho y una responsabilidad.

Debe de haber un momento en la vida en el que decides que informarse es algo primordial. Quizás sea el cúmulo de una serie de circunstancias alojadas dentro de un largo proceso pero el caso es que, sin darte cuenta, poco a poco, ante tu asombro, acabas esclavo de la información. Repito, de la información. No digo de las noticias, ni de los medios aunque sí probablemente diga de los periodistas. Al final la pintura que esto supone te deja brochazos a todas horas donde hay veces que es hasta difícil desconectar, donde la línea que separa sentirse informado de empatía a posteriori está tan diluida que cuesta diferenciarlo. Y te afecta. Y no puedes parar. Lo necesitas. Alcanzada una determinada forma de hacer las cosas, volver atrás es imposible y, además, irresponsable.

Y la esclavitud que propone el mantenerse informado dentro de la colusión que conforman responsabilidad e inquietud, la metodología que llevemos a cabo cada uno a la hora de alimentarlas para que no se mueran de hambre es algo que influye directamente en la actuación, el librepensar y el, si se es honesto, hacer público el error al cometerlo.

La mayoría de veces cuando hablamos del periodismo como concepto aglutinante decimos que está fatal, que está dormido, en coma. La cuestión es que en toda esta nueva movida tecnológica y social, periodismo y periodistas no están intrínsecamente vinculados. El periodismo, tal y como lo conocíamos está más cerca de las empresas y la economía que de la inquietud de contar historias.

Ahora bien, conversación a conversación con muchos periodistas creo darme cuenta que el periodismo se salvará indefectiblemente por la descentralización que proponen los periodistas que quieren hacer aquello que creían que estudiaban cuando estaban en la facultad.

Hará ahora 4 años que dejé de tener televisión y cada día que pasa visito menos las webs de los medios generales. Sin embargo me mantengo informado de la mejor manera gracias a una serie de periodistas que hacen su trabajo cada día, a cada hora. La pedagogía se sustenta desde la integridad de todos ellos, pasando por el valor que aporta cada uno al periodismo local, a su periodismo local, al de las realidades que tienen cerca y al informar sobre lo que se sabe y dejar la todología para otros. Me dejo a miles pero en mis redes estos son los que principalmente me informan y lo hacen bien.
olgarodriguezfr
lydiamolina
guerraeterna
iescolar
juanlusanchez
davidsegarra
leila_na
mirenm
nuksazi
virginiapalonso
javiviz
anderiza
alberarce
javierespinosa2
antoniorull
patrihorrillo
fanetin
anita_botwin
javierpascual
pevelasco
pacotorres
david_martos
petezin
anaalfageme
m0nical0pez
borjaventura
kurioso
aberron
monserratboix
rosamariaartal
mimesacojea
paullop
teclista
retiario
periodistas21
rcana
lidia_ucher
herblay_rengel
anderinaki
monicagprieto
juanlarzabal
davidjimenezTW
solucionsalina
elenac
angelcalleja
lagamez
adrianomoranc
mendezrafael

Un comentario en “La deformación de informarse.

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