El ‘Big Bang’ es una onomatopeya: Dimensiones y consciencia

Comienzo así la serie ‘El Big Bang es una onomatopeya’ hablando de dimensiones y consciencia, la serie de posts que quiero dedicarle a esta delgada línea que une la física teórica y la filosofía desde mi más humilde (des)conocimiento, que no es mucho dicho sea de paso. Inagurado queda.

Al grano, hablando el otro día con Nacho Abad (uno de los psicólogos jeje) salío el tema de los estados de consciencia alterados, ligado directamente con el concepto de “muerte”, no biológica sino general. La muerte de la imagen del “yo” y por consiguiente de toda la realidad perceptible. Se dice que con la meditación se puede llegar a estados de consciencia con los que, supuestamente, se podría llegar a concebir la realidad de maneras muy diferentes dimensionalmente hablando. Conocemos así tres dimensiones espaciales y una temporal pero podría haber muchas más. Se dice…

Mi opinión al respecto es que, aún no pudiéndolo asegurar empiricamente de ninguna manera… quiero creer y de hecho creo que la naturaleza es sabia. Y lo explico. Podríamos decir que las verdades absolutas nacen de la idea en la cual se mezclan, como el colacao con la leche, el observador y el observado. Extrapolando eso a la dimensionalidad de las cosas podríamos decir que la verdad más absoluta de todas, perceptivamente hablando, es la cual en la que el universo se observa a sí mismo. Así es tal y como son las cosas. No hay nada más absoluto que eso.

Son muchos los que defienden que existen otras dimensiones, y aquí es donde entra mi “yo” más nazi y lanza la pregunta. ¿Y si la naturaleza está en lo cierto y la percepción humana de las dimensiones espaciales y temporal es la correcta? ¿Y si las cosas son tal y como las percibimos? ¿Y si la información que tenemos es correcta? ¿Y si la percepción resultante del proceso en el cual el observador es el observado (en este caso el “todo” o universo) es la misma que la percepción humana? Que cada uno saque sus conclusiones.
Hablando también de la parte de la consciencia decir que lo más sincero a observar, otra vez, es ese estado en el que te muestras tal y como eres para contigo mismo. Se podría entonces, en un estado alterado de consciencia, mientras te auto-observas “morir” de alguna manera. Desdoblarse de tal manera que el pensamiento carezca de sentido y con él las ideas, las dimensiones y lo más importante: los conceptos. En ese momento completamente objetivo se podría decir que has “muerto” pero la muerte totalmente real solo se puede conseguir si llega en el tiempo. Puede no percibir el largo, el ancho y el alto ni los colores ni el tacto de las cosas pero la pregunta correcta ante todo esto es ¿volveré a hacerlo? Soy de los que piensa que la percepción no es vinculante para la existencia de las cosas. Semánticamente hablando podría decir incluso que sí podría ser vinculante pero teniendo siempre en cuenta que el marco y el contexto, el espacio y la linea temporal hacen de observadores de la realidad que ellos mismos constituyen. ¿Creeis pues que es necesario observar algo para que exista?

Y para joder un poco más con preguntas tocapelotas… sed sinceros con vosotros mismos. Desarrollando la idea de la percepción podríamos decir que cuando llegue la muerte de la imagen de nuestro “yo”, de nuestro pensamiento y termine en el tiempo ¿dejará de existir todo? ¿creeis entonces que con vosotros muere el “todo” o que quedará algo o alguien ahí para comentarlo en petit comitè?

Bueno, este es un post de enganche en el que lanzo más preguntas de las que resuelvo (algo obvio por otra parte). Me gustaría que me dejarais comentarios con vuestras opiniones al respecto. Volveré.

O no.