Sin libertad de prensa no hay periodismo.

Al grano, que no está la cosa como para perder tiempo. Hoy han sido detenidos dos fotoperiodistas y han sido detenidos en su propia casa, donde ha ido la policía a buscarlos. ¿Su delito? Fotografiar la realidad y no edulcorarla de ninguna manera. Las cosas empiezan con un artículo de Carlos Hidalgo en ABC titulado “La Policía investiga a radicales que se infiltran en protestas como fotógrafos” y seguido de sendas portadas en La Razón marcando directamente a una persona que está realizando su trabajo por no hacerlo bajo el sello de ningún mass media.

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Y ahí es donde empieza toda la maquinaria de un sistema podrido a moverse para criminalizar los movimientos sociales y de paso, ejercer presión sobre aquellas personas que tratan de buscarse la vida de una forma coherente y pudiendo tener la conciencia tranquila con lo que hacen a diario, con su trabajo.

Pero eso en España está mal visto, la cultura política que nos entrama y el contrato social que firmamos al nacer nos tiran hacia la corrupción, de la que nos dan mil ejemplos cada día desde los poderes políticos. El problema se hace más gordo si cabe pues se está atacando a una libertad de prensa que está quedando coartada de cualquier margen de maniobra para relatar una verdad que cada vez es más necesaria. Y no es cualquier libertad de prensa, es la del periodismo y el reporterismo local, esa parte del periodismo que da contexto, situa y enfoca las cosas donde deben estar. Sin ese periodismo no somos nada, somos datos y cifras alejados de las realidades y los apegos que están directamente ligadas a la vida, a nuestra cotidianidad, a nuestro hogar antes de que seamos desahuciados, a nuestros colegios antes de ser privatizados, a nuestra sanidad antes de ser vendida al mejor postor.

Y sin embargo, ahí no acaba la cosa. Estas personas siguen realizando su labor, lejos de un miedo que se quiere infundir en pos de ponerle trabas a una realidad que incomoda. Y como la verdad ofende pasan cosas como estas. En el siguiente vídeo se ve a uno de los fotoperiodistas detenidos hoy como recibe un porrazo en las manifestaciones de la marcha minera del año pasado. (Minuto 4:09)

Pero no acaba ahí la cosa, mientras fotografiaba todo lo que ocurría en los escraches de la Plataforma de Afectados por la hipoteca pasa esto.

O esto, cubriendo la manifestación fascista en Madrid.

Mientras tanto este gobierno se dedica a decir viernes a viernes que están trabajando por mejorar el empleo. Sin embargo la realidad no es otra que esta en la que las personas que quieren emprender y hacerlo de forma autónoma, cuando su gremio es de los incómodos, están siendo perseguidos y criminalzados una y otra vez bajo la rancia y asquerosa excusa de “infiltrados de la izquierda”.

Para colmo, si esto no os parece ya suficiente, los cuidados, esa otra parte del trabajo y de la vida que no se ve, tampoco se están dando como debiesen en eso que muchos llaman a hacer que es el PE-RIO-DIS-MO. Y lo dicen así, sílaba a sílaba. Sin embargo son los que se ponen ese chaleco blanco que lo único que consigue es marcar a los freelance por encima de el resto y hacerles objeto de una violencia policial que no hace falta ya a estas alturas pornerse a desenmascarar. Y por otro lado ves como colegas y compañeros, personas que consideras amigas de inquietud, callan y otorgan con su silencio la razón a un entramado periodístico del que luego se quejan y quieren salvar y quieren hacerlo desde la falsa autocondescendencia esa de “es que mi activismo es informar”.

Pues eso de informar, señalar a los culpables y en general la verdad suele venir dado por una cosa que se llama sentido común, decencia y honestidad.

Y sin eso, no hay periodismo ni hay nada. Por mucho que lo digas sílaba a sílaba.

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La deformación de informarse.

Informarse es un derecho y una responsabilidad.

