Esta democracia tiene lupus

Cada una solemos tener un forma de acometer los duelos. La democracia, que se nos va, nos está colocando a todas en la tesitura de pasar por todos esos estadios que hemos visto en algún capítulo en la pizarra de House. Aquí entramos todas con nuestras dinámicas para hacerlo lo más llevadero posible. Algunas, como La Mayoría Silenciosa nunca pasarán de la fase de la negación, otras como el PSOE aún siguen en su fase de luto, con un dolor por la separación que les impide actuar sin saber transversalizar un nuevo discurso político que suponga algún tipo de alternativa a lo visto en las dos anteriores legislaturas o al deterioro que está sufriendo nuestra sociedad en esta nueva etapa del PP.
El colaboracionismo se paga con la continuidad de un sistema que estaba bastante renqueante desde hace ya un tiempo. Algunas opinamos que alrededor de unos 37 años para ser exactas. Mientras, los sindicatos, puño e internacional en alto ven pasar una y vez un tren para el que nunca tendrán billete. El discurso les ha convertido en desobedientes pero su desobediencia es de la chunga porque es con la ciudadanía. En un año y medio esta última deja que su representación en la calle, ese último atisbo de libertad que le queda, sea interpelado por actores políticos que nacen a la velocidad de vértigo.

Y es que en la oscuridad la luz brilla con más fuerza. Lo puedes llamar ‘indignados’, 15M, DRY, Juventud Sin Futuro, 25s o como mejor te plazca pero no es más que, y en un algoritmo que cuesta descifrar, la superposición del mérito y el talento por encima de la marca. Sindicatos y ONGs, voces críticas de antaño, se han quedado afónicos. Ahora, entre dudas y continuismo siguen sin saber ver que no es lo mis ver que mirar que observar. No hablemos ya de tener mirada. Son el gato de schöredinger de unas estructuras absolutamente desfasadas.

transición s. f.
1   Situación o estado intermedio entre uno antiguo o pasado y otro nuevo, al que se llega tras un cambio.

Me asaltan las dudas, se hizo una constitución que (palabras, solo palabras) nos representaba a todas. Confundimos la reconstrucción con el progreso, la calma con la mejora y hoy cuando todo este ente se viene abajo me dicen que la política está en otro lugar. Se avanzó en el tiempo y matando ciertos fantasmas por el camino se dieron las estructuras políticas para protegernos de ataques. El artículo 494 del código penal se promulgó con la desidia de las normas a medio hacer.

Ahora la constitución se ha dado la vuelta y ha llamado a la democracia que me ha mirado mal. Todas esas cosas de las que nos dotamos en su día se han dado la vuelta contra sí mismas. Así, gobierno sí gobierno también convierten a la democracia en una enfermedad autoinmune que se degenera a sí misma a base de sus propias defensas. Leyes que se hicieron para evitar la dictadura son las que hoy hacen posible que se pueda ir a “identificar preventivamente” a gente que habla de política haciendo un círculo en El Retiro. Habría que salir a la calle y gritarles a la cara ‘!Es lupus!’

Pero es que sé lo que es sentarse en una plaza. Comparto la necesidad de un cambio incómodo. Las estructuras familiares me flipan en estos contextos. En esta facultad del activismo y la inquietud en la que llevamos un año he visto como madres les explicaban a sus hijas de 4 o 5 años el porqué había que estar ahí. ¿Cómo le explicas a una niña que aunque la constitución diga una cosa hay una serie de personas que pueden hacer otra?

Madres y padres son despedidos de sus trabajos bajo la batuta de una reforma laboral absolutamente demente. Y yo es que estoy en paro, pero me gustaría tener contrato para llegar cada día a mi puesto y cagarme en la puerta y decirle a mi jefe “Eh, oye, verás, estoy haciendo cosas que no me gustan ni a mí. Lo sé. Ahora, no puedes despedirme hasta que acaba mi contrato. Ya sé que firmé que sería un trabajador ejemplar y tal pero eso no importa. Importa que me creíste”. ¿Os suena?

Art. 1 
                      La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

Ahora miro a la cara de todas esas personitas de pequeña edad, ajenas a todo esto, y se me parte el alma. Me da miedo que pongan la tele, salga Cospedal y diga: “La soberanía nacional reside en el Gobierno, del que emana la ciudadanía”. Llamadme loco, sí, pero cosas más raras se han visto.
En la degeneración de esta enfermedad y el duelo solo nos quedamos unas a otras. Los cuidados se vuelven IMPRESCINDIBLES y la inteligencia colectiva cada vez es más difícil de copyrightear.

Es lupus. No tengo duda.

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