Banksy o el límite de decir lo que me dé la puta gana.

Antes de nada hablar un poquito de este hombre, para el que no lo conozca. Cito de la Wikipedia: “Banksy es el pseudónimo de un prolífico artista del graffiti británico. Se cree que nació en Yate, localidad cercana a Bristol, en 1974, pero los datos acerca de su identidad son inciertos y se desconocen detalles de su biografía. Su arte urbano combina escritura con una técnica de stencils muy distintiva, similar a Blek le Rat, quien empezó a trabajar con stencils en 1981 en París; y miembros de la banda de anarco-punk Crass, que mantuvieron una campaña con stencils en las instalaciones del metro de Londres a finales de los 70’s e inicios de los 80’s. Banksy reconoció la influencia de Blek diciendo “cada vez que creo que he pintado algo ligeramente original, me doy cuenta de que Blek Le Rat lo hizo mejor, sólo veinte años antes.” Sus obras se han hecho populares al ser visibles en varias ciudades del mundo, especialmente en Londres.”

Si habeis estado en Londres, con suerte, os habréis podido encontrar alguna de sus obras. Se caracterizan principalmente por hacer apología de lo políticamente incorrecto. Tienen un alto contenido de crítica a la sociedad, a gobiernos, al consumismo y en general a todo eso que hace que llamemos a este sistema como tal, es decir, capitalismo.

Ojo, y hago un inciso, no quiero caer con todo esto en el eterno debate acerca del capitalismo, no vengo a comentar los fallos que para mí tiene como he hecho otras veces pero sí que es cierto que en parte todo este artículo radica un poco por ahí. Ya iréis viendo de qué va la vaina.

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Desglosando mis gustos musicales. Temas que valen media vida.

No suelo escribir entradas dedicadas única y exclusivamente a la cultura. Más que nada porque trato (y digo trato, que luego no lo consigo) que el blog vaya por otros derroteros. Soy pro-análisis, empirista y admirador de los pequeños detalles, de ahí mi hincapié (adoro esta palabra) a la hora de intentar profundizar en temas sociales desde mi punto de vista de ciudadano estúpido.

Alguna vez me he quejado, con más regocijo que otra cosa, acerca del hecho por el cual la gente no consume más cultura. O mejor dicho, no profundiza más en ella. Es algo que se escapa a mi conocimiento y que, por momentos, me da miedo. En una era dospuntocero (eufemismo de estos del S. XXI, a la altura de proactivo…) como en la que vivimos, en la cual la cultura está al alcance de casi todos me resulta inexplicable el hecho de que consigan subsistir en el entramado musical géneros tan bizarros como el reggeton o el pop ‘los40’ como yo suelo llamarlo. Y ojo, no es que sea crítico con esto, respeto el hecho de que a cada cual le pueda gustar un tipo de música u otra aunque no lo comparta. Lo que ya no respeto tanto (y también, aunque me jode) es esa manía de una gran mayoría de gente que no se sale de los cánones preestablecidos musicalmente hablando de tratar de convencerte de que ‘su música’, la que ellos escuchan a todas horas es la mejor de todas y luego ver, con más asombro que otra cosa, que entre ese anagrama musical (no se ni como llamarlo) aparecen (sólo) cosas como Shakira, Bisbal o El canto del loco.

Falta, en este sentido, más amor por el desarrollo musical y un poquito de rechazo por el básico 4×4. La mejor música que he escuchado es esa que cuenta una historia, la de instrumentos, no aquella que se puede hacer con un ordenador a base de concatenar beats, samples y demás… Y ojo Michael Jackson por ejemplo (Billie Jean para concretar) es un 4×4 de aupa pero, al menos, está muy bien hecho.

Es cierto que todo esto que digo puede resultar presuntuoso pero una cosa es la música pegadiza (yo también he saltado con el Living on a prayer de Bon Jovi :P) y otra cosa muy distinta es la música bien hecha. Abogo por el hecho de intentar probar nuevas cosas porque soy capaz de ver esa diferencia ya que, servidor, antes tampoco hacía lo que ahora propongo.Y esto lo he aprendido a base de hacer acopio de todo ello, con mis compañeros de piso (gracias Jesus), con mis amigos y familiares, colegas de trabajo y etecés.