Debe de haber un momento en la vida en el que decides que informarse es algo primordial. Quizás sea el cúmulo de una serie de circunstancias alojadas dentro de un largo proceso pero el caso es que, sin darte cuenta, poco a poco, ante tu asombro, acabas esclavo de la información. Repito, de la información. No digo de las noticias, ni de los medios aunque sí probablemente diga de los periodistas. Al final la pintura que esto supone te deja brochazos a todas horas donde hay veces que es hasta difícil desconectar, donde la línea que separa sentirse informado de empatía a posteriori está tan diluida que cuesta diferenciarlo. Y te afecta. Y no puedes parar. Lo necesitas. Alcanzada una determinada forma de hacer las cosas, volver atrás es imposible y, además, irresponsable.

Y la esclavitud que propone el mantenerse informado dentro de la colusión que conforman responsabilidad e inquietud, la metodología que llevemos a cabo cada uno a la hora de alimentarlas para que no se mueran de hambre es algo que influye directamente en la actuación, el librepensar y el, si se es honesto, hacer público el error al cometerlo.

La mayoría de veces cuando hablamos del periodismo como concepto aglutinante decimos que está fatal, que está dormido, en coma. La cuestión es que en toda esta nueva movida tecnológica y social, periodismo y periodistas no están intrínsecamente vinculados. El periodismo, tal y como lo conocíamos está más cerca de las empresas y la economía que de la inquietud de contar historias.

Ahora bien, conversación a conversación con muchos periodistas creo darme cuenta que el periodismo se salvará indefectiblemente por la descentralización que proponen los periodistas que quieren hacer aquello que creían que estudiaban cuando estaban en la facultad.

Hará ahora 4 años que dejé de tener televisión y cada día que pasa visito menos las webs de los medios generales. Sin embargo me mantengo informado de la mejor manera gracias a una serie de periodistas que hacen su trabajo cada día, a cada hora. La pedagogía se sustenta desde la integridad de todos ellos, pasando por el valor que aporta cada uno al periodismo local, a su periodismo local, al de las realidades que tienen cerca y al informar sobre lo que se sabe y dejar la todología para otros. Me dejo a miles pero en mis redes estos son los que principalmente me informan y lo hacen bien.
olgarodriguezfr
lydiamolina
guerraeterna
iescolar
juanlusanchez
davidsegarra
leila_na
mirenm
nuksazi
virginiapalonso
javiviz
anderiza
alberarce
javierespinosa2
antoniorull
patrihorrillo
fanetin
anita_botwin
javierpascual
pevelasco
pacotorres
david_martos
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kurioso
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monserratboix
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mimesacojea
paullop
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periodistas21
rcana
lidia_ucher
herblay_rengel
anderinaki
monicagprieto
juanlarzabal
davidjimenezTW
solucionsalina
elenac
angelcalleja
lagamez
adrianomoranc
mendezrafael

Fixmedia.org, el siguiente paso.

El periodismo es algo que siempre ha estado y estará en entredicho fuere o no público dicho entredicho. Bien, pues ha llegado Fixmedia que es entre otras muchas cosas el llevar el entredicho a las redes. A lo público. Es acercar el modelo colaborativo que propone la wikipedia al periodismo. Donde cada persona es un editor en potencia. Desde la propia semántica tan manida y malutilizada para según que contextos hasta lo que sería el propio contenido de la noticia. Si tienes algo que decir al respecto, podrás hacerlo, participar en el proceso de filtrado de la noticia.

¿Que porqué esto es necesario? En el paradigma de la web 2.0 se nos ha vendido que la web pasó a ser dinámica, que era de doble sentido, que podías contestar, que te podían replicar y que desde ese momento, teníamos cabida. Bien, esto no es del todo cierto ni del todo falso. Se ha interpelado una y otra vez el carácter activo del ciudadano (me niego a usar la palabra internauta) pero no dejaba de ser un feedback a medio camino entre lo 1.0 y lo 2.0. Podías obtener respuesta o no, podría tener cabida o no.
Lo más importante es que se acerque la noticia al ciudadano y no desde una forma que se base en la erótica de la semántica como ha ocurrido muchas otras veces, donde no son más que palabras. El otro día se comentaba que este debate, el del periodismo, suele acabar siempre en la educación. La educación a la hora de informarse y de informar. De comparar y cotejar. Aunarlo todo en uno es un gran paso precisamente porque, en mi opinión, las noticias no han interesado muchas veces por eso mismo, porque no las sentimos nuestras. Porque están alejadas de nuestras realidades o imaginarios. Si esos imaginarios, aún de forma virtual (algo que no hace que sea menos real per se) acotan las distancias con cada uno de nosotros estaremos fomentando con nuestro propio deje la responsabilidad social nuestra y del resto. Porque ya no es solo tener que editar, es respetar la edición, es fomentar la empatía, es tratar de ver las cosas desde el espectro más obtuso que nos haga llegar a esa verdad a la que debería llegar el periodismo.

