La revolución diegética

De escalas de desidia y activismo,
y la lucha librada en las calles
que el hartazgo nos lleve a la causa
y que emerja de la belleza el cambio.
Que el sentido común va sin alfombra
y de espaldas nadie mira.
 Que sinónimo de periodismo
no tiene que ver con mercancía. 

De la fuerza del que no entrena
del que aprende a base de hostias
del mártir perverso al político
y de la clase de clases perversas.

Del que nace ignorante,
e ignorante se queda.
Del que toca la cima corrupta
y en nada se parece a la meta.

Que Adam Smith se equivocaba
que el poder está en la demanda.
Que el precio de su jodida oferta
radica en nuestra pleitesía.

Que olvidar mata,
que tocar rejuvenece,
que el que comparte lo hace adrede
y que el sabio solo rectifica
si el daño no tiene cabida.

Que la permuta es para todos,
el noventa y nueve ya no tiene espacio
y el uno no sabe qué es VIDA.

Que nadie elige la raza,
ni el idioma ni la familia.
Que el nómada es agredido
y a nómadas se nos lanza.
Que la piel puede ser rugosa,
blanca, negra o amarilla
pero si algo es procomún a todos
es el beneficio de tocarla. 

Que la semántica a veces engaña
embauca y dogmatiza
que el vaso es un vaso de anciano
y para el bebé sólo está frío.

Que no jodamos con los conceptos
que en la mierda de lo que es opuesto
se escuda quien defiende el machismo.

Qué pena la matemática
que erótica la burguesía
que mierda del que piensa
‘esta vida sólo mía’.

Que conozco la ruta a la plaza
que mi ley nadie la ha escrito
y que no necesito testigo
para saber que es más que lícito.

Que miro de cara a la mejoría
que la casa ha salido cara,
y no es otro que mi cuerpo
quien decide cómo vivir.


El erotismo de lo que nace y muere.

En Abril de 2013 nacerá un nuevo movimiento social. El #4A.

El #4A será representativo de una sociedad cansada y marcada por la desilusión del vacío político. Será horizontal. Creará nuevas metodologías de incursión política “de a pie”, que nos representen. Será la voz de los sin voz. De entre esas metodologías aparecerá una completamente nueva y revolucionaria. El ascensor. Espacio político donde los haya, que da cabida a charlas y discursos de cada uno. La gente irá a trabajar pensando solo en salir de ahí para ir al ascensor a debatir. Subirá y bajará cientos de veces diarias. Como los del primero usan las escaleras y el #4A es un movimiento inclusivo, los debates de ascensor se retransmitirán por el micro del susodicho aparato. Cuando se haya llegado a un punto en común se tocará la campanita, indicador claro y sin precedentes de que se ha llegado a un acuerdo. Este será, inequívocamente un sello de identidad del movimiento. Habrá quien, de paso, y mareado por tanto vaivén dejará el movimiento por el camino. Que le da claustrofobia perder tanto tiempo en el ascensor. Que le da igual, que el estaba ahí porque el resto también lo hacía dirá.

Esta nueva metodología impulsará a mucha gente a salir de casa, a coger el ascensor y a preocuparse de lo que pasa. A no hacer oídos sordos.

Pasarán los días y tras tantas idas y venidas de ascensor, de azotea a sótano, del 3º al 8º se corroborará que es imposible seguir con esa metodología, que hay vecinos en el 4º y el 8º que pasan del #4A pero que quieren seguir usando su ascensor. Que a ellos se la suda. El movimiento, inteligente, decidirá no irse, sino mudarse. A las escaleras, al descansillo.

Se buzoneará a cada vecino con panfletos de 140 caracteres con etiquetas que rezarán, a modo organizativo, cosas como #tomaeldescansillo #tomalasescaleras.

Tan solo un par de medios le dan cabida a todo lo que rodea al #4A de una manera objetiva, desde donde se valora realmente el carácter de pensamiento crítico y las ganas de hacer y de asociación de la gente. Social es uno de ellos. Es un periódico que nació con la idea de dar cabida a un periodismo responsable y sin fisuras, riguroso y objetivo pero sobre todo crítico con lo que le rodea. Este periódico se agotó el día que salió.

