Las asambleas de barrio en la huelga general del 14N

Nos vamos al 14 de Noviembre, huelga general. La huelga general europea, o al menos del sur. Es una huelga de las de siempre y diferente al mismo tiempo. De las de siempre por el cierto colaboracionismo de algunos de los sindicatos mayoritarios como CCOO o UGT que hacen que la huelga al final se convierta en una fiesta de banderitas y pegatinas. Diferente por la postura general de los PIGS que hacen de el motivo de esta huelga algo más que una simple protesta contra los recortes al trabajador y abren el espectro y ponen el foco donde para muchos está el verdadero problema: la deudocracia o todo este sistema matemáticamente montado sobre el pago de una deuda ilegítima a todas luces en la que se socializan las pérdidas bajo la mirada, impertérrita, de la minoría ruidosa. De la mayoría silenciosa ya ni hablamos.

Ahora bien, la parte local de lo que puede ser el 14N está en parte ligado a las asambleas populares de los barrios y a todo ese entramado que lleva ya más de un año funcionando en barrios y pueblos. Las asambleas se encuentran ahora en la posición de interpelar un discurso y una actuación en cierta parte decimonónico y continuista, aún siendo en ciertos sentidos útil, o por el contrario encontrar nuevas formas de hackear un día o de prácticas y luchas en las que todas sean capaces de sentirse cómodas.
Después de pasarme por un par de asambleas de barrio el debate es prácticamente el mismo y parece replicarse barrio a barrio.

  1. ¿Se hace de piquete a la antigua usanza? ¿Se ponen las energías en conseguir que la huelga sea un éxito entendiendo el éxito como un porcentaje de participación?
  2. ¿Se intenta llevar a cabo el activismo de otra manera de formas más imaginativas (que algunas interpretan como buenrrollistas)?

En mi opinión hay un defecto de forma bastante importante a la hora de definir estas cosas. Por un lado habría que plantearse hasta qué punto una asamblea popular debe interpelar la, digamos, labor de los sindicatos este día y por otro barajar y debatir y hacerlo reposadamente sobre las políticas que puede llevar asociadas acciones como las de un piquete, sea este informativo o del tipo que sea.

A mí se me antoja bastante chungo el crear piquetes con el fin de cerrar comercios y bares sin discriminación ninguna. Las vidas son complejas y cada una estamos expuestas a muy diferentes sensibilidades que hacen que no sea excesivamente justo el hacer un juicio de valor sobre la solidaridad de los comercios en un día de lucha y hacerlo en términos de coyuntura o periodicidad como es una huelga general. Cabe recordar también que las asambleas de barrio, presuponemos, se autodefinen como un espacio inclusivo con tendencia al crecimiento, desde el sentido básico de abrir un hueco a alguien nuevo que se acerca a una asamblea o hasta la mejora y la empatía del ponerse y mirar en el lugar de las personas que, aún no formando parte activa en ella, estén dentro de la pintura de cada barrio. Quizás entonces los piquetes sin discriminación no tengan tanto sentido precisamente por el alejar por omisión a quien no entre en el juego de la huelga.

Si algo bueno tiene esta huelga es esa mirada diferente que se pone  en la deuda, el capital y la ilegitimidad de la socialización de la misma. Así, poner el foco en grandes superficies, multinacionales o bancos puede ser quizás algo donde sí cabría un gasto de las energías. Las formas ya son parte de cada asamblea y esta debería ser capaz de aceptar como un todo las diferentes sensibilidades de acción de las personas que lo forman, desde la que prefiere la parte pedagógica del piquete informativo a priori hasta de aquellas que coinciden en metodologías más cercanas al sabotaje y al boicot el mismo 14N, siempre teniendo en cuenta las realidades que nos han llevado hasta aquí, leasé deuda o leasé capital.

Hay entonces un gran abanico de cosas que se pueden hacer desde una bicicrítica, hasta olvidar la tarjeta a la hora de ir a pagar un carro enorme de cosas en Carrefour, Mercadona o El Corte Inglés así como probarte todo lo habido y por haber en el Zara de turno.

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Un comentario en “Las asambleas de barrio en la huelga general del 14N

  1. El día que trabajemos más por la unidad seguramente seremos más fuertes. Tantos meses con esa actitud antisindical no trae nada bueno.
    Como nos pongamos a criticar las debilidades de cada uno no dejamos títere con cabeza.
    ¡Un poco de sentido común!, que no estamos para experimentos de iluminados.

    Responder

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