Fixmedia propone un modelo de creación y edición de noticia alternativo donde todo el mundo tiene cabida por igual. Ha habido intentonas por hacer llevar el periodismo al ciudadano de una manera más activa pero nunca de esta manera. La educación y la responsabilidad social de cada uno (que es donde acaba todo esto) debería proponer un entramado de comunidad alrededor de esto que mejore las noticias. Con las aportaciones de todas las personas que así lo vean necesario.

En este país, el problema siempre ha sido que se nos ponga en la tesitura de elegir, de que generemos diferencias unos entre otros, desde el fútbol hasta la religión, pasando por la política. Son colores, direcciones y  equipos. Esta herramienta propone un modelo que nos acerque en algo tan tan básico como es la información y el periodismo. Propone que nos sentemos a llegar al buen periodismo entre todos, porque todos probablemente tengamos algo que aportar.

Podéis microfinanciar el proyecto desde Goteo  o si no podéis ahora fomentando su uso el día de su salida. Porque todo cuenta y todo aporta, no nos podremos amparar en el “es que este desierto es demasiado grande y yo solo soy un granito de arena”. Eso se acabó, las herramientas están aquí.

La revolución diegética

De escalas de desidia y activismo,
y la lucha librada en las calles
que el hartazgo nos lleve a la causa
y que emerja de la belleza el cambio.
Que el sentido común va sin alfombra
y de espaldas nadie mira.
 Que sinónimo de periodismo
no tiene que ver con mercancía. 

De la fuerza del que no entrena
del que aprende a base de hostias
del mártir perverso al político
y de la clase de clases perversas.

Del que nace ignorante,
e ignorante se queda.
Del que toca la cima corrupta
y en nada se parece a la meta.

Que Adam Smith se equivocaba
que el poder está en la demanda.
Que el precio de su jodida oferta
radica en nuestra pleitesía.

Que olvidar mata,
que tocar rejuvenece,
que el que comparte lo hace adrede
y que el sabio solo rectifica
si el daño no tiene cabida.

Que la permuta es para todos,
el noventa y nueve ya no tiene espacio
y el uno no sabe qué es VIDA.

Que nadie elige la raza,
ni el idioma ni la familia.
Que el nómada es agredido
y a nómadas se nos lanza.
Que la piel puede ser rugosa,
blanca, negra o amarilla
pero si algo es procomún a todos
es el beneficio de tocarla. 

Que la semántica a veces engaña
embauca y dogmatiza
que el vaso es un vaso de anciano
y para el bebé sólo está frío.

Que no jodamos con los conceptos
que en la mierda de lo que es opuesto
se escuda quien defiende el machismo.

Qué pena la matemática
que erótica la burguesía
que mierda del que piensa
‘esta vida sólo mía’.

Que conozco la ruta a la plaza
que mi ley nadie la ha escrito
y que no necesito testigo
para saber que es más que lícito.

Que miro de cara a la mejoría
que la casa ha salido cara,
y no es otro que mi cuerpo
quien decide cómo vivir.


El erotismo de lo que nace y muere.

En Abril de 2013 nacerá un nuevo movimiento social. El #4A.

El #4A será representativo de una sociedad cansada y marcada por la desilusión del vacío político. Será horizontal. Creará nuevas metodologías de incursión política “de a pie”, que nos representen. Será la voz de los sin voz. De entre esas metodologías aparecerá una completamente nueva y revolucionaria. El ascensor. Espacio político donde los haya, que da cabida a charlas y discursos de cada uno. La gente irá a trabajar pensando solo en salir de ahí para ir al ascensor a debatir. Subirá y bajará cientos de veces diarias. Como los del primero usan las escaleras y el #4A es un movimiento inclusivo, los debates de ascensor se retransmitirán por el micro del susodicho aparato. Cuando se haya llegado a un punto en común se tocará la campanita, indicador claro y sin precedentes de que se ha llegado a un acuerdo. Este será, inequívocamente un sello de identidad del movimiento. Habrá quien, de paso, y mareado por tanto vaivén dejará el movimiento por el camino. Que le da claustrofobia perder tanto tiempo en el ascensor. Que le da igual, que el estaba ahí porque el resto también lo hacía dirá.