Pasará el tiempo y los descansillos y las escaleras cada vez estarán más vacíos. Los grupos de trabajo se trasladarán a las casas a las de cada uno. Porque, y esto es algo importante, el #4A enseñará al mundo lo que verdaderamente supone el poder de asociación, del colectivo, de la innovación en tiempos de crisis y de la creatividad que supone sacar algo adelante cuando los recursos son finitos y a su vez escasos.
La mayoría aprenderemos que, el grupo está antes que el individuo, que la Teoría de juegos de John Nash era correcta y que Adam Smith se equivocaba. Se sentará un precedente enorme. El #4A se convertirá en un ente que vigilará a las clases políticas y eliminará la desidia de la población y cada vez se tardará menos en salir al descansillo. Pero el #4A será también algo silencioso. Será una idea, un concepto, una metodología. Nadie sabrá quién forma parte del #4A lejos de la individualidad de cada uno.
Alguien empezará a hacer un documental sobre el #4A el #5A.
Los más responsables atacarán realidades e imaginarios cerca de sus propios mundos. El grueso del #4A no será tan grueso pero seguirá teniendo un poder de convocatoria enorme, al menos cuando las injusticias sean demasiado patentes y toquen, aunque sea de refilón, a los vecinos. EL #4A será entendido y pasará a la historia como el primer movimiento social de la primera semana de Abril de 2012.

Más tarde el periódico Social entrará en una quiebra difícil de superar pero superable. Alguien tendrá una idea definitiva, la salvación del papel. Como hay mucha gente que quiere que el periódico siga anunciarán su cierre a diario. La mayoría, por lo que es considerado el principio de escasez, querrá obtener  ese último ejemplar en papel de Social. Así, Social vivirá durante muchos años gracias al anuncio de su muerte. Los días en que las cosas que no venden van a dejar de venderse, se agotan. #nopreguntenporqué

Pero entonces su muerte se convertirá en lo cotidiano, con lo que la gente dejará de comprarlo. Así, el periódico Social subsistirá y morirá, al mismo tiempo, gracias al anuncio de su muerte.

“Aún conservo su primer último ejemplar” “Yo el quinto último ejemplar” y así…

Ese mismo año, y algunos venideros, nuevos movimientos sociales aparecerán, hasta el consiguiente acabado a base hashtags del calendario romano. Se fomentará el pensamiento crítico de la gente y su poder de alienación gracias a la exclusividad y al erotismo del pertenecer a este tipo de movimientos. Su convocatoria y repercusión será perecedera pero en su nacimiento, está la clave de su poder. No hay nadie que no quiera ser padrino de un #EquisEne.

“Yo estuve allí”, “Y allí”, “Y allá”.

Repelo el mundo en que vivo pero estoy enamorado de las personas. El 15M me acercó a gente imposible e hizo plausible que me enamorara varias veces al día. Puro amor de sintonía, amor a la inquietud de aquellas personas que hacen de la humildad su metodología.

Que el activismo no sea para la galería, que la militancia no se convierta en moda, que nuestra integridad radique en ser útiles y no en ser importantes. Si todo eso pasa, durará.

Obsoletismo y modelos de negocio periodísticos.

Con el cierre de CNN+ se marca una especie de hito o de marca en la línea de tiempo de los modelos de negocio periodísticos. En realidad es algo que siempre ha estado ahí pero que, cuando pasan este tipo de cosas, son cuestiones que vuelven a saltar a la palestra.