Que no es lo mismo un melómano que un comercialómano. Voy a tratar de recomendar una serie de temas encasillados más o menos en un estilo para que luego, cada uno, pueda intentar desentramar el género por dónde le convenga. No olvidemos que tenemos herramientas más que potentes a la hora de conocer nuevos grupos como Last.Fm Sigue leyendo

Psé… de Inception, la ciencia ficción y demás chochos mentales…

Vale, ayer fuí al cine a ver Inception, esta película de la que llevaba tanto tiempo detrás y que no sólo no me ha drefaudado sino que ha conseguido paliar todo ese hype con el que salí ayer por la tarde dirección Kinépolis. Voy a tratar de ser escueto a la hora de hacer destripes y demás. En cualquier caso si no has visto la película te recomiendaría que no sigas leyendo. Todo lo que aquí voy a escribir esta vez podría ser, sin serlo, un spoiler monumental de el filme en sí.

Sigo.

Creo que cualquier persona que haya visto la película se habrá formulado en los cinco minutos adyacentes al final del visionado la siguiente pregunta.

¿Cómo saber qué es real?

Matrix ya hablaba de ello. Ya se enchufaban a máquinas para ir a otra serie de lugares y sí, también había arquitectos y demás pero, y soy bastante tajante en este sentido, el que quiera comparar Inception con Matrix no ha entendido nada. El tufillo de la una a la otra se huele a la legua y existen una serie de paralelismos y similitudes bastante claros pero el trasfondo no es el mismo.

Y sigo con la pregunta, que me desvío. Decía House con más acierto que otra cosa en el capítulo final de la segunda temporada lo siguiente:

“Si mi percepción está alterada mi capacidad de discernir también” – Gregory House

Y es que (creo, todo esto es una opinión, no discrimino otras que quede claro) nunca partiendo de una mentira se puede llegar a una verdad. O mejor dicho, nunca partiendo de una no-verdad se puede llegar a una realidad. Las premisas falsas acaban en falacias. De hecho, a modo de comentario sensacionalista y demagógico, diría que en esta sociedad ni desde una premisa verdadera se puede llegar a una verdad-realidad inmutable. Este tema es bastante amplio, podría ponerme a divagar de una forma exacerbada con yo que sé la Relatividad General de Einstein, La interpretación de los sueños de Freud o la Teoría de las ideas de Platón pero carecería de sentido porque la paja mental de la peli ya es, de por sí, tocapelotas.

De hecho aunque en forma parezca lo mismo creo que no lo es y la forma de formular la pregunta anterior influye. Ya no es tanto el cómo saber qué es real sino el saber qué es lo que hace a una cosa real o imaginaria.

¿Si se puede tocar es real? ¿Si se puede oler es real? ¿Si se puede amar es real? Y es cuando entramos con las preguntas que joden. Las que se salen del ámbito científico y entran dentro de lo abstractonírico-esotérico. Porque siendo cabrón esto son todo procesos de nuestro cerebro, de hormonas que nos hacen pensar que estamos oliendo algo o amando algo. Porque se pueden tener mariposas en el estómago soñando. Estímulos vaya. Que sí joder, todos hemos tenido un sueño muy muy muy real. Todos, sin distinción. Y si no, lo siento por tí lector porque mola soñar. A un servidor le mola. Pero claro, ¿se puede amar en un sueño? Encontrar a tu media naranja en un sueño tiene que ser jodido. Useasé, te conoces en la vida real, te enamoras de la idea de el/ella en la imaginaria, te caes de la cama y a currar. Así, jodiendo la marrana.

Pero si hay una pregunta que la película hace que te hagas que toca realmente los cojones es ¿aceptarías vivir en un sueño si te garantizasen que no sabrías que lo es? ¿en un sueño a tu antojo? Ea, ¿cogerías la pastilla azúl o la roja? ¿ojos que no ven, corazón que no siente? o mejor dicho… ¿meterías en una baticao a tu parte consciente y a la subcosciente y que le den? Va venga, vamos a pinchar… si te fueran infiel ¿querrías que te lo contasen?

Todo esta serie de dilemas éticos han estado presentes en muchas películas de ciencia ficción a lo largo de la historia y ya que el tema va de eso me voy a permitir el lujazo de dejar mi Top 5 particular del género.

2001: Una odisea en el espacio

Blade Runner

Inception

Matrix

Regreso al futuro 1 y 2

Me dejo en el tintero muchas más películas que me encantan como Gattaca, Minority Report, Moon (peliculón oiga!), Dune, 12 Monos, Terminator 2, District 9 y algunas más…

Ea, yo lo dejo ahí, cada uno que saque sus propias conclusiones. Intentar meteros otras en la cabeza sería de cabrón. A parte es por lo que la ciencia ficción es mi género favorito. Porque es como ver una película y leer un libro a la vez, encendiendo esa parte de tí que te lleva a imaginar y a hacerte preguntas.