Esta nueva metodología impulsará a mucha gente a salir de casa, a coger el ascensor y a preocuparse de lo que pasa. A no hacer oídos sordos.

Pasarán los días y tras tantas idas y venidas de ascensor, de azotea a sótano, del 3º al 8º se corroborará que es imposible seguir con esa metodología, que hay vecinos en el 4º y el 8º que pasan del #4A pero que quieren seguir usando su ascensor. Que a ellos se la suda. El movimiento, inteligente, decidirá no irse, sino mudarse. A las escaleras, al descansillo.

Se buzoneará a cada vecino con panfletos de 140 caracteres con etiquetas que rezarán, a modo organizativo, cosas como #tomaeldescansillo #tomalasescaleras.

Tan solo un par de medios le dan cabida a todo lo que rodea al #4A de una manera objetiva, desde donde se valora realmente el carácter de pensamiento crítico y las ganas de hacer y de asociación de la gente. Social es uno de ellos. Es un periódico que nació con la idea de dar cabida a un periodismo responsable y sin fisuras, riguroso y objetivo pero sobre todo crítico con lo que le rodea. Este periódico se agotó el día que salió.

Pasará el tiempo y los descansillos y las escaleras cada vez estarán más vacíos. Los grupos de trabajo se trasladarán a las casas a las de cada uno. Porque, y esto es algo importante, el #4A enseñará al mundo lo que verdaderamente supone el poder de asociación, del colectivo, de la innovación en tiempos de crisis y de la creatividad que supone sacar algo adelante cuando los recursos son finitos y a su vez escasos.
La mayoría aprenderemos que, el grupo está antes que el individuo, que la Teoría de juegos de John Nash era correcta y que Adam Smith se equivocaba. Se sentará un precedente enorme. El #4A se convertirá en un ente que vigilará a las clases políticas y eliminará la desidia de la población y cada vez se tardará menos en salir al descansillo. Pero el #4A será también algo silencioso. Será una idea, un concepto, una metodología. Nadie sabrá quién forma parte del #4A lejos de la individualidad de cada uno.
Alguien empezará a hacer un documental sobre el #4A el #5A.
Los más responsables atacarán realidades e imaginarios cerca de sus propios mundos. El grueso del #4A no será tan grueso pero seguirá teniendo un poder de convocatoria enorme, al menos cuando las injusticias sean demasiado patentes y toquen, aunque sea de refilón, a los vecinos. EL #4A será entendido y pasará a la historia como el primer movimiento social de la primera semana de Abril de 2012.

Más tarde el periódico Social entrará en una quiebra difícil de superar pero superable. Alguien tendrá una idea definitiva, la salvación del papel. Como hay mucha gente que quiere que el periódico siga anunciarán su cierre a diario. La mayoría, por lo que es considerado el principio de escasez, querrá obtener  ese último ejemplar en papel de Social. Así, Social vivirá durante muchos años gracias al anuncio de su muerte. Los días en que las cosas que no venden van a dejar de venderse, se agotan. #nopreguntenporqué

Pero entonces su muerte se convertirá en lo cotidiano, con lo que la gente dejará de comprarlo. Así, el periódico Social subsistirá y morirá, al mismo tiempo, gracias al anuncio de su muerte.

“Aún conservo su primer último ejemplar” “Yo el quinto último ejemplar” y así…

Ese mismo año, y algunos venideros, nuevos movimientos sociales aparecerán, hasta el consiguiente acabado a base hashtags del calendario romano. Se fomentará el pensamiento crítico de la gente y su poder de alienación gracias a la exclusividad y al erotismo del pertenecer a este tipo de movimientos. Su convocatoria y repercusión será perecedera pero en su nacimiento, está la clave de su poder. No hay nadie que no quiera ser padrino de un #EquisEne.