Mucha gente ayer en Twitter (@BlogdeBori, @mmerino, @yoriento entre otros) incluído yo anduvimos hablando acerca de este tipo de cuestiones. De la ardua y complicada línea que trata de unir la responsabilidad social con la rentabilidad económica. Y salieron ideas más que provechosas.
Partimos de la base de que la responsabilidad social en las empresas es algo que debería arraigarse para que los formatos evolucionen como deben. Esto es, no es suficiente con adecuarse a las nuevas tecnologías, cambiar el papel por lo digital, poner publicidad y a tirar. El periodismo es uno de esos gremios que ha estado, está y estará siempre en tela de juicio, precisamente, por la responsabilidad social y el papel que desempeña para la ciudadanía.
A mi modo de ver hay una incongruencia ya no semántica, que también, sino de concepto. Creemos que la rentabilidad económica de un medio de comunicación es una de esas cosas necesarias, entre otras, para el sobrevivir del mismo. Y así es, pero, en el momento en el que se hace negocio con la información esta pierde su capacidad transgresora, verdadera y empática con sus consumidores. Los modelos de negocio periodísticos se basan en la busqueda de la rentabilidad económica del contenido a posteriori. Así, se mide y se edita la información, se le da cabida o se merma su significado en función de la capacidad de generar volumen de tráfico que conlleve a esa rentabilidad económica de la que hablamos.
Existe una guerra en el consumo de ésta que forma un axioma que está en lo mejor y en lo peor de la información. La dupla rentabilidad – entretenimiento VS relevancia – responsabilidad. No creo que el término por el que se debe regir un medio sea el de la rentabilidad económica sino el de la sostenibilidad económica, que no es lo mismo. Ahora, no quiero ser hipócrita, los periodistas merecen la remuneración de su trabajo. ¿Cómo?
Creo que, en principio, falta asociativismo por parte de periodistas muy a modo de lo que hace la gente de 1001medios. Hay demasiados blogs para tan pocos medios. Falta responsabilidad social por parte del ciudadano, es decir, no podemos tirar piedras siempre contra los periodistas, quejarnos del estado de su gremio y luego no ser consecuentes a la hora de consumir información. El capitalismo y las leyes de la oferta y la demanda, como en todo, hacen que se produzcan, en este caso, contenidos adecuados a la demanda. Eso por un lado y siempre sin olvidar la cobertura que se da de la información realmente importante.
Así, también se necesita la descentralización de la cobertura económica de las empresas con los medios. Puede que, con el tiempo, si se alcanzan modelos de negocio cuyos intereses económicos (dificilmente desligables) estén repartidos entre varias empresas (grandes valedoras mal que me pese de esa sosteniblidad de la que hablo) la información sea más objetiva y no esté sujeta a los deseos de un grupo reducido de personas y los periodistas, que al fin y al cabo son los grandes damnificados de todo esto, puedan seguir ejerciendo su profesión tal y como, utopicamente hablando, les contaron en la facultad.

Nos amparamos en un Internet libre que nos saque de toda esta distópica situación pero olvidamos que, como bien me comentó @Scrich, ya vimos caer a gente como la de Soitu. Quizás, quiero creer, que uno de esos modelos rentables de una forma sana recae en el Creative Commons y en su defensa del compartir contenido libre de derechos y buscar la rentabilidad en otra parte, no lo sé.

En cualquier caso y para no seguir divagando y dando vueltas a lo mismo diré que, en mi opinión, se debe comenzar por cambiar la idea de rentabilidad económica a posteriori por sostenibilidad ecnómico-humana a priori del contenido. Se deben descentralizar los métodos de financiación de los medios para asegurar la estabilidad de la información y de, como es lógico, los periodistas y así evitaremos que pasen cosas como las de ayer con CNN+. Como reza el título del post, estamos cayendo en el error del obsoletismo, en la lógica de desperdicio del talento de tantos y tantos periodistas y mientras, los mecenas en estos tiempos de crisis, los que abalan al resto, terminan siendo los de siempre, nosotros.

Ha cerrado CNN+. Así, como si nada…

Pedimos responsabilidad social. Nos quejamos del estado del periodismo. Nos quejamos de los periodistas en sí, de los medios de comunicación. Pataleamos en general vaya.
Ahora, cierra CNN+ y como si nada. Parece que todo sigue el rumbo que debe seguir. Digo yo que habría que plantearse si, quizás, y sólo quizás, hemos llegado a un punto en el que podamos decir alto y claro que sí, que los modelos de negocio periodísticos están obsoletos con todo lo que eso conlleva. Señores, no estamos hablando de gente que hace cajas (con todo mi respeto vaya), estamos hablando de periodismo, de información, de la base para que la educación social de la ciudadanía se nutra como debe.
No podemos exigir responsabilidad social al periodismo si el modelo de negocio que rige todas y cada una de sus competencias está controlado e intrínsecamente ligado a los intereses de una o varias empresas. Es indeterminación. No tiene sentido.

La culpa no la tienen los periodistas. Si a cada uno que sale de la facultad le preguntases que tipo de periodismo desea hacer dudo muy mucho que las respuestas se acerquen lo más mínimo al periodismo que en gran medida se consume en este país.

El simple hecho de que el trabajo de profesionales, sean cuales fueren sus obligaciones (en este caso periodísticas) estén asociados a la rentabilidad económica a posteriori del contenido dista mucho de lo que, en modelo y forma, debería ser una profesión como esta.

Pero claro, desde nuestra percepción sobre el supuesto pensamiento crítico que tenemos acerca de esta y otras tantas cosas nos creemos en posesión de algunas medias verdades y con eso nos parece bastar. Y repito, luego pasa lo que pasa. Mientras, “los que mandan” y nos moldean actúan como en la antigua Roma. Pan y circo. Esto es, por ejemplo, Gran Hermano (sí, es demagogia, lo sé). Creemos haber evolucionado algo respecto de estos pero no. Es más, ellos, al menos, tenían el pan. A nosotros parece que solo nos queda el circo.

“Está pasando. Lo estás viendo. Estamos cerrando”

En fin…

Contenido VS Continente: Round 1 – WikiLeaks

WikiLeaks

Imaginemos una historia, a ver si lo logramos en pantomima. Digamos que, un día, un hombre decide, cansado de mil y una cosas, hacer algo por cambiarlas. Digamos que, este mismo hombre se da cuenta del poder de alguna de las nuevas tecnologías que hoy nos ocupan. Así, supongamos también que decide crear una web en la que publicar secretos secretísimos, verdades escondidas, de estas cabronas, de las que joden. De esas que cuando te tocaba en aquél famoso juego de niños elegías atrevimiento.

Sigamos.

Intentemos imaginar también que este hombre va a intentar preservar la privacidad de todos aquellos que traen para compartir esas verdades incómodas, esos fondos de cajón. Así y tras un vasto proceso de recopilación Alejandrino se encuentre con que, como el que no quiere la cosa, tiene, yo que sé, pongamos un número al azar… 250000 documentos. Y llegamos a la parte que más mola de la historia, esa parte en la que este hombre decide, no sin cierto titubeo, “donar” estos documentos a cinco grandes medios de comunicación de todo el mundo. ¿Os suena?

La historia podría parar aquí, que se publicasen ciertos trapos sucios de un montón de personas habidas y por haber o, por el contrario, seguir haciendo un vasto ejercicio de desglose y recopilación de ideas de todos estos documentos. Es esta segunda versión de la historia la que más mola pero es la que cuenta con un doble rasero que da mucho miedo, de desconceptualización, descontextualización y condescendencia comprada. Complacencia interrumpida y un sin fín de cosas más.

Y me remito al título de esta entrada que es donde radica toda esta mierda. Contenido VS Continente. No debemos olvidar que todos esos documentos filtrados por Wikileaks han ido a parar a cinco grandes medios de comunicación de todo el mundo y aunque muchos de ellos están al alcance de todo el mundo, gran parte de la versión final que se crea la gente de esta historia radicará en la interpretación de las filtraciones por parte de los periodistas de The Guardian, Le monde o El país.

Así, la noticia de la filtración y la filtración en sí puede pasar a un segundo plano si el protagonismo comienza a recaer en el continente de éstas. Esto es, los medios. Y son capaces de acaparar esa atención, no creáis que no. Con una historia así entre manos el sensacionalismo y el amarillismo es como una golosina para un niño pequeño, como un oasis para un sediento. Los intereses políticos, económicos y demás siguen ahí (que no se olvide) y pueden jugar un papel ejecutor en las interpretaciones muy grande.

Ahora, es responsabilidad del ciudadano el contrastar, el dudar y el tener un pensamiento crítico acerca de lo que se diga. Ya sea desde el espectro del “esto ya lo sabía, sólo que no se había hecho público” o desde el de “no me creo nada, esto es una campaña de descrédito hacia multitud de políticos”. Habrá opiniones de todo tipo, sí, pero recaen en uno mismo, en cada uno de nosotros el poner en tela de juicio todo lo que se lea.

Todo esto puede ser un giro de 360º en las relaciones diplomáticas internacionales, en la forma de hacer periodismo, en el valor del reportero local y su función de testigo (en este caso nuestro reportero local sería Wikileaks).
En mi caso veo todo esto comop algo muy positivo pero no nos aventuremos en el optimismo tan rápido, andemos con pies de plomo y vayamos con mesura alrededor de todas estas informaciones. El avance puede ser muy grande y la hostia si esto falla monumental.

Cuidado.

Activismo para la galería.