“Yo estuve allí”, “Y allí”, “Y allá”.

Repelo el mundo en que vivo pero estoy enamorado de las personas. El 15M me acercó a gente imposible e hizo plausible que me enamorara varias veces al día. Puro amor de sintonía, amor a la inquietud de aquellas personas que hacen de la humildad su metodología.

Que el activismo no sea para la galería, que la militancia no se convierta en moda, que nuestra integridad radique en ser útiles y no en ser importantes. Si todo eso pasa, durará.

Sobre Público y el papel del papel.

Hoy cierra Público. Al menos su edición en papel. Se salvan la web y La voz de Asturias. Todos, yo el primero lo lamentamos, desde el minuto uno. Pero poco a poco me paro a pensar y no lo puedo ver más que como el paso lógico de todo este proceso periodístico de adaptación por el que todos acabarán pasando. ¿Porqué?

Pues por economía. Porque en un mundo cortoplacista como éste la información y el consiguiente proceso de informarse viene de otras partes. Viene de la web, viene de Twitter, de FB y desde luego de la responsabilidad de cada uno al saber qué lee y cómo, desde que prisma.

El papel, como tal, ha dejado de tener sentido tal y como  se concibió. Porque ocupaba espacios y acercaba personas a noticias en términos de proximidad temporal. Se pensó que la tele lo mataría y aguantó, por mera desidia. Entonces ¿cuál es la diferencia? Pues que una cosa es informarse y otra cosa la pedagogía o la educación. Y eso lo da la crónica periodística, narrativa, los libros. Para eso está el papel.
Lo que no tiene sentido es leer en “las ediciones de mañana” las noticias de hoy. Exijo más reflexión, incluso de carácter opinativo cuando se deba. Ya depende del consumidor el ser responsable y leer “la otra versión”. Y comparar, cotejar y educarse.

Creo sinceramente que, y aún lamentándolo por la consiguiente pérdida de pluralidad en el kiosco, el cierre de Público es algo que se veía venir, por cientos de motivos. Porque los modelos de negocio están obsoletos. Porque la izquierda no ha tenido ni tendrá nunca benefactores o mecenas como en la derecha. El carácter de cada uno lo hace incompatible y con el su sostenibilidad.
Lo que debemos hacer es salvar la web, cuidar a los formatos, darle movimiento, leer, participar, devolver la pelota al periodista, dinamizar los contenidos más que nada porque es el paso lógico de todo esto. Público tiene la oportunidad de ocupar espacios vaciós de crónica, de formatos sin perder la visión a la parte de actualidad. Llamar a la puerta de ambos tipos de público, valga la redundancia.

Seamos serios, éramos cuatro gatos los que nos pasábamos a por el periódico a diario y de estos cuatro no lo hacíamos siempre. Se compraba en ocasiones más puntuales en las que sabías que iba a ofrecer algo que no ofreciese el otro formato de alta velocidad. No nos mareemos con su pérdida y apoyemos a su reconversión si es que es posible y aún la tiene.

Porque y dicho sea de paso, hemos pasado a tener cada uno nuestro periódico en particular. Seguimos a personas, que nos informan y /o educan en según qué casos. Público es sólo un nombre, que da cabida y debe sostener a los que de verdad son los valedores de todo el tinglado periodístico. Los periodistas.
Ayudemos a los contenedores de periodistas para ayudar a estos a hacer su trabajo. Mientras tanto que nos informen ellos, no los medios.

De lo explícito y su cabida en los medios.

De Olivier Laban-Mattei (Haití)

Hay días en que pienso una cosa y al siguiente otra, así que simplemente lanzo la pregunta. ¿Deberían tener cabida en los medios ejemplos como los siguientes? ¿Dónde está la línea que separa el sensacionalismo, amarillismo y/o morbo de la información y las responsabilidades individuales de saberse informado? En el hipotético caso de poder elegir ver o no unos ejemplos tales ¿elegirías verlo? ¿completa la información o es simplemente puro regodeo? ¿crees que tiene alguna función empática y de concienciación para algunos el llegar a ver imágenes como las siguientes?

Lo planteo así porque no veo otra forma de hacerlo. El dilema da de sí.

Y el vídeo por el que viene todo. Es duro y cruento.