Si hay una cosa que me jode sobremanera en estos tiempos de escarnio y prosapia es lo que yo tiendo a llamar ‘activismo para la galería’. Es esa actitud, remilgada no-lujosa, “perroflautica” por momentos, arraigada en uno mismo y con un cierto toque de erotismo deliberadamente interesantoso alrededor de la imagen personal.

“Que yo me quejo, que no me gusta como van las cosas”. Eso escucho a veces, y ojo, servidor se mete en este saco de hipocresía porque es realmente difícil no caer en en el ser fatuo e irreductible con actitudes contrarias. En el nazismo de la palabra y en la discriminación por artículo 33 de, y desde la confusión y la subjetividad de la percepción, las ideas banales y vulgares.

Hablo a veces con mis compañeros de piso sobre el verdadero significado de la palabra ‘transgredir’. Leí por twitter el otro día que transgredir es mostrar la estupidez de las estupideces, de hacer pensar en el cambio, de erradicar el pensamiento generalizado que dice que la búsqueda de este es por momentos idealista y utópica.

Yo discrepo. Se puede. Hay que querer. Ahora, hay un momento en que alcanzas una forma de pensar, politicamente correcta, moralmente neutra, escéptica incluso y abierta a nuevas ideas para con uno mismo en las que cuesta, y mucho, tolerar cierto grado de estupidez. Porque esto viene del vender “que no te estoy vendiendo nada”, del embaucar con la palabra, por medio de la neutralidad. Y funciona, hace pensar y recapacitar y dices “joder, es verdad”. Pero es pura teoría meritocráticamente obtenida, lejos del hacer y de la puesta en práctica.

Trato de erradicar de mi mismo esa visión autocondescendiente que me dice que estoy haciendo bien las cosas, y me pongo en tela de juicio sobre todo lo que hago o dejo de hacer. Busco la autenticidad de mis actos, porque si una cosa tengo clara es que la conciencia quiero tenerla tranquila. Porque solo cada uno de nosotros sabe si es realmente auténtico a la moralidad que profesa, que “vende” o regala.

Porque es llegado a ese punto de pensamiento, en el que tienes más presente cada día el ponerte en la piel de los demás, en el que sabes que hay gente que tiene mierda que tragar, ese día es en el que te tienes que poner a actuar. No pido culpabilidad sobre eso, este mundo tiene cosas que no gustan a nadie, otras que no gustan a unos pocos y al revés. Todo el mundo tiene algo de lo que quejarse pero abogar por la desidia y tirar por ese camino que prefiere el propio devenir de las cosas, el llevarse por la corriente y demás es el que lo hace hipócrita. Lo que te joda, trata de cambiarlo. No es culpabilidad, no, nadie debe sentirse así por aquello que escapa a sus competencias pero sí es responsabilidad. Responsabilidad a la hora de informarse o de informar, de actuar y de hacer ver ese error. Porque si lo cuentas, lo transmites mientras te tomas unas cervezas o vas camino del cine es deliberadamente cabrón el luego ampararse en “es que solo soy un granito de arena de este vasto desierto”.

Allá cada uno con el erotismo de la galería. Queda muy bonito saberse más listo que el resto, creer imperiosamente en tu forma de ver las cosas pero luego no hacer nada. Eso está feo. Los que hacen del activismo y el hacer pensar una moda son los verdaderos hipócritas de todo esto. ¿La solución? Haz lo que crees. Esto es, no bajarse los pantalones y apretar el culo cuando te quieran joder. Si es injusto, hazlo saber.

Con todo y eso todo este artículo podría ser precisamente lo que critíco, autorreferente en sí mismo y redundante. Pero solo yo, mientras lo escribo, puedo saber verdaderamente las cotas de autenticidad que tiene esto que digo, si es desde el corazón o no. Allá cada uno.

Hay que erradicar eso de ‘ajo y agua’

No voy a extenderme mucho en este post para el Blog Action Day. Digo lo de siempre, lo que muchas otras veces; tantas y tantas cosas que son vinculantes para con nosotros mismos como la educación, la familia, el país, el color de piel, el idioma no se eligen. Hay una más, hay gente que no puede elegir tener agua potable a diario y desde otros lares se mira con cierta desidia y dejadez como diciendo ‘ajo y agua’, ya sabeis. Pues eso, esa desidia hay que erradicarla.